Saturday, January 3, 2026

CUAL AVE QUE SE VA DE SU NIDO




“Cual ave que se va de su nido, tal es el hombre que se va de su lugar” (Pr 27:8). 

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[Si un ave se va de su nido, destruye a sus crías y se expone a sí misma al peligro. De la misma manera, la persona que abandona su rol asignado por el Señor es peligrosa tanto para su familias como para sí misma. ¿Cumplirás fielmente con las funciones y las responsabilidades que Dios te ha asignado en la vida?

[El mundo está cambiando, pero no todo cambio es bueno. El cambio está en todas partes, pero no todos los cambios son correctos. La mayoría de las ideas actuales son tontas, destructivas y profanas, aunque el mundo nos dice que son buenas. Muchos están desertando de los puestos que Dios y la naturaleza les han dado.

[Hay mucho pensamiento necio, por parte de ambos sexos y diversas edades, acerca de los roles asignados por Dios y las convenciones sociales. El pensamiento egoísta y disfuncional abunda. La rebelión contra las generaciones anteriores y su fe y las buenas costumbres no es ni sabia ni conveniente.]

Algunos convencionalismos sociales son buenos. No solo son buenos, si no que muchos de ellos son indispensables. Hay roles, reglas y normas ordenadas y establecidas para las situaciones y las relaciones interpersonales. Algunos de estos convencionalismos son incluso inspirados por Dios; otros, requeridos por la naturaleza. La violación de cualquiera trae dolor, problemas y decadencia. Mantener el rumbo y seguir las costumbres suele ser más seguro que prestar atención a ideas nuevas y llevar a cabo planes novedosos sin la clara dirección de la palabra del Señor.

Cumplir con el deber es clave para la prosperidad y el éxito. Dios ha determinado los deberes de hombres, mujeres e hijos en sus diversos roles y funciones dentro y fuera de la familia. Estos deberes deben ser entendidos y cumplidos para la felicidad y el progreso de todos. ¿Conoces tus deberes? ¿Los estás cumpliendo en cada esfera de tu vida? ¿O te has desviado de algunos de tus deberes por la seducción de este mundo disfuncional?

La generación actual quiere el cambio. Es como el ave que odia la vida restrictiva de permanecer en el nido. Quiere extender sus alas. Ampliar sus horizontes. Quiere probar nuevos aires. Quiere desarrollar todo su potencial humano. Quiere explorar nuevas perspectivas. Quiere erradicar los viejos estereotipos o paradigmas, como los llaman. Quiere revolucionar el mundo, o, al menos, su vida.

Esta “ave” se ve a sí misma como en una jaula. Mira todo el día a través de los barrotes ansiando emprender el vuelo. Cuando la oportunidad se presenta, escapa y vuela lejos. Pero antes de que pueda alcanzar altura, un halcón descenderá sobre ella y la despedazará. Lo que ella ve ahora como su jaula, es en realidad su refugio. Un refugio provisto por el Señor para su seguridad y protección. Las barras son las obligaciones y responsabilidades que el mismo Señor le ha asignado para preservarla de su insensatez. La ruptura de este orden, el escape de esta “jaula”, representa rechazar las restricciones impuestas por Dios para la preservación de su vida (Sal 2:3).

¿Qué pensarías de un ave que hace un nido y luego lo deja para vagar por los cielos buscando encontrarse a sí misma? Deberías pensar lo mismo de los cerebros de pájaro actuales que reescriben la existencia humana, la funcionalidad, la moralidad, la productividad y las relaciones entre las personas. Han perdido la cabeza, porque Dios los ha recableado mentalmente para que hagan cosas inconvenientes (Ro 1:28). Estas aves quieren encontrarse a sí mismas, cuando Dios determinó sus roles de antemano. Deben aceptarlos, y ya.

Dicen que los niños deberían jugar con muñecas y las niñas deberían jugar con pistolas. Los niños deberían cantar en el coro y las niñas deberían levantar pesas. Los niños deben usar cabello largo y aros, y las niñas deben usar cabello corto y casacas de motoqueros. Los niños deben ser amorosos y las niñas rebeldes. Los hombres deberían ser enfermeros y las mujeres doctoras. 

[Así que hay mujeres pilotos de combate, hombres niñeras, chicas ignorantes que votan, hombres que tienen sexo con hombres, sindicatos que ponen en tierra a las aerolíneas, mujeres que desafían a sus maridos, hijos que se emancipan de sus padres, policías juzgados por maltratar a los delincuentes, mujeres que mandan a sus maridos, hombres que aprenden su lado femenino, mujeres jueces y jurados analfabetos que fallan en casos capitales, y atletas y actores idiotas que ganan más dinero que el presidente de una república.

[Hay mujeres en el ejército cuyos maridos las esperan en casa; parejas que viven juntas antes del matrimonio; cuerpos humanos quemados en incineradores junto a cementerios de mascotas; juntas de diaconisas que juzgan a los pastores; mujeres que tratan de dirigir el hogar espiritualmente; lesbianas que son predicadoras, policías y profesoras; atletas que piensan que una familia es solo tener una mamá; mujeres que hacen trabajar a sus maridos hasta la muerte para financiar su adicción a la decoración; y niñas campeonas de boxeo. ¿A dónde va a llegar el mundo? ¿Qué más bajo puede caer?]

¿Suena esto anticuado? ¿Neanderthal? ¿Machista? ¿Misógino? ¿Patriarcal? Solo tanto como esperar que las aves no abandonen sus nidos. La sabiduría es algo pasado de moda. Este mundo ya ha probado la validez de sus ideas por la disfunción que abunda en todas partes.

Dios creó el universo y cada rol en relación a Él (Gn 1:1). No acepta roles alternativos. Coré estaba descontento con ser un levita bajo Moisés y Aarón, por lo que Dios lo enterró vivo a él y a su familia. Uzías estaba descontento con ser el rey de Dios y trató de ser además sacerdote por una tarde; Dios le dio lepra por el resto de su vida. Nadab y Abiú no estaban conformes con la anticuada adoración que su padre realizaba y decidieron ofrecerle a Dios una novedosa adoración con fuego extraño, fuego que Dios no había ordenado; y por fuego los envió el Señor al infierno. Mical estaba resentida contra David por haberla traído a vivir con él porque era su mujer y eligió el peor momento y la peor manera para decírselo, y Dios la dejó estéril hasta el día de su muerte.

La ilustración de un ave desertora para describir esta generación es muy acertada. Estas malvadas criaturas modernas destruyen a sus propias crías por su mero placer egoísta: tal vez no siempre físicamente, pero sí moral y espiritualmente con su nefasto ejemplo e influencia. ¿Dónde están las verdaderas aves-madres?

La mujer fue hecha para el hombre, y debe ser para él una compañera obediente y cumplidora con sus deberes en el hogar (Gn 3:16; 1 Co 11:9; Tit 2:4-5). Si ella está inquieta o resentida por este rol ordenado por Dios para el éxito de la relación matrimonial, ésta relación inmediatamente comienza a deteriorarse, la familia sufre un dolor real y ella, si tiene consciencia, se vuelve miserable. ¿Prueba? La Biblia y la naturaleza lo enseñan con el ejemplo del ave que se va de su nido.

Muchas mujeres “cristianas” siempre están aprendiendo pero nunca llegan al conocimiento de la verdad (2 Ti 3:6-7). En lugar de preguntar a sus maridos en casa (1 Co 14:34-35), quieren enseñarles a sus maridos en casa. Quieren roles más importantes en la iglesia, el mundo y en la sociedad en general. Quieren tener una voz que se escuche y obedezca. Quieren predicar. Quieren enseñar. Quieren liderar. Corren de clase magistral a clase magistral para aprender acerca de temas que nunca dominarán, que tienen poco o ningún valor para el progreso espiritual personal y familiar, y que socavan la verdad bíblica y la práctica establecida.

Pero los hombres son igual de malos. De hecho, las mujeres permanecerían en sus roles si los hombres hubieran mantenido los suyos. El factor más influyente en las familias disfuncionales es un padre ausente. Dios le encargó al hombre proteger y educar a sus hijos: la Biblia está llena de recordatorios. Pero los hombres se van de casa para trabajar horas extras innecesarias, beber con los amigos o casarse con otra mujer. Si se quedan en casa es para mirar deportes en la TV, embellecer su auto o trabajar en un pasatiempo en el taller que tienen como excusa para no estar con sus familias. Así es como pierden su papel como la influencia más importante en la vida de sus hijos. ¿Dónde están los hombres como Abraham y Josué que dirigieron a sus familias espiritualmente como hombres de Dios? (Gn 28:19; Jos 24:15)

La era formal de los patriarcas terminó con Moisés (Ro 5:12-14). Pero cada hombre debe ser un patriarca guiando a su familia a amar y servir al Señor. Cada hombre debe ser un pilar en lo espiritual y doctrinal en su casa, que guie a su mujer y eduque a los hijos en el temor del Señor. Debe cumplir su función de preparar a todos los que están bajo su influencia para vivir vidas productivas, sirviendo al Señor Jesús y a Su pueblo, y estar listos para presentarse ante Dios y dar cuenta de sus vidas en el Día del Juicio (He 9:27).

Un hombre fiel no olvidará, ignorará o rechazará su posición e influencia. Aprovechará la oportunidad, y la aprovechará al máximo para su Dios y su familia. No delegará su deber espiritual a las maestras de la escuela dominical ni al pastor de la iglesia. No abdicará su posición de autoridad en la casa para que la tome su mujer. No le importará que el mundo se burle de los padres con su programa sistemático diseñado para abolir las instituciones de Dios en la tierra. Se hará hombre y será el representante de Dios ante su familia. Sabe que vivimos en los tiempos peligrosos de los postreros días (2 Ti 3:1- 4:4). Elige hacer un vallado y pararse en la brecha ante el Señor por su familia; está movido por la búsqueda de Dios por un hombre fiel (Ez 22:30). Aunque todos los demás transigen, él sabe que no está en un concurso de popularidad excepto con el Señor. Está comprometido con las sendas antiguas y el buen camino del Señor, y hace andar a su familia por ese camino (Jer 6:16).

¿Cuál es el origen de esta locura: la del ave que se va de su nido como si huyera de una jaula? La humanidad no glorifica a Dios ni le da gracias por Su verdad, por lo que Él la ciega para que pervierta el camino correcto y corra tras perversiones enfermizas como la sodomía y el feminismo (Ro 1:18-32). La mente desquiciada de las aves actuales sólo piensa en hacer su voluntad y en la liberación de la mujer. Lo que les sobrevenga será la recompensa de Dios por ignorarlo (Ap 17:15-18). 

Recuerda que los mandamientos del Señor nunca cambian. El Jehová del Antiguo Testamento—piensa en el diluvio universal, el fuego sobre Sodoma y el Faraón defenestrado—es el mismo Jesús de Nazaret, quien reina sobre el universo como el Rey Supremo del cielo. 

“Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos” (He 13:8). 

Y Pablo enseña: 

“Cada uno en el estado en que fue llamado, en él se quede” (1 Co 7:20-24).

Todo el deber del hombre sigue siendo el de temer a Dios y guardar Sus mandamientos (Ec 12:13-14).

¿Estás en el rol que tu Creador te asignó: o te divorciaste de él? Si eres mujer, ¿eres feliz como una mujer que ama, obedece, sirve y espera a su marido? Si eres hombre, ¿diriges y amas celosamente a tu mujer y educas a tus hijos en el temor y la palabra del Señor? Si eres un empleado, ¿cumples fielmente los objetivos de tu puesto en lugar de los tuyos propios? Si eres un hijo, ¿estás agradecido por tus padres y comprometido a honrarlos? Si eres cristiano, ¿es tu hogar una iglesia donde se adora a Jesucristo en espíritu y en verdad? ¿O te has desviado del camino del entendimiento y te has unido a la congregación de los muertos? (Pr 21:16)

¿Aceptas tu lugar en tu familia, en la escuela, en el trabajo, en el mundo y en la iglesia? ¿Conoces las reglas de Dios para tu actitud y conducta en estos y otros roles, relaciones y responsabilidades que tienes? Necesitas conocer tu lugar, y necesitas conocer las expectativas de Dios para que tu conducta delante de Él sea la correcta. Todo lo que necesitas lo puedes encontrar en la Biblia, el manual para una vida sabia y exitosa delante de Dios y de los hombres.

En lugar de irritarte contra Dios y Sus mandamientos, ámalo y obedécelo. Los roles y deberes que Él ha ordenado son para Su gloria, y tu bien. Son dones de sabiduría divina para proteger, preservar y hacer prosperar a la raza humana en general y al reino de Dios en particular. Si permites o eliges el camino actual del cambio, si te vas del nido como ave de una jaula, revelas que eres un pájaro necio sin cuidado por quienes confiaron en ti, y recibirás en consecuencia.

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