El siguiente fragmento pertenece a Sumergido: Vida en un submarino de ataque rápido, de Henry Rausch: “Como oficial superior destinado en la OTAN, me encontré en un museo de Nápoles donde descubrí una inscripción romana tallada en una gran lápida de piedra, con la que un ciudadano romano había adornado la tumba de su mujer. En la lápida, él relataba cuánto la había amado y cuánto había lamentado su muerte. La inscripción contaba esta historia: Él había sido encarcelado por sus acreedores. En lugar de abandonarlo, ella administró sus bienes mientras él estaba en prisión y luchó por su liberación. Nunca flaqueó en su determinación de reivindicar a su marido, logrando finalmente su libertad y restitución. Ella ya era de edad avanzada, y no podía tener hijos, por lo que le ofreció a él el divorcio para que pudiera casarse con una mujer joven que le diera herederos. Él se negó. Su amor por ella todavía ardía con intensidad después de dos milenios. Aquella lápida me conmovió profundamente. Reconocí a mi mujer en el testamento de aquel hombre”.
La lealtad de una mujer es algo muy preciado para un hombre. Con una mujer virtuosa, que teme a Dios y vive rectamente, él tiene su corazón totalmente tranquilo; tiene plena confianza en todo lo que ella dice y hace (Pr 31:28-31). Esto es el mejor amor y matrimonio para un hombre en este mundo pecaminoso e ingrato. Cualquier otra mujer que no sea como la mujer virtuosa del proverbio y del ejemplo citado, lo defraudará, lo engañará y lo destruirá. Una mujer virtuosa somete completamente todos sus deseos, lealtad y servicio a su marido (1 Co 11:9; Ef 5:22-24).
Contrasta la confianza de un marido en una mujer virtuosa con el dolor que siente uno en un viaje de negocios (Pr 7:18-20); con el dolor que sintió Potifar, quien sabía que José tenía más virtud que su mujer (Gn 39:7-9); con el dolor de Jacob a causa de la tramposa Raquel (Gn 30:1; 30:14-15; 31:19; 35:16-19); con el dolor de Sansón a causa de Dalila (Jue 16:15-17); y David a causa de Mical (2 S 6:20-23). La parábola más larga de la Biblia fue escrita para describir la infidelidad de Israel contra el Señor (Ez 16:1-63). Una mujer en la que no se puede confiar es para su marido “como carcoma en los huesos, como diente roto y pie descoyuntado” (Pr 12:4; 25:19).
La confianza doméstica es el énfasis en este proverbio, porque el siguiente contexto describe exclusivamente la diligencia de la mujer virtuosa en el manejo del hogar y el aporte de ingresos a la familia (Pr 31:12-27). Mujeres trabajadoras y prudentes, que cumplen con la alta descripción de estos maravillosos versículos, edifican grandes familias. Pero la mujer necia destruirá la casa (Pr 14:1; 1 Ti 5:13).
La mujer puede ser distraída románticamente, mimada personalmente, sexualmente egoísta, domésticamente perezosa, económicamente derrochadora, verbalmente irrespetuosa o emocionalmente manipuladora. Cualquiera de estos pecados genera desconfianza en el marido, y eventualmente acabarán con su voluntad por corregirla. La mujer que aspire a ser virtuosa debe examinar su vida y corazón, y hacer todo lo posible para eliminar todas las dudas y temores del corazón de su marido con respecto a ella.
Los hombres a menudo eligen esposas por razones frívolas como la belleza y el estatus social o económico, lo que generalmente solo aumentan la desconfianza (Pr 31:30). Un hombre sabio medirá el carácter y el historial moral de una candidata, para que su corazón este confiado en la fidelidad y la diligencia prudente de la que será su mujer. De ello depende el futuro de su corazón, vida, hijos y patrimonio.
La iglesia es la novia del Señor Jesucristo. Cada creyente es también, espiritualmente, la novia del Hijo de Dios. ¿Su corazón confía plenamente en ti, cristiano; en que solo te preocupas por Él y las cosas de Su reino, o sabe que a menudo te distraes persiguiendo intereses mundanos? ¿Debe buscar a otros para satisfacer las necesidades de Su iglesia y reino porque tú eres perezoso o egoísta, o sabe que harás todo lo que Él espera de ti, y más? (Lc 17:10; 1 Co 15:10)
¡Que Dios bendiga a cada hombre y mujer cristianos para que sean virtuosos en su relación con su Novio celestial!
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