“Como la puerta gira sobre sus quicios, Así el perezoso se vuelve en su cama” (Pr 26:14).
¿Cómo gira una puerta sobre sus quicios? Se mueve cuando la abres y la cierras, pero permanece siempre en el mismo lugar. El quicio es la parte de la estructura (el marco o el suelo) en la que se inserta el espigón de la puerta, permitiendo que gire y se mueva. Sirve como soporte y eje de movimiento para las puertas que no tienen bisagras convencionales, como las de cristal que giran sobre un eje anclado al suelo y el techo. Así los perezosos acostados en la cama giran de un lado a otro, pero sin levantarse para hacer nada productivo (Pr 26:13-16).
He aquí un maravilloso proverbio con un gran símil para condenar a los holgazanes que les gusta dormir demasiado. Un símil es una comparación explícita entre dos cosas, establecida claramente mediante el uso de nexos o palabras comparativas. “Como”, “tal como”, “semejante a”, “igual que”, son los enlaces verbales que unen el término real con el figurado para hacer la imagen verbal más vívida y comprensible. Como una puerta gira de un lado a otro sin ir a ninguna parte, así son los perezosos que se quedan en la cama sin ir a ningún lado.
¿Quién es un perezoso? Es un hombre que es lento, flojo, que resiente la acción o el esfuerzo, que es ocioso e indolente. Su nombre es correcto, pues existe un mamífero en los bosques de Centro y Sudamérica que se llama perezoso, el cual se mueve muy lentamente y muchas veces permanece en la misma posición por largos períodos de tiempo, tal como el perezoso humano de este proverbio.
Salomón escribió principalmente a los jóvenes, incluido su hijo (Pr 1:4,8). Sabía por inspiración de Dios y observación de la vida que los jóvenes tienden a dormir más tiempo del necesario, así que escribió varios proverbios en contra de este mal hábito (Pr 6:6-11; 19:15; 20:13; 23:21; 24:30-34). Demasiado sueño llevará a un hombre a la pobreza, por lo que ridiculizó el exceso de sueño comparándolo con una puerta que gira sobre sus quicios.
¿Cuál es la cura para el amor por el sueño? ¡El hambre! (Pr 20:4; 2 Ts 3:10) Privar a un joven de comida lo pondrá a trabajar. En la juventud, su apetito y metabolismo son los más altos que alguna vez tendrá. Un padre puede enseñarle fácilmente a su hijo a levantarse temprano por la mañana. Hoy en día la mayoría de los padres miman la pereza de sus hijos, enseñándoles así que la pereza es aceptable y sin costos dolorosos. Tarde en la vida aprenderán en carne propia el significado del dicho: De aquellos polvos, estos lodos.
Los perezosos se encaminan a la pobreza, a menos que cambien drásticamente sus hábitos (Pr 6:11; 19:15; 20:13; 23:21; 24:34). Cuanto más duerme una persona, más necesita dormir pues su metabolismo se ralentiza y rápidamente experimenta el catabolismo de la fuerza muscular, lo que puede llevar a la pérdida de masa muscular si el cuerpo comienza a degradar tejidos propios para obtener combustible. Los militares todavía saben cómo convertir a los niños mimados en hombres duros, ¡y no es dejándolos dormir hasta tarde! Si bien los primeros días de levantarse temprano pueden ser incómodos, este buen hábito se puede consolidar rápidamente en la vida de un joven.
Hay más en este proverbio que solo una condena del exceso de sueño. Salomón también condena la actitud, las acciones y el carácter de las personas perezosas al mencionar sus hábitos de sueño. Un perezoso hará cualquier cosa con poca diligencia. Conversará mucho, tomará descansos, marcará el paso, se demorará para comer, se distraerá fácilmente, se preocupará innecesariamente por los detalles y hará las cosas más fáciles muy lentamente, para no verse obligado a enfrentar una tarea que requiera esfuerzo de verdad.
Los jóvenes de hoy con el beneficio de la internet y los teléfonos móviles, tienen un problema adicional al exceso de sueño, pueden volverse adictos a todas las entretenciones nefastas que tienen al alcance de su mano y que les roban el tiempo y la energía aún más agresivamente que las sábanas. Al usar estos dispositivos electrónicos hasta altas horas de la noche y durante todo el día, están considerablemente más agotados por la mañana que los jóvenes del pasado que tenían poco o nada que hacer después del atardecer. Joven, sé sabio y odia todo lo que te impida levantarte temprano todos los días, con tu mente y fuerza renovadas, para dedicar las primeras horas del día a la oración y la palabra del Señor, porque más tarde no tendrás ni tiempo ni concentración.
Si eres perezoso espiritualmente, también sufrirás pobreza espiritual con la misma seguridad con que el holgazán para el trabajo experimentará pobreza financiera. Es el hombre que busca la sabiduría como un tesoro escondido, con intensos y persistentes esfuerzos, el que la encuentra (Pr 2:4; 18:1). Ella no viene a él. Él debe buscarla (Pr 2:4-6). Debes escuchar las predicaciones con gran cuidado y discernimiento (Lc 8:18), y debes hacer esfuerzos diligentes para confirmar y entender que lo que escuchas sea noble y correcto (Hch 17:11; 1 Ts 5:21). ¿Eres capaz de levantarte y buscar al Señor temprano para encontrarlo? (Pr 8:17) Acércate a Dios, y Él se acercará a ti (Stg 4:8)
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