
No hay ninguna referencia a la estrella (o escudo) de David en la Biblia. Hay varias historias de rabinos en cuanto al origen de la estrella de David. Estas van desde la estrella que tiene la forma del escudo del rey David, pasando por el símbolo en el anillo del Rey Salomón (sello), hasta el invento de Bar Kokhba, el líder judío que condujo lo que se conoce como la revuelta Bar Kokhba contra el imperio romano en el año 132 d.C. Mekubalim (seguidores de la cábala) afirman que el símbolo tiene poderes mágicos. No hay apoyo histórico o arqueológico claro para alguna de esas afirmaciones.
La estrella se compone de dos triángulos entrelazados: uno dirigido a Dios y otro apuntando hacia abajo al hombre, simbolizando la relación entre los dos “la interpenetración de dos reinos” (fuente: Franz Rosenzweig, Estrella de la Redención, 1912).
Rosenzweig dice que los seis puntos representan dos triadas: creación, revelación y redención, junto con Dios, Israel y el mundo pagano. Estas también son caracterizadas por Eder como representando los seis aspectos del Espíritu divino, según Isaías 11:2 (Eder, La Estrella de David, p. 73).
La Cábala enseña que los seis puntos indican el alcance de la soberanía de Dios (norte, sur, este, oeste, arriba y abajo). La estrella tiene 12 líneas alrededor de su perímetro, posiblemente representando a las doce tribus de Israel.
Los primeros hallazgos arqueológicos que llevan el símbolo, son una tumba judía en Tarento, Italia, que data del siglo III y su aparición en el muro de una sinagoga del siglo VI dentro de las fronteras del antiguo Israel. Se utilizó muy poco hasta su adopción oficial por los judíos en Praga en el siglo XVII y posteriormente por el movimiento sionista en 1897. La Alemania nazi usó el símbolo para marcar los judíos dentro de sus fronteras, y tras mucho debate, se llegó a usar en la bandera nacional de la reconstituida Israel en 1948. Como resultado, la estrella de David ahora es universalmente reconocida como una representación del judaísmo, de Israel y el sionismo.
En su último sermón antes de ser martirizado, Esteban relató la historia de la rebelde Israel. Refiriéndose a la idolatría de los antiguos israelitas, Esteban mencionó al dios Moloc y “la estrella de vuestro dios Renfán” (Hch 7:43). Otras versiones de la Biblia deletrean el nombre del dios falso como Refás (NTV, NVI).
En el contexto de la referencia de Esteban a “la estrella de vuestro dios Renfán”, menciona el becerro de oro que Israel adoró en el Sinaí (Hch 7:39-41). Luego dice que “Dios se apartó de ellos y los abandonó, ¡para que sirvieran a las estrellas del cielo como sus dioses!” (Hch 7:42). Una de esas “estrellas” que adoraban era la estrella de Renfán (Hch 7: 43). Por último, Esteban hace referencia a la determinación de Dios de enviar a Israel al exilio en Babilonia (Hch 7:43). El argumento de Esteban ante el Sanedrín era que la generación actual de Israel era tan “dura de cerviz” como sus antepasados, “¡resistiendo siempre al Espíritu Santo!” (Hch 7:51). Habían demostrado su terquedad al rechazar a Jesucristo.
Cuando se refirió a la “estrella de vuestro dios Renfán”, Esteban estaba citando la traducción griega de las Escrituras del Antiguo Testamento, conocida como la Septuaginta, o LXX. Esta traducción, realizada por eruditos hebreos, se terminó hacia el siglo III a.C. El pasaje que cita Esteban es Amós 5:26, que en una traducción al español de la LXX dice: “Sí, tomasteis el tabernáculo de Moloc y la estrella de vuestro dios Raefán, las imágenes de ellos que os hicisteis” (tr. por Sir Lancelot Brenton, 1851).
En el texto hebreo de Amós 5:26, el nombre que los LXX traducen como Raefán es Kiyun, deletreado Quiún (RVR1960), o Quiyún (NBLA, NVI), dependiendo de la versión bíblica.
La Enciclopedia Bíblica Internacional Estándar identifica a Renfán como “el nombre babilónico del dios del planeta Saturno”. La Nueva Biblia de las Américas traduce Amós 5:26 como “Más bien, llevaron a Saturno, su rey, y a Quiyún, sus ídolos, la estrella de sus dioses que ustedes se hicieron”. El Diccionario Bíblico de Smith y el Diccionario Bíblico de Easton también relacionan a Renfán (o Remphan) con el dios Saturno.
Parece que los babilonios adoraban a un dios de su propia imaginación y lo llamaron Kiyun, cuyo lugar en los cielos era como una “estrella errante” que también llamaron Kiyun en honor a su dios. Todos los pueblos antiguos habían observado que algunas estrellas—en realidad planetas—se movían por el cielo, mientras que otras estrellas—las auténticas—estaban fijas. (El término griego asteres planētai, abreviado simplemente planētai, significaba estrellas errantes). Los antiguos no distinguían entre estrellas y planetas; para ellos, todas eran estrellas de alguna clase. Así, Saturno era considerado una “estrella”, y la deidad con la que se le relacionaba era un “dios-estrella”.
Los antiguos babilonios, árabes, sirios y asirios adoraban al dios Kiyun. Cada dios falso tenía su representación, su ídolo. Moloc era representado por un toro de bronce; Astarté por un árbol; Dagón por un ser mitad hombre, mitad pez; y Kiyun por una estrella —la “estrella”—errante que conocemos como el planeta Saturno.
En pocas palabras, “la estrella de vuestro dios Renfán” que se menciona en Hechos 7:43, es un dios pagano que algunos antiguos israelitas adoraron en el desierto. El nombre Renfán es una traducción al español de la traducción de los LXX de la palabra hebrea Kiyun.
No hay manera de contradecir o afirmar las teorías que dicen que la estrella de Renfán es la estrella de David de seis puntas que aparece en la bandera judía. Y tampoco existe ninguna estrella genuina en los cielos que tenga alguna relación histórica o religiosa con Saturno/Kiyun.