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Tuesday, September 22, 2026

DEÍSMO MORALISTA TERAPÉUTICO (DMT)



El término Deísmo Moralista Terapéutico apareció por primera vez de la mano de los sociólogos Christian Smith y Melina Lundquist Denton en su libro de 2005 Búsqueda del Alma: La vida religiosa y espiritual de los adolescentes americanos [Soul Searching: The Religious and Spiritual Lives of American Teenagers]. 

Basándose en una amplia investigación, identificaron las creencias predominantes de los adolescentes americanos, incluso de los que se declaran cristianos. Denominaron a estas creencias fundamentales Deísmo Moralista Terapéutico o DMT. Las cinco creencias principales del DMT son las siguientes:

1. Existe un dios que creó y ordenó el mundo y vela por la vida humana en la tierra.

2. Dios quiere que las personas sean buenas, amables y justas entre sí, tal y como enseñan la Biblia y la mayoría de las religiones del mundo.

3. El objetivo central de la vida es ser feliz y sentirse bien con uno mismo.

4. Dios no necesita estar particularmente involucrado en la vida de uno, excepto cuando Dios es necesario para resolver un problema.

5. Las personas buenas van al cielo cuando mueren.

Las creencias del DMT son moralistas en el sentido de que otorgan un gran valor al ser bueno, como se indica en los puntos 2 y 5. En realidad, el bien lo define la cultura popular más que los imperativos morales de la Biblia. Así que tolerar comportamientos que la Biblia llama pecado es bueno mientras que llamar a esos comportamientos pecado es visto como intolerante u odioso, lo cual es malo.

Las creencias del DMT son terapéuticas en el sentido de que el valor principal es sentirse bien con uno mismo, (puntos 3 y 4). El trabajo de Dios es cuidar de nosotros.

Los autores utilizan la palabra deísmo porque, en el DMT, Dios existe como Creador, pero está relativamente poco implicado con Su creación (puntos 1 y 4). Los deístas se han opuesto a este uso del término porque, en el verdadero deísmo, Dios nunca interviene en los asuntos humanos. Nos creó, pero nos deja en paz. Por esta razón, algunos han sugerido que teísmo sería un término más adecuado. Los teístas creen que Dios existe y que puede intervenir y de hecho interviene de vez en cuando en caso de necesidad, en respuesta a la oración, etc.

Sin embargo, el punto más importante en relación con el DMT no es la diferencia entre teísmo y deísmo, sino lo alejados de la verdad bíblica que están las personas. Las creencias del DMT tampoco son exclusivas de los milenials. Parece que muchas personas simplemente ven a Dios como un terapeuta cósmico, o un mecánico de asistencia en carretera: no lo conoces ni necesitas conocerlo, pero puedes llamarlo cuando tu vehículo está averiado, entonces Él vendrá y pondrá tu vehículo de nuevo en marcha. Lo más importante, según la DMT, es ser bueno, simpático y tolerante, y Dios acabará recibiéndote en el cielo. 

Este punto de vista probablemente lo tienen muchos occidentales y parece que se está convirtiendo en la religión cívica dominante, que hace hincapié en las relaciones horizontales con otras personas, pero minimiza la relación con Dios. En resumen, el DMT pone a la humanidad en el centro y, en última instancia, a cada individuo en el centro de su propio sistema de creencias.

Los cristianos bíblicos tenemos problemas con los 5 puntos clave del DMT:

1. No solo existe un dios, sino que sólo existe el Dios de la Biblia, que se ha revelado como Padre, Hijo y Espíritu Santo. Y quien no honra al Señor Jesucristo como Dios, no honra a Dios (Jn 5:23).

2. Dios no solo quiere que la gente sea buena, sino que ordena que le obedezcan. Él es quien define lo bueno y lo agradable. Él llama al pecado pecado y promete castigarlo (Ro 1:18-32).

3. El objetivo central de la vida es dar gloria a Dios. Un subproducto puede ser que nos sintamos bien con nosotros mismos, pero ese no es el objetivo principal (Ro 11:36).

4. Nuestra meta principal como creyentes es estar constantemente en sintonía con Dios, siguiendo Su dirección y en comunión diaria con Él. Para esto, debemos orar sin cesar (1 Ts 5:17).

5. Nadie es lo suficientemente bueno para ir al cielo. Todos hemos pecado y estamos destituidos de la gloria de Dios (Ro 3:23). Nadie es lo suficientemente bueno, y por eso necesitamos a Jesús, Dios en la carne, el Mediador entre el Padre y los seres humanos. Sólo Jesús vivió la vida perfecta que nosotros no pudimos vivir, y murió para pagar por nuestros pecados, de modo que pudiéramos ser aceptados por el Padre. 

[Jesús] llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados” (1 P 2:24).

El DMT no es una religión oficial. Probablemente nadie se identificaría como Deísta Moralista Terapéutico. El verdadero problema es que el moralismo no es cristianismo, y es probable que la mayoría de las personas que sostienen estas creencias se identifiquen como cristianos, ¡cuando en realidad viven para glorificarse a sí mismos!

El DMT es otro evangelio, que es condenado como maldición por las Escrituras inspiradas:

“Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema [sea maldito]. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema [sea maldito]” (Gl 1:6-9).

“Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo. Porque si viene alguno predicando a otro Jesús que el que os hemos predicado, o si recibís otro espíritu que el que habéis recibido, u otro evangelio que el que habéis aceptado, bien lo toleráis (2 Co 11:3-4).

No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad (Mt 7:21-23).

¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo? Todo aquel que viene a mí, y oye mis palabras y las hace, os indicaré a quién es semejante. Semejante es al hombre que al edificar una casa, cavó y ahondó y puso el fundamento sobre la roca; y cuando vino una inundación, el río dio con ímpetu contra aquella casa, pero no la pudo mover, porque estaba fundada sobre la roca. Mas el que oyó y no hizo, semejante es al hombre que edificó su casa sobre tierra, sin fundamento; contra la cual el río dio con ímpetu, y luego cayó, y fue grande la ruina de aquella casa (Lc 6:46-49).

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