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Thursday, April 9, 2026

HAZ JUSTICIA, PERO AMA LA MISERICORDIA


 


“No acuses al siervo ante su señor, No sea que te maldiga, y lleves el castigo” (Pr 30:10).

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En los tiempos bíblicos, los sirvientes y los esclavos eran la clase social más baja, fácilmente afligidos u oprimidos por sus amos, y con poca protección por los medios ordinarios de justicia o reparación. Dependían de la justicia y la bondad de sus amos, por lo que Dios los protegió mediante una variedad de deberes requeridos de parte de estos últimos (Lv 25:39-46; Dt 15:12-15; 23:15-16; 24:14-15; Col 4:1).

Este proverbio protege a los sirvientes y esclavos de aquellos que no sean sus amos o dueños. Las acusaciones falsas o duras de otros en el hogar o de personas ajenas a él podrían provocar al enojo a sus amos y conducir a privaciones o castigos injustos. El proverbio condena las acusaciones calumniosas (falsas), triviales (innecesarias) o duras (despiadadas) contra el siervo o el esclavo de otra persona.

La condición humilde de un sirviente o esclavo no detenía las acusaciones de mala conducta que se hacían con honestidad, por una ofensa mayor y sin prejuicio o deseo de venganza. La acepción de personas en el juicio, ya sea mayor o menor, es condenada en el Biblia (Ex 23:3; Lv 19:15). Los pobres no merecen simpatía cuando son culpables de delitos (Pr 6:30-31; Gn 21:25-26; Lv 19:17; 1 S 26:19).

¿Qué tan importante es este asunto? Dios defiende y juzga a los que no tienen poder para protegerse a sí mismos, así que ten cuidado (Pr 22:22-23; 28:27; Dt 10:18; 15:9; Sal 10:14,18; 146:9). Trata con cuidado, juzga con bondad y elije errar por el lado de la misericordia a quien creas culpable de algo, y Dios te bendecirá (Pr 19:17; 21:13; 22:16; Is 58:6-11). Haz justicia, pero ama la misericordia (Miq 6:8).

Considera un ejemplo. Jacob trasladó a su familia a Egipto donde, a través de una sucesión de reyes, se convirtieron en siervos de los egipcios. Se hizo la acusación de que, a menos que fueran oprimidos, se harían más numerosos que los egipcios (Ex 1:8-14). Los hebreos clamaron al Señor, y Él los escuchó (Ex 2:23-25). Piensa en las diez plagas, los primogénitos muertos, el ejército más grande de ese tiempo ahogado en el Mar Rojo, y en una nación saqueada y devastada para siempre. Cuidado con acusar injustamente a un siervo ajeno.

Considera otro ejemplo. Los judíos odiaban a Jesús, lo despreciaron y lo rechazaron, escondieron sus rostros de Él y lo acusaron de horribles crímenes ante Dios (Is 53:3-4; Mt 9:34; 12:24; 26:65; Jn 8: 48). Pero Dios Todopoderoso destruyó la ciudad de Jerusalén por tratar así a su santo Siervo y dispersó a toda la nación de Israel entre las naciones del mundo entero (Lc 19:43-44). Cuidado con acusar a un siervo, especialmente al Hijo de Dios. Hónralo mejor (Sal 2:12).

Para estar seguro de la piedad, no hables mal de nadie (Tit 3:2). Preocúpate más por la viga en tu propio ojo que por la paja en el ajeno (Mt 7:3-5). Practica el amor y la misericordia sobre el juicio (Stg 2:13; Mt 7:1-2). Recuerda los diez mil talentos que Dios te perdonó al considerar los cien denarios que te deben (Mt 18:21-35). Que el amor cubra lo que pueda (Pr 10:12; 17:9).

¿Entiendes la libertad cristiana? Dios ha dejado muchos asuntos incidentales de la vida a la elección o preferencia de cada creyente. No tienes derecho a criticar o acusar sobre estas elecciones. Pablo escribió: 

“¿Tú quién eres, que juzgas al criado ajeno? Para su propio señor está en pie, o cae; pero estará firme, porque poderoso es el Señor para hacerle estar firme (Ro 14:4). 

¿Se extiende el proverbio de Agur más allá de lo que pensaste al principio? ¡Amén!

Que toda persona en una posición de autoridad practique la justicia pero ame la misericordia para cumplir completamente con la justicia de Dios enseñada en este proverbio. Que ningún gobernante civil oprima a nadie debajo de él (Ec 5:8). Que todo jefe trate con equidad a sus subordinados (Col 4:1). Que todo padre evite desalentar a su hijo (Col 3:21). Que cada marido honre a su mujer (1 P 3:7). Que todo pastor desprecie la parcialidad y el hacer acepción de personas (1 Ti 5:21).

Cristiano, eres un siervo del Señor Jesucristo. Si vives piadosamente en Cristo Jesús, serás perseguido (2 Ti 3:12), y algunos pensarán que agradan a Dios al perseguirte (Is 66:5). Escucha a tu Maestro: 

“Ninguna arma forjada contra ti prosperará, y condenarás toda lengua que se levante contra ti en juicio. Esta es la herencia de los siervos de Jehová, y su salvación de mí vendrá, dijo Jehová (Is 54:17).

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