Search This Blog

Thursday, February 26, 2026

ENGAÑOSO ES EL CORAZÓN




“El que confía en su propio corazón es necio; Mas el que camina en sabiduría será librado” (Pr 28:26).

Audio

Tú eres tu peor enemigo. Tienes dentro de ti una voz que es más familiar para ti que la voz de Dios o cualquier persona. Esa voz puede consolarte y convencerte contra cualquier sana enseñanza o advertencia. Esa voz está contigo las veinticuatro horas del día y siempre te dice lo que quieres oír y creer. Te hace tomar la mayoría de las decisiones que crees son tuyas. 

Tu corazón tiene una fuerte opinión sobre casi cualquier tema, ya sea que sepas algo sobre ese tema o no. Tu corazón reacciona en un instante contra la crítica o los reproches, y te controla con deseo apasionado para conseguir lo que quiere. Tu corazón puede adormecerte sobre asuntos que te dice no son importantes, y puede evitar que duermas a causa de la envidia o el odio.

Salomón usa corazón en este proverbio como una metonimia de tus afectos, intenciones y pensamientos. El “corazón” aquí es el conjunto interno de deseos y egoísmos que influyen sobre tu toma de decisiones. El “corazón” no es tu conciencia. ¡Es tu anti-conciencia! Es esa amalgama de sentimientos, emociones y pasiones que impulsa a la mayoría de los hombres y mujeres lejos de Dios. Dios ha hablado acerca del corazón humano. Él ha dicho: 

“Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? (Jer 17:9).

Si escuchas a tu corazón, estás perdido. Si sigues a tu corazón, eres un necio sin remedio. Si tomas decisiones, aunque sea parcialmente influenciado por tu corazón, te encaminas al infierno. Te estás sometiendo a la fuente de información más engañosa, depravada y peligrosa en todo el universo. Tu corazón te ha metido en más problemas en el pasado que todos tus enemigos juntos. Tú eres tu corazón; tu corazón es quien tú eres. Por lo tanto, eres tu peor enemigo. La sabiduría bíblica es el poder de elegir la verdad de Dios en contra de tu corazón.

Adán murió en el Edén el día que comió del fruto prohibido, en cumplimiento a la promesa y advertencia de Dios (Gn 2:17; 3:6-8). Pero, ¿cómo fue que murió? El registro bíblico dice que murió físicamente 930 años después. ¿Qué le sucedió el día que tomó el fruto que Eva le ofreció y lo comió? (Gn 5:5) ¿Qué murió en él? ¡No su intelecto! Era tan inteligente después del pecado como antes de él. ¡No su poder de observación! Podía percibir mentalmente tanto después del pecado como antes de él. Todavía estaba mentalmente sano.

Su espíritu fue el que murió. Su afecto por Dios y la verdad espiritual y la sabiduría eterna fue lo que murió en él. Se volvió moralmente corrupto sin ningún deseo sincero de buscar a Dios, agradar a Dios u obedecer a Dios. En lugar de pedir perdón, trató de cubrir su desnudez con hojas de higuera. En lugar de arrepentirse, se escondió entre los árboles del huerto (Gn 3:8). En lugar de confesar su pecado, culpó a Dios y a Eva por él. Ahora estaba motivado por impulsos egoístas. Con su espíritu muerto dentro de él, ahora era un hombre natural totalmente corrompido e insensible a las cosas espirituales de Dios (Sal 14:1-3; Ro 3:9-18).

Adán se volvió totalmente depravado. Aunque su mente todavía funcionaba inteligente y lógicamente, sus afectos y deseos (su corazón) ahora eran totalmente diferentes a los que había tenido antes de caer. Ahora eran anti-Dios, anti-Espíritu, anti-Verdad, anti-Eternidad. Odiaba a Dios, por eso lo culpó de su pecado. Ahora amaba todos los deseos pecaminosos de su cuerpo y su corazón perverso. Ahora estaba muerto en su delito y pecado; ahora viviría en los deseos de la carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos de su corazón depravado; sería, por elección propia, hijo de la ira de Dios, lo mismo que todos los demás seres humanos que provendrían de sus lomos (Ef 2:1-3).

Tú fuiste concebido y naciste en este estado: Muerto en pecado, aborreciendo a Dios, amando al mundo, obedeciendo al diablo y satisfaciendo los deseos de tu depravado corazón. Esta es la realidad de toda la humanidad. Esta es la verdad sobre todos los hombres y mujeres, niños y niñas. Sin un segundo nacimiento, efectuado por el Espíritu Santo de Dios, todas las personas permanecen en este estado de muerte espiritual y enemistad contra Dios. Debes ser regenerado por Dios con una nueva vida espiritual para amarlo a Él y la vida eterna que Él puede dar.

La doctrina bíblica de la salvación menciona inequívocamente este hecho. El evangelismo debe lidiar con este hecho. La iglesia debe aceptar y enseñar este hecho. No existen medios para influenciar espiritualmente a una persona en esta condición muerta (Jn 8:43-47; Ro 8:7-8; 1 Co 2:14; Lc 16:31). La persona debe recibir vida espiritual, primero. Primero debes nacer de nuevo del Espíritu de Dios. Debes ser regenerado por el Señor mismo antes de que puedas o quieras amar a Dios (Jn 1:13; 3:8; 5:24; 6:44,63; 17:3; Hch 16:14; 1 Co 1:18,22-24). Cualquier doctrina de la salvación que enseñe otra cosa, es falsa.

Hoy se enseña por doquier que debes confiar en, y seguir a, tu corazón. Se te ha dicho que tu corazón puede decidir lo que es correcto para ti. Una persona sale de una iglesia y dice: “No me sentía bien en mi corazón allí”. Una mujer se divorcia de su marido después de veintisiete años de matrimonio, y dice: “Ahora seguiré sólo a mi corazón”. Un hombre renunciará a su trabajo y se convertirá en un vagabundo sin hogar diciendo: “Seguiré mi corazón. ¡Todos necios!

“No hay justo, ni aun uno; No hay quien entienda, No hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno” (Ro 3:11-12).

Los adolescentes desafían a los padres porque sus depravados corazones les dicen que ellos tienen razón y sus padres están equivocados. Los adúlteros se procuran amantes porque sus corazones les dicen que tienen derecho a ser feliz. Los fariseos dejan una iglesia porque sus corazones les dicen que su pastor no tiene derecho a criticarlos. Los adictos a la pornografía justifican otra mirada con la excusa de que sienten que su corazón les dice que eso es algo muy natural.

¿Adónde te lleva seguir a tu corazón? A la destrucción:

“El que confía en su propio corazón es necio; Mas el que camina en sabiduría será librado” (Pr 28:26).

El necio será destruido, porque sus decisiones se basan en los sentimientos, las emociones, los deseos, las lujurias y la arrogancia de su propio corazón, el cual es engañoso y perverso, más que todas las cosas (Jer 17:9). Lo que se sintió tan bien al principio se vuelve dolorosamente destructivo al final (Pr 14:12; 16:2,25; 21:2; Sal 36:2). Pero el sabio, que sigue la sabiduría de Dios en lugar de las mentiras de su corazón, será librado (salvo).

La verdadera sabiduría es aprender a desconfiar de tu corazón, rechazar su voz y tomar todas las decisiones sobre la base de la verdad absoluta y objetiva de las Escrituras. Ellas son la fuente y la inspiración de toma de decisiones que agradan a Dios. En las palabras inspiradas del Dios viviente registradas en la Biblia está toda la sabiduría que necesitas para tomar decisiones sabias. Y si aún estás inseguro, y consideras que algo te falta, escucha de nuevo a la Escritura. Dice: 

“Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada” (Stg 1:5).

Además puedes usar una multitud de consejeros para que te ayuden a protegerte de tu propio corazón y opiniones (Pr 11:14; 15:22; 24:6). Los únicos consejeros que vale la pena escuchar son aquellos que cumplen con los requisitos de los obispos y diáconos mencionados por Pablo en 1 Timoteo 3:1-13. Muchos de estos consejeros han escrito libros y tienen presencia en la internet, así que no es excusa decir que no conoces a ninguno personalmente.

El propósito de los verdaderos ministros del Señor es hacer la guerra contra tu corazón, y enseñarte que la hagas tú mismo. Ellos han sido llamados y comisionados por el Espíritu del Señor para:

“...la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo, y estando prontos para castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea perfecta (2 Co 10:4-6). 

- - - - - -

RELACIONADOS