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Monday, March 9, 2026

EL IMPÍO CONTRA EL JUSTO



 Los hombres sanguinarios aborrecen al perfecto, Mas los rectos buscan su contentamiento” (Pr 29:10).

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Estás en una guerra. ¿De qué lado estás? ¿Estás preparado para luchar? Es cruenta; y se pondrá peor. Los malvados de este mundo odian a los justos y quieren deshacerse de ellos, pero los justos aman a todos los hombres y buscan su bienestar espiritual y eterno.

Por difícil que sea para algunos comprender un odio así, el espíritu asesino de Satanás todavía controla los corazones de la raza humana (Jn 8:44; Ef 2:1-3). Solo la mano restrictiva de Dios evita que Satanás use a los malvados contra los creyentes hoy (Sal 76:10). El odio está ardiendo con saña, pero Dios todavía restringe a Su enemigo de la mayoría de los actos extremos. Sin embargo, el tiempo de expulsar a Satanás del cielo y permitirle derramar la sangre de los creyentes está acercándose rápidamente (Ap 12:12-17; 20:7-9).

Considera al Señor Jesucristo. Sanó a un hombre, y los líderes religiosos inmediatamente conspiraron para asesinarlo (Mt 12:13-14). Hay un espíritu en este mundo, el príncipe de la potestad del aire (Ef 2:2), Satanás es su nombre, que agita y dirige a los malvados en su violenta ira y contumaz odio contra los justos. Nunca fue más obvio que contra el Señor Jesucristo. Si dudas de la animosidad que indica este proverbio, repasa la vida del Señor en los Evangelios y lee con detención el Apocalipsis.

El Señor Jesús les dijo a sus discípulos que el mundo los odiaría porque sus obras son malas (Jn 7:7). Les dijo, además, que el mundo los odiaría también porque Él los había escogido del mundo y ya no eran parte de él (Jn 15:18-19). ¿No deberías esperar tú lo mismo? 

“No os extrañéis si el mundo os aborrece (1 Jn 3:13). 

Si le dices claramente a una persona mundana que sus obras son malas, querrá matarte.

Este mundo odia a cualquiera que tome partido por la justicia y la santidad del Señor. Si vives piadosamente en Cristo Jesús, sufrirás persecución (2 Ti 3:12). Estos tiempos peligrosos de los últimos días están llenos de los llamados cristianos que son aborrecedores de lo bueno (2 Ti 3:3). ¿Por qué odian a una persona solo porque es buena? Piensa en Satanás. Piensa en Caín. Piensa en los fariseos. Son los engañados por el diablo, y les encanta ser así.

Si tú y tu iglesia no son despreciados y odiados por el mundo, entonces tú y ellos están mal. Es así de sencillo. Si tu iglesia está explotando en crecimiento en esta generación malvada, es una iglesia corrupta. El Señor Jesús no vino a traer paz a sus discípulos; vino a traer espada, y los enemigos del hombre serán los de su propia casa (Mt 10:34-36). Estás en una guerra. ¿Estás preparado para la batalla? Es aquí. Y se pondrá peor. ¡Se valiente!

En este proverbio, la cláusula “mas los rectos buscan su contentamiento”, significa que los rectos buscan la compañía o amistad del “perfecto”. Por ejemplo, David buscó a todos los que temían a Dios para que fueran sus amigos (Sal 119:63,79), pero despreció a los malvados (Sal 26:5;119:115). No podía soportar a los hombres malos en su presencia o en su casa (Sal 15:4; 101:3-8). Odiaba a los enemigos de Dios y los consideraba sus enemigos (Sal 31:6; 139:21-22). Esta interpretación proporciona también un buen ejemplo de un hombre recto para que lo sigas, si quieres ser un recto conforme al corazón de Dios.

Los rectos buscan la presencia de los perfectos. Los justos se aman unos a otros y buscan el bienestar espiritual en común (Jn 13:35). Los verdaderos ministros de Dios deben ser amantes de los hombres buenos (Tit 1:8; 2 Ti 1:3-4; 2 Jn 1:1; 3 Jn 1:1). Revisa tu corazón con esta medida. ¿Amas a los rectos, a los justos, a los santos? ¿Tus mejores amigos son las personas más santas que conoces? ¿Anhelas su piadosa comunión y deseas servirles bien? ¿Saben los rectos que pueden contar contigo para cualquier cosa cuando el odio y la persecución los amenazan?

Saúl trató de matar a David, pero Jonatán lo buscó y lo protegió. Jezabel trató de matar a los profetas de Dios, pero Abdías escondió a cien de ellos en cuevas y los alimentó (1 R 18:3-4). Los obstinados judíos conspiraron para destruir a Jeremías, pero Ebed-melec lo rescató (Jer 38:1-13). Herodías odió a Juan por condenar su adulterio e hizo que lo mataran, pero sus discípulos buscaron incluso su cuerpo decapitado para darle un entierro apropiado (Mr 6:16-29).

Los judíos sedientos de sangre odiaron al Señor Jesucristo, lo traicionaron y asesinaron violentamente, aunque no había ningún pecado en su vida (Is 53:9). Él era impecable e inmaculadamente perfecto, así que lo odiaron y lo crucificaron cruelmente por medio de los soldados romanos. Sin embargo, hubo hombres justos de todas las naciones que lo buscaron como a ningún otro (Jn 12: 20-22; Lc 10: 38-42), y todavía hoy hay unos pocos dispersos por el mundo que buscan la compañía del Señor Jesucristo (Is. 1:9), a pesar del odio feroz del mundo hacia ellos y su Señor.

¿Qué debes hacer? Comprende la lección y prepárate para sufrir por la piedad. Ora por los que hoy sufren el martirio. Encuentra y únete a una iglesia que esté buscando las sendas antiguas y el buen camino (Jer 6:16) que conduce a la vida eterna sin importar el número o la popularidad. Odia a los impíos como enemigos de Dios y de Jesucristo (Sal 15:4; 139:21-22), y al mismo tiempo procura su salvación (Mt 5:44). Ama y ayuda a los cristianos piadosos que puedas encontrar. Regocíjate cuando te alcance la persecución, tal como enseña el Señor Jesús (Lc 6:22-23). Recuerda que estás en buena compañía, porque Él y sus apóstoles la sufrieron primero.

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