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Wednesday, March 18, 2026

LOS JUSTOS VERÁN




“Cuando los impíos son muchos, mucha es la transgresión; Mas los justos verán la ruina de ellos” (Pr 29:16).

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Aprende aquí sobre tendencias, encuestas, mayorías, pecado, el futuro y una cosmovisión bíblica correcta. Dios y Salomón quieren que entiendas lo que está pasando y pasará en el mundo. Cada proverbio fue escrito para enseñarte sabiduría, incluido este. A medida que el mundo empeora, debes entender por qué, y no sorprenderte, y debes saber cuál es su futuro. Aquí hay sabiduría crucial para tu vida con una sorprendente promesa contenida en una sola palabra.

Los impíos aman las mayorías: necesitan una multitud respaldándolos para animarse a sacar sus pecados del armario. A medida que se desarrollan las tendencias, más y más impíos se suben al carro del pecado en el que sus opiniones y preferencias son compartidas. Anhelan el aliento de una mayoría para hacer públicas sus abominaciones y rebeliones. El resultado es un aumento exponencial de la maldad, tal y como lo vemos en el mundo hoy en día.

Considera la regla. A medida que los impíos aumentan, la maldad en general aumenta aún más rápido, debido a que la creciente mayoría fomenta una mayor rebelión individual. A veces es difícil separar el crecimiento cuantitativo del cualitativo, del mayor grado de depravación, ya que a menudo ambos aumentan juntos. Cuando una combinación de factores entra en juego, la maldad se vuelve imparable.

Los impíos se multiplican y la maldad aumenta por muchas razones. Desconocido para la mayoría, debido a su ignorancia de la Biblia, es que Dios endurece los corazones de los impíos para que ejecuten aun más maldad, y lo hace tanto por la prosperidad como por la adversidad, para justificar el derramamiento de Su ira sobre ellos (Ex 7:3; 9:16; 1 S 2:25; Sal 106:14-15; Jer 48:11; Ro 1:18-32; 2 Ts 2:9-12). Si no sabes esto, todavía ni empiezas a ver las cosas correctamente.

Los gobiernos corruptos y los gobernantes impíos aumentan el mal con el ejemplo que dan (Ec 10: 5-7; 3: 16; Est 1:16-18), al legislar a favor del pecado (Dn 3:1-7; Est 3:15), al no castigar debidamente a los criminales (Ec 8:11), y al no recompensar a los justos por su bien (Est 2:21-23). La autoridad justa en cualquier segmento de la sociedad puede refrenar la maldad con el ejemplo y la fuerza (Pr 20:8,26; Gn 18:19), o darle rienda suelta con los mismos medios.

La declinación en la práctica de “la religión pura y sin mácula” (Stg 1:27) aumenta la maldad. Los púlpitos son los lugares donde los hombres de Dios deben predicar con fuerza contra el pecado (Is 58:1). Esto fue antaño una gran influencia en la rectitud moral de América. Pero a los pecadores no les gusta tal prédica, por lo que demandan un mensaje más amable de parte de sus falsos maestros (Is 30:8-14). Cuando esto sucede, como sucede ahora en todo el mundo (2 Ti 4:3-4), la maldad aumenta. Los falsos profetas son como gasolina en el fuego del pecado.

La educación humanista aumenta el pecado porque los que odian a Dios llevan la loca teoría de la evolución a las escuelas, eliminan la restricción de un Creador con leyes morales, y el poder del castigo temporal y eterno. Unido al ídolo del amor propio y la autoestima, los educandos pueden hacer lo que quieran. El temor de Dios, con sus restricciones morales internas y externas, se ha ido (Sal 4:4; 14:1-5; 36:1; Pr 9:10; Ec 12:13-14).

El entretenimiento inmoral aumenta la pecaminosidad. Hollywood pervirtió la moral en todo el mundo. Los galanes de pelo corto con camisas blancas y corbatas, degeneraron rápidamente en devotos afeminados, estupefactos por las drogas y consumidos por el alcohol. Considera la diferencia entre Ben Hur (1959) y Titanic (1997). Toda la industria del entretenimiento está condenada por Dios (Sal 101:3; Pr 14:9; Ro 1:32).

Los medios de comunicación, que tienen una gran influencia sobre la sociedad, aumentan la maldad. No han informado honestamente sobre un problema moral en décadas; son incapaces de hacerlo por los factores anteriores. Defienden y promueven la misma locura que se enseña en las escuelas y se exalta en la industria del entretenimiento. Su sesgo en los asuntos morales y su odio descarado por el cristianismo bíblico revelan su agenda diabólica. Están condenados a la destrucción.

Los avances en la tecnología y la informática han aumentado el mal. Las influencias anteriores tendrían poco efecto sin la capacidad actual de exponer a la población de la tierra a ellas a tan bajo costo. Los pecados de esta era digital son aquellos que la tecnología permite o fomenta sin restricciones morales de ningún tipo. Las invenciones tecnológicas son buenas (Pr 8:12), cuando se usan para la gloria de Dios, la justicia del hombre y un mejor nivel de vida. Todos los padres enfrentan hoy amenazas para sus hijos nunca antes imaginadas.

La urbanización aumenta la maldad. El campo es mejor que la ciudad. A medida que la gente deja las áreas rurales, las tradiciones de vida comunal y el trabajo en contacto con la naturaleza, por las grandes ciudades, la pecaminosidad aumenta. Cuanto más se agrupan en una ciudad, más cercano se hace el cumplimiento de este proverbio. Dios identificó este factor cuando los hombres se unieron en Babel para rebelarse contra sus mandamientos (Gn 11:1-9). Los dividió por medio de la creación de los idiomas. Los forzó a agruparse en naciones y pueblos, y fijó sus límites territoriales para el bien espiritual de la humanidad (Hch 17:26-27).

Se podría decir mucho más acerca de estos factores que hacen que los impíos se multipliquen y aumenten sus transgresiones contra Dios. Los hombres sabios que entienden los tiempos considerarán estas cosas con seriedad y las investigarán aún más (1 Cr 12:32; Est 1:13; Ec 8:1). Estos son los tiempos peligrosos de los últimos días, que la Biblia predijo (2 Ti 3:1-17; 4:1-4). Escucha la advertencia de Dios: prepárate para enfrentarte a una pecaminosidad aún mayor.

Desde que esta bola de nieve comenzó a rodar cuesta abajo, ha ido adquiriendo más velocidad y tamaño, y se ha hecho imparable. A medida que los impíos aumentan en número y en rebelión individual, el resultado es un aumento compuesto de la maldad. Si hay varios factores trabajando juntos a la vez, como ahora, donde todas las partes de la sociedad se precipitan hacia el pecado bajo muchas influencias nefastas, y Dios permite que ocurra, puedes estar seguro que sobrevendrá un evento catastrófico de parte del Señor que destruirá a todos los impíos para que los justos lo vean y glorifiquen a Dios

Considera estos ejemplos. Durante 1,500 años después de la creación, los impíos se multiplicaron por medio de la poligamia y la sensualidad sin límites (Gn 4:19; 6:1-2). Este aumento numérico trajo consigo mayor audacia en el pecado (Gn 6:5). Finalmente, en santa ira, Dios los destruyó a todos ahogándolos en el diluvio universal (Gn 6: 6-7). Salvó al justo Noé y a su familia, que oyeron (y, probablemente también, vieron) ahogarse a toda la población de la tierra (Gn 6:8; He 11:7).

Luego, los impíos se reunieron en las llanuras regadas del Jordán alrededor del año 2,000 a.C. Sus ciudades fueron Sodoma, Gomorra, Adma y Zeboim (Gn 10:19; Jud 7). Este flujo de hombres malvados condujo a una de las perversiones más abominables de la humanidad: la sodomía. ¡Un aumento en la transgresión! Dios hizo a Eva perfecta para Adán (Gn 2:18-25), pero estos pervertidos eligieron a sus amigos como sus parejas (Gn 19:1-7; Ro 1:24-27; 1 Co 6:9).  Entonces Dios hizo llover sobre Sodoma y Gomorra, y las ciudades vecinas, azufre y fuego, y destruyó las ciudades, y toda aquella llanura, con todos los moradores de aquellas ciudades (Gn 19:24-25). Abraham vio desde lejos el humo que subía de la tierra donde habían estado estas ciudades, como el humo de un horno (Gn 19:27-28).

Hoy es igual. En las últimas dos generaciones los impíos y sus pecados han aumentado exponencialmente. Dos hombres en una cama no hacen un matrimonio según la Biblia ni en casi ningún momento decente de la historia humana. Sin embargo, el odio rabioso de estos pervertidos contra la Biblia, los cristianos y las normas culturales tradicionales es vergonzoso. Prepárate. Un infierno de fuego viene a destruirlos (2 Ts 1:7-10; 2 P 3:10-14; Ap 20:7-15). Si por el temor del Señor en tu corazón todavía crees únicamente en el matrimonio heterosexual, solo verás el juicio.

Cristiano, no dejes que te inquiete el aumento de los malvados y su perversión de todo lo bueno y decente. El Señor Jesucristo, el Juez de todo el universo, nos dice: 

“Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo (Jn 16:33). 

Hay reservados para nosotros cielos nuevos y tierra nueva. ¡Anímate y vive en santidad! (2 P 3:10-14). No permitas que la creciente iniquidad en el mundo, y en la mayoría de las iglesias, haga que tu amor por el Señor se enfríe (Mt 24:12). 

El proverbio enseña varias lecciones sobre los cambios sociales y el juicio venidero. Pero, ¿ves la lección más importante? Hay justos en el proverbio. Son diferentes de los impíos. Los justos sólo verán la destrucción de los impíos, porque Dios los ha excluido de Su ira (Sal 37:34; 58:10-11; 91:8; Ro 1:18; 2:5; 5:9; 9:22; 1 Ts 1:10). 

¿Eres tú uno de los justos? Cree en el Señor Jesucristo y procura hacer firme tu vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caerás jamás. Porque de esta manera te será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo (2 P 1:5-11).

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