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Saturday, March 28, 2026

LOS EVAPORADOS (Johatsu)



Los Johatsu, o “evaporados” de Japón, son miles de personas que desaparecen voluntariamente cada año (se estima entre 70,000 y 100,000) para escapar de deudas, vergüenza social, divorcios o fracasos laborales, cortando lazos con su vida anterior para empezar de cero. Este fenómeno social refleja la extrema presión por el éxito y la privacidad en Japón.

Los “evaporados” planean meticulosamente su huida, a menudo contratando servicios de mudanzas nocturnas que les ayudan a desaparecer sin rastro, reubicándose frecuentemente en áreas marginales o remotas. 

La estricta protección de la privacidad en Japón dificulta que la policía investigue a adultos que se marchan voluntariamente, al no haber delito. Además, la legislación de Japón es muy permisiva en cuanto al cambio de identidad, permitiendo que cualquier persona que lo pueda costear se “reinicie” con un nuevo nombre en cualquier momento de su vida.

El fenómeno surgió con fuerza en la década de los 60 y se intensificó en los años 90 (la “década perdida”) debido a las crisis económicas. 

La desaparición, o “evaporación”, es una huida del juicio social y la presión extrema de la vida diaria, como un “reinicio” de la existencia.

Un joven contó que al nacer, sus padres lo abandonaron; nunca los conoció, vivió con su abuela y un tío abusó sexualmente de él por años. De adolescente intentó suicidarse, pero alguien se lo impidió. Una noche, estando acostado, oyó en la radio un programa cristiano en el cual oyó el evangelio del Señor Jesucristo. Creyó, nació de nuevo y, con el tiempo, se transformó en uno de los líderes de la iglesia a la que asiste. Una vez le preguntaron si había superado completamente la depresión. Respondió que no, pero que en los momentos de crisis la controlaba visitando enfermos y gente abandonada, con los que comparte su testimonio. La mayoría de las veces, sólo escucharlos, leerles un texto de la Biblia y orar con ellos hace que su depresión desaparezca, se evapore.

En la Biblia hay 150 salmos. Muchos de ellos evidencian que el salmista sufre una fuerte depresión, pero en todos ellos al final surge la firme convicción de que su sufrimiento tiene un propósito en el plan de Dios, y que Él permanecerá con ellos hasta que vean la luz al final del túnel.

Esto es lo que nos enseñan las Escrituras. Así es cómo debemos  atravesar el valle de sombra de muerte (Sal 23:4), sabiendo que el Señor está con nosotros porque que Él mismo lo atravesó, y venció.

No te evapores. 

En vez, como el joven cristiano del relato, elige bendecir a alguien con el mensaje del Señor Jesús. Los Salmos te pueden ayudar para dar el primer paso.

¿Por qué te abates, oh alma mía, Y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío (Sal 42:5).

¿Por qué te abates, oh alma mía, Y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío (Sal 42:11).

¿Por qué te abates, oh alma mía, Y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío (Sal 43:5).

Desde la angustia invoqué al Señor, Y me respondió el Señor, poniéndome en lugar espacioso (Sal 118:5).

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