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Saturday, April 18, 2026

EL RASTRO DEL HOMBRE EN LA DONCELLA



 
 

El rastro del águila en el aire; El rastro de la culebra sobre la peña; El rastro de la nave en medio del mar; Y el rastro del hombre en la doncella” (Pr 30:19).

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Pondera en estos cuatro misterios. Más allá de la comprensión humana, hacen que la mente considere al Creador responsable de sus propiedades únicas. Más allá de la capacidad del hombre para captar o aprehender por completo, humillan la mente para admitir la gran necesidad de sabiduría.

Dios creó estas cosas, como lo hizo con todo el universo (Pr 8:22-31). El hombre no puede explicarlas completamente, y mucho menos duplicarlas, por lo que solo debe admirarlas humildemente.

¿Debe un maestro admitir su ignorancia? Agur lo hizo antes comenzar a enseñar (Pr 30:2-4), y lo vuelve a hacer aquí. Si el propósito es glorificar la sabiduría de Dios o hacer reflexionar a otros, es una buena técnica de instrucción. Aquí, el objetivo de Agur es exaltar estas cuatro cosas por sus misteriosas propiedades.

El rastro del águila en el aire es gloriosamente hermoso. Flotando y deslizándose en las corrientes térmicas ascendentes y descendentes, el águila puede volar y dar vueltas majestuosamente con apenas un movimiento de su envergadura de 2 metros. Al descender en picada para atrapar presas desprevenidas en el aire, en la tierra o en el agua, ¡puede superar las 100 kph! El cortejo del águila incluye exhibiciones aéreas espectaculares en las que las aves se agarran de las patas en el aire y caen en picada hacia la tierra, dando volteretas con las alas y las patas extendidas. ¿Quién no admirará tan hermoso diseño?

El rastro de la culebra sobre la peña es igualmente asombroso. No tiene brazos, piernas ni pies, y verla deslizarse, moverse y extenderse formando curvas, giros y tornos a través de la hierba, el tronco o la arena es un espectáculo de la naturaleza. ¿Y qué tal sobre una roca lisa? ¿Dónde encuentra la sujeción? ¿Cómo puede moverse hacia adelante y hacia arriba sobre una superficie resbaladiza sin manos ni pies? Enojada o asustada, se mueve rápida y directamente hacia o desde un enemigo. No usa puntos de apoyo ni deja huellas, pero se mueve de manera extraordinariamente efectiva. ¿Quién puede dejar de asombrarse ante tan sabio diseño?

También el rastro de la nave en medio del mar. Un barco de vela no tiene hélice, remos u otros medios visibles de propulsión, pero se desliza fácilmente por el agua. Su enorme tamaño está dirigido por un timón muy pequeño. No deja rastro a seguir tras su ligera estela; puede sortear la mayoría de las tormentas sin volcarse; y cruza grandes masas de agua sin señales ni puntos de referencia hasta el puerto deseado. Y es el viento que sopla delante de la vela el que lo mueve, no el aire detrás de la vela. Aunque intuitivamente pensamos que el viento “empuja” el barco por detrás, la física explica un fenómeno mucho más complejo: El barco es, en gran medida, “succionado” hacia adelante por el aire de baja presión en la parte delantera de la vela. Por eso es que un barco a vela puede navegar incluso contra el viento. ¿Quién diseñó tal maravilla de la física? ¿Quién le dio la inteligencia? 

El rastro de un hombre en la doncella es aun más misterioso. Una niña virgen está bien protegida durante 14 o 18 años. Puede estar felizmente contenta con las tareas del hogar, la escuela, los pasatiempos, la naturaleza, los amigos y la familia. El amor y el sexo apenas la perturban. Pero considera el cambio que experimenta cuando un hombre la despierta al amor (Cnt 2:7; 3:5; 8:4). Con atención, palabras y promesas, enciende una respuesta de fuego nunca antes vista. Unos cuantos abrazos y besos, y ella estará emocionalmente obsesionada y físicamente dispuesta a darle cualquier cosa y todo. Lo dejará todo con entusiasmo para entregarse a él sin miedo y a pesar de las advertencias. ¿Quién puede conocer el rastro que deja en el alma de una doncella tal experiencia?

Admira al águila; respeta a la serpiente; asómbrate con la navegación; y cuídate del romance juvenil. De todos estos misterios que no dejan rastro visible al ojo humano, el cuarto es el que contiene la lección que debemos considerar: el rastro oculto del hombre en la doncella. Los otros tres sólo sirven como introducción para este, que a su vez da lugar a un quinto misterio no enumerado por Agur (Pr 30:20).

¿Quién puede conocer el rastro que un “amor” oculto ha dejado en lo profundo del corazón de una doncella? Una vez que la semilla ha sido plantada, germinará; sin importar cuánto tiempo tarde en hacerlo. No es de extrañar que este cuarto misterio de paso al quinto: El proceder de la mujer adúltera que niega (oculta) haber hecho maldad (Pr 30:20).

Dios todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón del hombre sin que este alcance a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin. Dios hizo al hombre recto, pero ellos buscaron muchas perversiones (Ec 3:1-11; 7:29). 

Dado que Agur describe las cuatro cosas en este proverbio como ocultas (Pr 30:18), hay necesidad y razón para ponderar en la cuarta con mucho cuidado, pues se describe misteriosamente para llamar la atención acerca de su importancia.  

Sin embargo, todo hombre bien casado estará agradecido de haber podido ganar a su doncella, y la mayoría de las parejas casadas felizmente recordarán con cariño las ilusiones del amor juvenil.

Para ellos la primera lección sería que todo marido debe continuar ganando a su mujer como lo hizo al principio. Dios requirió un año dedicado a la tarea (Dt 24:5). El Señor espera que los hombres sigan conquistando a sus mujeres (Pr 5:19; Ec 9:9; 1 Co 7:2-5; Ef 5:25-29; Col 3:19).

Segundo, todo padre debe proteger a su hija de la seducción. Dina, la hija de Lea, debería haber estado mejor protegida (Gn 34:1-5). Jacob y sus hermanos no enviaron un acompañante con ella, y un cananeo pagano la sedujo. Un padre es el guardián de una hija en la niñez (Pr 5:7-13; 22:6,15; Nm 30:3-5), y es su deber preservar su virginidad durante su juventud, y aprobar o rechazar posibles pretendientes mientras ella viva bajo su techo (Dt 22:14-17; Ex 22:16-17).

Tercero, toda mujer debe cuidarse de la seducción. Debe evitar conversaciones y actividades innecesarias con hombres. Si debe trabajar fuera del hogar, debe tener mucho cuidado en su interacción laboral con el sexo opuesto. El cuarto misterio es el corazón del proverbio porque la mujer es vulnerable a él (Pr 7:11; Tit 2:3-5; 1 P 3:1-6).

Los maridos deben proteger a sus mujeres de todo tipo de hombres. Ambos deben reconocer su debilidad y prepararse para enfrentar a los falsos maestros que se meten en las casas y llevan cautivas a las mujeres vulnerables (2 Ti 3:6-7).

El Hijo del Hombre, el Señor Jesucristo, vino a redimir a una doncella del mundo del pecado para que sea Su novia casta y santa (Jer 31:3; Os 11:4).  Y Sus ministros deben trabajar diariamente con santo celo para presentarla como una virgen pura al Novio de su devoción (2 Co 11:1-4).

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