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Tuesday, April 28, 2026

CUATRO CRIATURAS DE HERMOSO ANDAR



“Tres cosas hay de hermoso andar, Y la cuarta pasea muy bien” (Pr 30:29).

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El profeta inspirado Agur ya ha enseñado cuatro lecciones de gran sabiduría práctica usando como ejemplo cuatro pequeñas criaturas: las hormigas, los conejillos, las langostas y la araña (Pr 30:24-28). Ahora menciona otras cuatro criaturas (Pr 30:30-31).

Dios creó todas las cosas con infinita sabiduría, como lecciones objetivas para el hombre (Job 12:7-10). Los justos no solo viven con rectitud y sabiduría de acuerdo con la verdad, sino que también se comportan de tal manera que adornan la piedad. Es una vergüenza que muchos cristianos deshonren la religión verdadera (Stg 1:27) con faltas sociales o groserías.

Considera al león, un león macho con su tamaño impresionante y su apariencia real. Su belleza es la gran fuerza que ostenta y la valentía con la que se comporta. Su cabeza y melena son gloriosas. Es un espectáculo hermoso y aterrador. Tiene un andar audaz y majestuoso, que muestra valor confiado; no teme a ninguna criatura, ni se aparta de ninguna (Pr 30:30). Es el rey de las bestias y representa seguridad, confianza y valentía.

Considera al galgo. Es un perro esbelto y aerodinámico, con el lomo bien ceñido para alcanzar una velocidad de carrera excepcional. Con patas y cola largas, músculos compactos y perfil esbelto, el galgo es atractivo, rápido y ágil. Es agradable en su estampa, ya sea caminando con elegancia o persiguiendo a su presa en velocidad punta, una hazaña que solo el guepardo puede superar. Es el más veloz de los perros, y ejemplifica bien una apariencia física armoniosa y atrayente a la vista, junto con la rapidez en la ejecución de su instinto.

Considera al macho cabrío. Con su barba larga, cuernos magníficos y una presencia constante a la cabeza del rebaño, el macho cabrío es símbolo de fertilidad, independencia, y una fuerte voluntad. Es de conocimiento popular que el macho cabrío va al frente del rebaño (Jer 50:8). Es un excelente guía y protector, ilustrando la belleza de un líder fiel y patriarcal.

Considera a un rey. Los gobernantes nacionales de hoy tienen poca autoridad o poder en comparación. En la antigüedad, un rey no era elegido democráticamente para el cargo; no respondía a nadie sino a Dios; los oponentes no dibujaban caricaturas groseras de él; no estrechaba la mano de votantes ni besaba a los bebés en la frente. Su rostro y su voz hacían temblar a los criminales (Pr 16:14-15; 19:12; 20:2,8,26; Ec 8:2-5). Aplastaba todo mal en su reino (Pr 14:35; 16:10; 20:8,26; 29:14). El rasgo que debes admirar es lo implacable de su dignidad, que ilustra cómo se ejerce la autoridad en un cargo real.

¿Qué lecciones se pueden aprender de esta lista de la creación natural? 

El Señor Jesucristo es el León de la tribu de Judá, y no se aparta de nadie (Ap 5:5). Es como el galgo, rápido en entender y en acudir en ayuda de los Suyos (Is 11:3; Ap 2:5,16; 3:11; 22:7,12,20). Él guía a Su pueblo como su Líder, Obispo y gran Sumo Sacerdote, como el macho cabrío. Él es: 

“el bienaventurado y solo Soberano, Rey de reyes, y Señor de señores, el único que tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible; a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver, al cual sea la honra y el imperio sempiterno” (1 Ti 6:13-16). 

No basta con ser justo: también debes ser agraciado al andar, añadiendo belleza y honor a cada acción. Es por la conducta decorosa en los deberes que los cristianos adornan la fe. El deber y la justicia son excelentes, pero la manera y el espíritu con que los ejecutas es de suma importancia también (Pr 22:11; Mt 5:16; 1 Co 13:5; Gl 4:18; 5:6; Fil 1:27; Tit 2:1,9-10). 

Cristiano, el único Dios vivo y verdadero, Jehová de la Biblia, te adoptó como Su hijo, y por medio de Jesucristo te hizo rey y sacerdote (1 Jn 3:1; He 2:12; Ap 1:4-6) . ¿Te comportas de tal manera que glorificas a Dios y haces que otros lo glorifiquen con tu actitud, conducta y acciones? (Mt 5:16; 1 Co 10:31-33; 1 P 2:12) Dios misericordiosamente te dio grandes privilegios. Usa la oportunidad de adornar Su evangelio con buenas obras (Tit 2:1-10)

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