Wednesday, February 4, 2026

EL CANIBALISMO HOY


El canibalismo es mencionado en la Biblia. Si bien no hay una indicación directa como “No comerás carne humana”, la Escritura claramente nos dice que el canibalismo es una depravación.

Después del diluvio universal, Dios le dio a Noé permiso para comer carne. 

“Todo lo que se mueve y vive, os será para mantenimiento: así como las legumbres y plantas verdes, os lo he dado todo” (Gn 9:3). 

Sin embargo, Dios especifica que nuestro “alimento” no incluye a otros seres humanos. 

Las personas reciben un trato muy diferente al de los animales: 

“El que derramare sangre de hombre, por el hombre su sangre será derramada; porque a imagen de Dios es hecho el hombre” (Gn 9:6).

El canibalismo es mencionado muchas veces en las Escrituras (Lv 26:29; Dt 28:53-57; Jer 19:9; Lm 2:20; 4:10; Ez 5:10), pero en todos los casos, esta práctica se considera una horrible maldición y un acto inhumano de desesperación. 

Moisés y otros profetas predijeron que, si los israelitas abandonaban a Dios, llegarían a caer de forma tan horrible de la gracia de Dios que practicarían el canibalismo con sus propios hijos. Estas desgarradoras profecías llegaron a cumplirse durante el asedio a Samaria en el reinado de Joram (2 R 6:28-29). El canibalismo fue el horror físico que acompañó al horror espiritual de la apostasía.

El canibalismo (también llamado antropofagia) se ha convertido en un ritual en algunas culturas paganas como parte de una ceremonia religiosa o de una superstición cultural. Por lo tanto, no solamente el acto en sí mismo es malo, sino que también la razón detrás del acto es equivocada. Por ejemplo, algunos grupos de personas comen la carne de los miembros de la familia muertos, pensando que al hacerlo permiten que los espíritus de los fallecidos vivan. Estos ritos caníbales no tienen ninguna justificación bíblica. La Biblia enseña que el espíritu no permanece en el cuerpo tras la muerte de la persona, ni tampoco deambula en libertad. Al morir, el espíritu del creyente va de inmediato a estar con el Señor (2 Co 5:8); el espíritu del incrédulo va al hades para esperar el día de su juicio final (Lc 16:19-26; Ap 20:11-15).

Matar a alguien para cometer canibalismo (canibalismo homicida) es indiscutiblemente un pecado condenado por el Señor. Pero, ¿qué hay del canibalismo de alguien que ya está muerto (necrocanibalismo) para evitar la hambruna? 

No es una pregunta completamente hipotética, ya que el “canibalismo de supervivencia” ha ocurrido de hecho durante toda la historia de la humanidad. Entre quienes han practicado el canibalismo para evitar morirse de hambre están el grupo de los Donner en 1846 y los supervivientes de un accidente aéreo en los Andes en 1972. 

Sin embargo, teniendo en cuenta que la Biblia describe de forma negativa el canibalismo, no parece que la auto-preservación justifique tal perversión. Incluso en las circunstancias más desesperadas, no se puede considerar al canibalismo como un medio aceptable de supervivencia.

En resumen, aunque las Escrituras no nos dan un mandamiento directo contra el canibalismo, desde el principio (Gn 1:26-27) Dios deja muy en claro en las Escrituras que la humanidad es única y distinta del reino animal. La humanidad, creada a imagen de Dios, tiene un valor y un honor superior al de los animales. El Antiguo Testamento relaciona estrechamente el canibalismo con las últimas etapas del juicio de Dios, calificándolo así como una detestable y perversa práctica.

El Canibalismo Ritual Hoy

En Wikipedia, en un extenso artículo en inglés dedicado al tema, que aborda la historia, el presente, las leyendas, los tabúes, las costumbres y hasta las “recetas” relacionadas con el canibalismo. 

En otro artículo (en español) titulado: El canibalismo, un ritual con implicaciones políticas y culturales, se habla del tema como una práctica tan habitual hoy en día que ni siquiera despierta interés social o periodístico.

En Cannibal Agenda, una serie de artículos en inglés dedicados al tema, el creador del sitio que los publica expone cómo los “ricos y famosos” del mundo, las “celebridades de Hollywood” y los gobernantes y presidentes de bancos centrales de los países del G20, practican no sólo el canibalismo, sino también el vampirismo (parafilia), la pedofilia, el bestialismo, y otras perversiones relacionadas que no nos atrevemos ni siquiera a mencionar aquí, como parte de rituales satánicos que prometen otorgar poder, juventud, riqueza, influencia social, económica y política a quienes los practican.

Los archivos Epstein abundan en detalles sobre estos temas, dicen los que han tenido acceso a ellos.

Como el tema del canibalismo, y todas las perversiones asociadas a él, a menudo incluye menores de edad, muerte y desaparición de las víctimas, no se investiga ni mucho menos se hace pública la identidad de las personas involucradas, quienes, de acuerdo a la información de los sitios especializados, son todas parte de la “élite mundial”

Estas personas, parte de la “élite mundial”son minorías selectas, organizadas y destacadas de personas que ejercen un poder, influencia o control desproporcionado en ámbitos sociales, económicos, políticos y culturales. 

Las personas parte de la “élite mundial” suelen ocupar las posiciones más altas de poder y, según teóricos como Mosca, Pareto y Michels, son las personas que conforman los grupos dirigentes en todas las sociedades. Se caracterizan por su capacidad económica, su alta posición social y, en ocasiones, por su homogeneidad y aislamiento del resto de la ciudadanía

Se distinguen principalmente entre élites políticas (decisoras), económicas (gerentes, directores) y culturales (intelectuales, medios). A ellas se puede acceder por herencia, estructuras sociales preexistentes, alto nivel de riqueza o “cumplimiento de requisitos o condiciones” (léase, rituales satánicos, que incluyen tanto el canibalismo como las otras perversiones asociadas a él).

Estudios muestran que las “élites” tienden a ser homogéneas social y económicamente, con alta representación femenina, edades promedio que indican recambio generacional y una fuerte preferencia por la educación privada para sus hijos.

Las “élites” del mundo son las encargadas de tomar las decisiones de poder que moldean el funcionamiento de la sociedad. Suponen una lucha constante entre una tendencia aristocrática (cierre del grupo) y una democrática (renovación con nuevos miembros), donde la libre circulación que es vital para la salud social es coartada y manipulada por los de “arriba”.

Pero aunque las “élites” son grupos cerrados de “poderosos, aristócratas y celebridades”, están también en constante búsqueda de “prosélitos”, principalmente entre los grupos de jóvenes ambiciosos y talentosos (mientras más jóvenes mejor); de ahí la existencia de los archivos Epstein

Si creías que los caníbales modernos lucen como Hannibal Lecter de la película sobre el psiquiatra caníbal, espero que comprendas que estabas equivocado. Lucen más bien así:

(Ver minutos 27:30 / 30:30)


El canibalismo y todos los más perversos pecados mencionados en la Biblia no son cometidos hoy en día por tribus remotas en países del Tercer Mundo, que andan con taparrabos y que danzan alrededor de un tótem. Según la información existente, la sangre de los inocentes chorrea desde la cúspide al fondo de las sociedades más sofisticadas de nuestro mundo: desde las “élites” que lo controlan todo hasta las masas de desafortunados que son la mayoría. 

Y esto no es ni una metáfora ni una exageración. La mayoría de esta gente come carne humana y bebe sangre humana—LITERALMENTE

Es su religión. Lo que les demanda su “dios” (Mt 4:9).

Otra razón para poner en práctica las palabras inspiradas del apóstol Pablo:

Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que [nosotros] vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad (1 Ti 2:1-2).

“También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a estos evita (2 Ti 3:1-5).

- - - - - -