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Tuesday, May 19, 2026

HACE TELAS, Y VENDE, Y DA CINTAS AL MERCADER




 “Hace telas, y vende, y da cintas al mercader” (Pr 31:24).

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La mujer virtuosa es ingeniosa y laboriosa. Es inteligente y diligente. Ve oportunidades de negocio y las aprovecha en beneficio del patrimonio familiar. Primero cumple con sus deberes domésticos, con su marido e hijos, pero tiene la mente y la energía para hacer más.

La mujer virtuosa, la mujer con la que todo hombre cristiano debería ansiar casarse, es una mujer emprendedora. No se contenta con ser simplemente un ama de casa. Sabe que es capaz de más, así que hace más. El ejemplo aquí es un negocio de manufactura y venta al por mayor de lino fino y elaborado. Esta mujer tiene un espíritu emprendedor y ambicioso que busca proyectos rentables para enriquecer a su marido y aumentar el ingreso familiar.

Las mujeres ociosas, a las que les gusta la vida fácil de un ama de casa y resienten este proverbio, deben recordar que una mujer da este consejo. Este capítulo de Proverbios contiene las palabras del rey Lemuel y la enseñanza que le dio su madre (Pr 31:1-2). Esta gran madre le dio a su hijo sabiduría piadosa sobre cómo ser un gran rey (Pr 31:3-9) y cómo encontrar una mujer virtuosa para hacerla su mujer (Pr 31:10-31). A los hombres y mujeres sabios les encantará el consejo.

La mujer virtuosa del pasaje tiene sirvientes (Pr 31:15). Pero no tenía refrigeradores, teléfonos, correo electrónico, transporte fácil, microondas, aspiradoras, lavadoras y secadoras de ropa, lavavajillas, y un cuanto hay de otros dispositivos, inventos y fuentes de información que ahorran trabajo. Ahora la mujer virtuosa no necesitaría sirvientes. Aun así, ella es descrita como excepcionalmente diligente, disciplinada, enfocada y productiva.

Es un error de interpretación bíblica creer que una mujer debe estar en casa todo el tiempo haciendo solo tareas domésticas. Algunos requieren esto incluso cuando los niños están en la escuela, tienen la edad suficiente para cuidar de sí mismos o están casados y se han ido. La frase “cuidadosas de su casa” (Tit 2:5) condena la ociosidad y el chismorreo, como lo muestra una comparación con otro pasaje (1 Ti 5:13-14). Advierte contra las acciones de una mujer extraña, que vaga sin sentido en la ciudad (Pr 7:11).

Este error de interpretación, posiblemente heredado de la era victoriana, y otros factores han hecho que algunas mujeres cristianas sean objetos decorativos, mimados e improductivos en el hogar. Dios nunca tuvo tal intención. 

La mujer virtuosa es preeminentemente una mujer diligente, extremadamente trabajadora para su marido e hijos. Teme al Señor (Pr 31:30). Esta santa mujer se aplica física y mentalmente desde temprano hasta tarde cada día. No tiene tiempo para charlar por teléfono, largos correos electrónicos, contemplar vitrinas, tomar el té, estudiar la Biblia con tele-evangelistas, sentarse durante horas en las prácticas de fútbol de su hijo, jugar al tenis, comprobar los precios en diez tiendas, coser ropa que se puede comprar, leer por placer, tomar lecciones de arte u otras ociosas e improductivas “actividades” que sólo son pérdida de tiempo.

Una mujer con niños pequeños y sin ayuda tiene poco tiempo para los negocios, pero eso es cierto solo durante unos pocos años de la vida de una mujer. Si es una buena madre y educadora, incluso los niños de 7 a 10 años pueden realizar muchas tareas domésticas. El corazón de una mujer virtuosa está motivado para hacer más cuanto antes. Ella quiere trabajar más que su marido y contribuir financieramente al hogar, ¡y así lo hace!

La mujer virtuosa es creativa, diligente, enérgica, enfocada, intensa y, sobre todo, productiva. Hace mucho todos los días. No pierde el tiempo. Su familia está bien atendida, pero ella no se detiene ahí. Mira hacia el futuro y construye el patrimonio familiar. El hombre casado con tal mujer debe darle parte de sus ingresos, para que ella pueda invertirlos y producir mayores ganancias (Pr 31:16,31). Así el marido será conocido por tener una mujer virtuosa (Pr 31:23,28).

Mujer cristiana, he aquí el ideal: la mujer virtuosa. La lección es simple: asume proyectos financieros para aumentar los ingresos familiares, ya sea un trabajo remunerado o una pequeña empresa. No te contentes con la vida ociosa de un ama de casa en una era de muchas comodidades. Encuentra oportunidades para aumentar los ingresos de la familia sin sacrificar a la familia de paso. Aprende de la mujer virtuosa: la mujer perfecta. ¡Estúdiala! ¡Imítala!

Mujer cristiana, si tu marido e hijos están bien cuidados y trabajas a tiempo completo, ya estás haciendo mucho. Hay poco o ningún tiempo para mucho más. Debes ser elogiada por equilibrar responsabilidades tan grandes en dos direcciones opuestas. Que Dios te consuele porque quizás ya hayas alcanzado el estándar de este proverbio, y que te enseñe el principio de la misericordia hacia ti misma (Mt 12:7; Pr 11:17).

Esposa cristiana, si estás en casa con niños pequeños, y los recursos y el tiempo no te permiten mucho trabajo externo, enfócate en lo que sí puedes hacer. Asegúrate de ser una mejor compañera y amante para tu marido, mantén un hogar excepcional y educa diligentemente a tus hijos, para que puedan ayudarte en la casa y pronto ser grandes en sus propias vidas. Se prudente a medida que las cosas cambian para no perder la oportunidad de obtener más.

Hombre cristiano, aquí está la norma; aquí está el ideal: la mujer virtuosa. Hay dos criterios inspirados que enseña la madre del rey Lemuel: una mujer que será una gran esposa teme al Señor (Pr 31:30), y es excepcionalmente ambiciosa y diligente, mucho más allá de los deberes domésticos. Requiere estos dos rasgos de carácter, y tendrás una joya con un valor muy superior al de los rubíes (Pr 31:10). Si los hombres oraran por mujeres así, muchos matrimonios serían muy diferentes y mejores. 

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