“Su marido es conocido en las puertas, Cuando se sienta con los ancianos de la tierra” (Pr 31:23).
En tiempos bíblicos, los asuntos comerciales y legales se resolvían en las puertas de la ciudad (2 S 15:2-6). Las ciudades no malgastaban el dinero en burocracia y edificios costosos. Los sabios se reunían en la entrada de la ciudad, y resolvían conflictos comerciales, legales y cívicos. También establecían contratos y aplicaban el código penal. Sentarse a las puertas de la ciudad era un gran honor, reflejaba el éxito y la sabiduría que un hombre había alcanzado en la vida. A los necios no se les permitía sentarse a la puertas de la ciudad en compañía de los ancianos sabios (Pr 24:7).
Pero este proverbio se trata de mujeres, no de hombres. No te distraigas con un sabio siendo conocido entre los sabios de su ciudad. Parte de la razón de su reputación es la joya con la que se casó. Este proverbio está en medio de la descripción que una reina madre hace de la mujer virtuosa que ella deseaba para su hijo (Pr 31:10-31). Las mujeres arrogantes, perezosas o rebeldes resienten estos rasgos de carácter, porque exponen sus defectos. Las mujeres sabias aceptan que Dios y una reina madre escribieron este pasaje.
Un buen hombre puede ser grande si tiene una mujer virtuosa como esposa. Se dice: “Detrás de cada gran hombre, hay una gran mujer”. Esta mujer a menudo es su madre (Pr 1:8; 4:3; 6:20; 31:1-3). Pero también puede ser su esposa (Pr 12:4; 18:22; 19:14; 31:10,28). La madre del rey Lemuel sabía que su hijo necesitaba una mujer virtuosa a su lado para ser un rey exitoso. Ella podría ayudarlo doméstica, emocional, económica, mental, moral, y socialmente (Pr 5:15-20; 31:10-31).
La mujer rencillosa enloquece al hombre: le parte el corazón, le aplasta el espíritu y le roba el coraje. El hombre tiene en ella a un enemigo en su casa y en su cama (Pr 12:4; 19:13; 21:9,19; 25:24) ). La mujer que se entretiene en la casa y se limita al servicio doméstico destruye el patrimonio familiar (Pr 14:1; Ec 10:18). Una mujer que pretende ser líder espiritual corrompe la doctrina y le roba al hombre el papel que Dios le dio a él (Gn 3:16; 1 Co 14:34-35; 2 Ti 3:6-7; 1 P 3:7).
Los hombres promedio pueden ser potenciados por una mujer virtuosa, o reducidos a polvo por una mujer rencillosa. Una mujer virtuosa puede incluso ayudar a un hombre por debajo del promedio a llegar a ser alguien importante si ella cumple bien su papel. Mujer, ¿qué efecto has tenido en las habilidades y la reputación de tu marido? ¿Qué planeas hacer para que tu marido sea más grande en el futuro?
¿Cuánta de la desilusión y vergüenza causada por el padre de la raza humana, Adán, se debe a su mujer, Eva? ¿Cuánta de la maldad de Acab se debió a Jezabel? (1 R 21:25) ¿Qué piensas de Booz, que se casó con Rut? ¿Cuán grande pudo haber sido Sansón, si hubiera obedecido a sus padres y se hubiera casado con una virtuosa mujer israelita? (Jue 14:3) ¿Sabía Elcana que tenía un regalo muy especial de parte de Dios en Ana, incluso sin hijos? (1 S 1:5,8)
¿Qué tan malo fue el pecado de Nabal por desperdiciar a una de las mejores mujeres de la Biblia? (1 S 25:2-3) ¿Cuán bendecido fue David por casarse con Abigail después de que Dios matara a Nabal? (1 S 25:32-42) ¿Qué tan grandes fueron Aquila y Priscila que incluso instruyeron al poderoso Apolos? (Hch 18:24-28)
Los rasgos que edifican al marido son los de la mujer virtuosa (Pr 31:10-31). El contexto proporciona deberes claros para las mujeres piadosas que quieren obedecer a Dios. Si una mujer guarda estas reglas inspiradas para la grandeza, su marido será honrado por casarse con ella, y él y sus hijos la bendecirán y alabarán (Pr 31:28). Y él le otorgará la administración de toda la casa y la alabará públicamente por permitirle dedicarse a un llamamiento más elevado (Pr 31:31).
En este pasaje, el hombre confía en su mujer, en su trato tanto con otros hombres, y en el manejo del dinero (Pr 31:10-12). Ella es creativa y diligente para asegurarse de que la casa esté bien cuidada (Pr 31:13-15,21,27). Ella hace cualquier cosa para edificar la propiedad familiar, incluso trabajos adicionales e inversiones comerciales (Pr 31:16-19,24-25). Ella ayuda con entusiasmo a los necesitados (Pr 31:20). Su palabra es siempre amable y sabia (Pr 31:26). Mantiene su cuerpo y su apariencia para agradar a su marido (Pr 31:22; Cnt 1:2; 2:3-7; 3:1; 5:9-16; 8:1-4).
¿Qué impulsa y motiva a una mujer a ser esta esposa perfecta? ¡Su temor del Señor! (Pr 31:29-30) Su amor por Dios y su deseo de obedecer la Biblia la convierten en esta mujer llena de gracia que siempre es respetada (Pr 11:16). Ella hará cualquier cosa para cumplir con su papel dado por Dios. Otros hombres respetan a su marido, porque saben que él tiene una vida mejor que la que ellos tienen debido a la mujer virtuosa con la que él se casó. Sus amigos saben que él tiene una mejor esposa que la que ellos tienen.
¡Mujer! ¿Cómo consideran los demás a tu marido? ¿Le tienen lástima porque eres rencillosa? ¿Porque no le das más que una niñera, una criada o una cocinera? ¿Lo desprecian porque tratas de ser el líder espiritual y no puedes mantener tu lugar? ¿O saben que Dios lo favoreció al encontrarte y que es el hombre casado más feliz y exitoso que conocen? Esta es la medida de Dios para que la consideres.
Es fácil para una mujer pensar que ella es bastante especial y un verdadero valor para su marido, porque su corazón es engañoso y tiende a la justicia propia sin ningún concepto de la realidad. Incluso puede pedirle la opinión a su marido, pero la respuesta de éste no vale mucho para ella, porque probablemente él evitará decirle la verdad para mantener la tranquilidad doméstica. La verdadera prueba es la reputación de él entre los demás hombres, ya que sólo un hombre casado con una mujer virtuosa puede llegar a ser grande entre sus pares.
¡Hombre joven! ¿Cuáles son tus perspectivas matrimoniales? ¿Te dejas llevar por la belleza? ¿Te ganan los favores de la coqueta? Ambas cosas son engañosas (Pr 31:30). Nunca alcanzarás tu potencial, a menos que te cases con la mujer virtuosa que teme a Dios. Ella edificará tu mente, consolará tu corazón, saciará tu alma, cuidará tu caminar, complacerá tu cuerpo, prosperará tu propiedad, y te dará hijos piadosos. ¿Por qué arruinarte casándote con algo menos?
Si eres cristiano, eres la novia de Jesucristo. ¿Qué piensan los demás de Dios y de su Hijo a través de tu vida? ¿Tus buenas obras causan alabanza y provocan conversiones? (Mt 5:16; Fil 1:18-21; 1 Co 10:31-33; 1 P 2:12) Tu iglesia también es la novia de Cristo. ¿Se sigue allí diligentemente la Biblia para honrar al Señor de modo que otros se convenzan de adorarlo cuando entran en ella, o se practica allí la odiosa adoración contemporánea en vez?
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