Monday, January 19, 2026

HIERRO CON HIERRO SE AGUZA




“Hierro con hierro se aguza; y así el hombre aguza el rostro de su amigo” (Pr 27:17).

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Necesitas a un buen amigo, y necesitas ser un buen amigo. Así como el hierro de una lima o piedra de afilar puede restaurar o aguzar el filo de un arma blanca, un buen amigo te puede ayudar a obtener un mejor desempeño en algún área de tu vida. ¿Eres un buen amigo? ¿Tienes algún buen amigo en tu vida?

Un cuchillo no se afila con tela, pan, madera, plástico o una piedra ordinaria. Un cuchillo puede cortar y dar forma a estas cosas para que sean más útiles, pero ellas solo abollarán la hoja del cuchillo. Para afilar una hoja cortante se requiere un tipo especial de hierro, fabricado específicamente para limar, bruñir y asentar la hoja de un cuchillo. Esta, una vez afilada, es mucho más eficiente y demanda mucho menos esfuerzo para cumplir su objetivo (Ec 10:10).

Este proverbio trata sobre un buen amigo: él te hará bien (Pr 27:9). Un buen amigo te hará más brillante, más agudo mentalmente, más útil, más eficiente. Pero así como no cualquier piedra sirve para afilar un cuchillo, no cualquier amigo te servirá para hacerte más avisado. Sólo un amigo más sabio que tú puede hacerte a ti más sabio (Pr 13:20; Tit 1:8). Los amigos necios entorpecerán y corromperán tu vida (Pr 13:20; 1 Co 15:33); arruinarán tu filo. Si tu padre tuvo o tiene un amigo noble y sabio, es prudente que lo conserves como tu amigo también (Pr 27:10).

Dos son mejor que uno. Salomón enseña esto en su gran libro de filosofía, porque se aguzan y mejoran mutuamente en al menos cuatro formas (Ec 4:9-12). Pueden compartir los éxitos del trabajo juntos, levantarse mutuamente cuando uno cae, combinar habilidades complementarias para lograr mayores logros y defenderse de enemigos mutuos. Un buen amigo es una gran bendición. La vida solitaria no obtiene ninguna de estas cuatro grandes ventajas.

El sustantivo rostro aquí puede significar la cara o la apariencia general de una persona (Pr 25:23; 1 S 16:7,12; Dn 1:13-15; Mt 6:16); puede significar la expresión de un sentimiento hacia otra persona (Pr 16:15; Gn 31:2; Sal 4:6; 44:3; Hch 2:28); y puede significar el espíritu, el porte, el comportamiento o la conducta de un hombre (Pr 15:13; Dt 28:50; Sal 10:4; Ec 7:3; Dn 5:6,9). ¿Cuál es el espíritu, el porte, el comportamiento y la conducta de un hombre? Su carácter.

El carácter de un hombre es el conjunto de rasgos mentales, morales y conductuales adquiridos a lo largo de su vida, que definen su individualidad y determinan su forma de reaccionar ante situaciones de interacción con otras personas. Es una parte de la personalidad que se forma a través de las vicisitudes y las experiencias de la vida, junto con la educación y el entorno social. A diferencia del temperamento, que es más biológico, el carácter es modificable y se expresa en la fuerza de la voluntad, la ética y las decisiones conscientes. 

Este proverbio trata sobre el carácter del hombre. El carácter es la medida más importante de un hombre. Limitar el “rostro” a la expresión facial es burlarse de la sabiduría de Salomón contenida aquí. Una lima o piedra de afilado no solo hace que un cuchillo se vea mejor: hace que el cuchillo sea mejor en su utilidad. 

El entrenamiento atlético exitoso requiere competencia o, al menos, entrenamiento con atletas mejores que tú, de lo contrario nunca pones a prueba tu rendimiento, nunca aprendes mejores técnicas, no conoces ni tus limitaciones ni cual pueda ser tu máximo logro; te engañas a ti mismo con respecto a tu capacidad. No tener un amigo que te aguce es como entrenarse para un torneo internacional frente a una pantalla, sin un adversario real. Se garantiza que tal elección resultará en fracaso.

Dios declaró en el Edén que la humanidad es social (Gn 2:18). Una mujer e hijos proporcionan una sociedad valiosa, pero esta no es suficiente. Rara vez una mujer aguza a su marido, porque tal cosa es como tratar de afilar el hierro con un metal más débil (1 P 3:7). Una mujer puede ser aguzada por un hombre y, a su vez, ella puede aguzar a otras mujeres. Pero la mujer, en sí misma y de manera natural, no tiene la mezcla de metales iguales o superiores que pueda dar como resultado en un hombre un borde brillante, agudo y cortante.

David describió el amor de Jonatán como superior al de las mujeres, y aunque pronto tendría como su mujer a la muy sabia Abigail (1 S 25:3; 2 S 1:26), nunca la puso a ella a la misma altura de su amigo. Jonatán aguzó a David fortaleciendo su mano en el Señor, dándole aliento espiritual y prometiéndole la lealtad y el servicio que una mujer nunca podría ni querría ofrecerle (1 S 23:16). Estos dos grandes amigos, aguzándose el uno al otro, formaron un equipo poderoso para la gloria de Dios.

Job, también, ejerció este tipo de influencia entre sus amigos (Job 4:3-4). Los hermanos de Roma aguzaron incluso al gran apóstol Pablo (Hch 28:15), porque hay consuelo mutuo entre los hermanos creyentes (Ro 1:12; 15:24). Pablo aguzó a Timoteo en la fe (2 Ti 1:3-5), y siempre se mostró agradecido por la comunión de los santos en Filipos (Fil 1:3-5). Por eso el Señor, a menudo, envió a Sus discípulos de dos en dos (Lc 10:1; Hch 13:2).

Un amigo que te aguza es alguien que te aviva, te impulsa, te despierta la inteligencia y te pone alerta, alguien que te desafía de forma positiva, te hace pensar, te saca de tu zona de comodidad y te ayuda a crecer. 

El Señor aguzó a muchos cuando estuvo aquí en la tierra (Is 50: 4), y todavía continúa haciéndolo. Los corazones de dos discípulos camino a Emaús ardieron dentro de ellos cuando estuvieron con Él por breve tiempo (Lc 24:32). Mira la gloriosa obra que hizo el Señor al aguzar a Saulo de Tarso para que fuera el gran apóstol Pablo (Gl 1:11-24).

Por eso existen iglesias compuestas por verdaderos cristianos, para que puedan ayudarse, apoyarse, exhortarse, advertirse y reprenderse unos a otros para su mutuo provecho (1 Ts 5:14; He 3:12-13; 10:23-25). Los miembros de la iglesia deben llevar las cargas los unos de los otros y corregirse unos a otros de sus errores (Gl 6:1-2; Stg 5:19-20), que es el propósito de la iglesia. 

La primera iglesia mostró gran celo en su comunión entre los santos (Hch 2:42-47). Aprecia la estrecha relación de los miembros de una verdadera iglesia de Cristo, y siéntete convencido de hacer mayores esfuerzos para lograr este objetivo tú mismo. ¿Es tu iglesia apta en perfeccionar a los miembros que la componen? ¿Aguza el hermano el rostro de su hermano? ¿Si no, por qué no? ¿Qué harás?

Hay dos lecciones directas e importantes aquí. Necesitas al menos un amigo noble y piadoso en tu vida para maximizar tu crecimiento y potencial como cristiano, y necesitas tú también ser un buen amigo de otro para ayudarlo de igual manera. En lugar de preocuparte  por qué los demás no hacen más por ti, o por qué te hacen lo que te hacen, elige como José ver la mano de Dios obrando a través de ellos en tu vida para aguzarte (Gn 45:5,7-8), y júzgalos caritativamente. 

Si el proverbio es cierto, hay lecciones implícitas que no debes pasar por alto. Si un buen amigo mejora el carácter de otro, un marido sabio aconsejará a su mujer a pasar tiempo con buenas cristianas para ser una mejor mujer. Esto es sustentar y cuidar a tu mujer (Ef 5:28-29). Una  mujer sabia hará lo mismo, sabiendo que su marido será mejor por estar con un verdadero buen amigo. Y los padres serán proactivos para promover la amistad de sus hijos con otros jóvenes sabios y nobles.

Una lima o piedra de afilado saca pequeñas virutas de la hoja del cuchillo para mejorarla, por lo que un verdadero buen amigo a veces te corregirá, instruirá y reprenderá de manera poco grata para ti. ¿Estás dispuesto a recibir sus mellas para ser mejor? David dijo:

Que el justo me castigue, será un favor, y que me reprenda será un excelente bálsamo que no me herirá la cabeza (Sal 141:5).

Así lo hizo la sabia Abigail cuando él estaba airado (1 S 25: 21-35). Salomón declara como mejores las heridas del amigo que los besos del enemigo (Pr 27:6,9).

¿Cumples diligentemente tu papel para mejorar la vida de tus amigos? (Pr 10:21; 11:30) ¿Eres una influencia afilada para hacerlos más útiles y productivos? ¿Valoras y promueves las relaciones con otros hombres buenos para tu propia perfección, incluso si sus correcciones y exhortaciones a veces pueden dolerte? Que los justos y los sabios de la iglesia sean compañeros que obren para su mutua perfección (Sal 16:3;101:6; 119:63,79).

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