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Wednesday, February 18, 2026

DESPACIO LLEGARÁS MÁS LEJOS

 


“El que labra su tierra se saciará de pan; Mas el que sigue a los ociosos se llenará de pobreza” (Pr 28:19).

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¿Quieres éxito financiero? ¿Prosperidad económica? Entonces haz bien tu trabajo, día tras día, obedeciendo la sabiduría de Proverbios. Funcionará. Dios y Salomón lo garantizan. 

Deja de asistir a charlas sobre negocios exitosos, de odiar trabajar para otros, de escuchar ideas de inversión demasiado buenas para ser ciertas, y de soñar despierto con una vida “mejor”. Que el placer y el descanso sean lo último en tu mente (Pr 21:17,20). El trabajo duro y constante en una labor necesaria funcionará. Seguir las promesas mentirosas de los influencers no funcionará. Aprende verdadera sabiduría: Ama trabajar. Odia las distracciones.

La humanidad es por naturaleza codiciosa y perezosa. Las personas quieren tener más de las cosas buenas de la vida, pero quieren esforzarse lo menos posible para conseguirlas. Por lo tanto, son tentadas por dos pecados económicos: Menospreciar sus sencillas ocupaciones, y escuchar quimeras. Aprende sabiduría: Ama tu trabajo. Odia la codicia. 

Debido a que Salomón había observado que estas tentaciones destruyen la vida de muchos hombres, este proverbio suena como la repetición de otro anterior, pero con un ligero cambio (Pr 12:11).

¿Quién en el mundo quiere ser agricultor, cuando podría ser un magnate de los bienes raíces conduciendo un automóvil deportivo mientras vende casas que no requieren pago inicial usando sólo el teléfono celular? ¿Por qué ser esclavo en una fábrica cuando podrías vender por telemarketing un sustituto mineral del viagra fabricado con sal marina mientras vives en un yate?

La agricultura no era el único trabajo en los días de Salomón, pero ilustra mejor la lección de este proverbio. La agricultura requiere mucho trabajo, planificación, paciencia y perseverancia. Es el trabajo más básico que existe: Usar la tierra para producir alimentos y usar parte de esos alimentos para obtener dinero y criar animales que a su vez produzcan otros bienes. Pero labrar un campo y plantar semillas para esperar que den fruto la próxima estación suena muy aburrido cuando ves fantásticas propagandas de riquezas fáciles vendiendo espejismos.

Pero en la clásica y sabia fábula de Esopo, la tortuga vence a la liebre. En la vida real, mientras que la tortuga avanza penosamente centímetro a centímetro hacia sus claros objetivos económicos, la liebre corre a toda velocidad de distracción en distracción, algunas de las cuales le cuestan un capital precioso y todas le cuestan un tiempo valioso. Cuando llega el día del ajuste contable, el trabajo constante y perseverante de la tortuga le ha permitido obtener una situación económica consolidada. Mientras que la arrogante y soñadora liebre está exhausta, frustrada y arruinada.

Salomón despreciaba los planes para hacerse rico rápidamente. Él vio a los humildes labradores de su día obtener buenos ingresos al final con su trabajo lento, su ritmo firme y su esfuerzo constante. Y vio a los soberbios soñadores terminando en la quiebra y la pobreza después de haber desperdiciado su capital en sueños (Pr 13:23). La labor aburrida pero perseverante y diligente en un trabajo básico trae éxito (Pr 27:18). Los castillos en el aire empobrecen a los ilusos (Pr 14:23). 

Los simples están en todas partes, especialmente pegados a los medios de comunicación masiva y las redes sociales. Siguen a los supuestos empresarios ricos y famosos, sin detenerse a pensar que solo 1 de cada 10.000 obtuvo el publicitado éxito. Estos testimonios no son diferentes del juego de la lotería, que es el impuesto legalizado a los pobres y estúpidos de un país. 

¿Por qué alguien le prestaría atención a estas quimeras? ¿Por qué alguien consideraría las mentiras de una persona que intenta desplumarlo de su dinero duramente ganado? Solo hay algunas razones. Todas ellas son pecados. Se han dado dos: descontento con tu trabajo, y codicia por una vida “mejor”. Pero, además, a algunas personas no les gusta someterse a otras, lo cual es simplemente orgullo y rebeldía. Y por último, muchos por ignorancia voluntaria no examinan las cosas con ojo crítico y pesimista para evitar las serpientes en el pastizal (Pr 14:15; 15:22; 27:12; 1 Ts 5:21).

Esta generación está obsesionada con la comodidad y el placer. La diversión, los juegos, la recreación, los viajes, los deportes extremos y la relajación, son todas actividades que arruinan financieramente a las personas. Si amas alguna de estas cosas, vas a ser pobre (Pr 21:17). Si amas el sueño, serás pobre (Pr 20:4,13). Aprenderás a despreciar el trabajo, porque no es tan entretenido como el vivir para sólo pasarlo bien (Pr 19:15). Malgastarás tu dinero en diversiones tontas (Pr 21:20; Lc 15:13). Y este estilo de vida infantil arruinará tanto tu carácter como tu economía (Pr 23:21).

Tu seguridad está en la palabra de Dios. El trabajo constante produce fruto (Pr 10:4; 13:4; 22:29). No creas nada sin prueba, especialmente testimonios o “resultados” por encima de las tasas financieras reales (Pr 13:11; 14:15; 22:3). 

Solo una información en el mundo es totalmente cierta: La que contiene la Biblia. Todo lo demás es pura mentira (Ro 3:4). Obedece este proverbio. Ama tu trabajo, cualquiera que este sea. Hazlo bien cada día. Da gracias a Dios por el éxito de tener una ocupación remunerada. Si te burlas o descuidas este proverbio, te despertarás un día como la liebre de la fábula para ver como la tortuga cruza la meta antes que tú.

La lección del proverbio se aplica también, y sobre todo, a la vida espiritual. No existe un seminario de espiritualidad rápida ni una oferta que pueda competir con la oración diaria, la lectura de la Biblia y el estudio de ella (1 Ti 4:13; 15; 2 Ti 2:15; 4:1-4). No sigas a los influencers religiosos que te ofrecen un camino corto y entretenido hacia Dios y el cielo, enfocados en conectar con jóvenes a través de la música, el humor y testimonios emocionales. Estudia detenidamente la descripción inspirada de Pablo acerca del carácter de las personas en los postreros días, en los cuales vivimos: 2 Timoteo 3:1-9.

Fíjate como Pablo enfatiza su doctrina, conducta, propósito, fe, longanimidad, amor, paciencia, persecuciones y padecimientos, como las señales distintivas de un verdadero soldado de la fe (2 Ti 3:10-11).

La certera palabra de verdad es esta:

“... todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución; mas los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados. Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido; y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra (2 Ti 3:12-17).

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