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Friday, April 10, 2026

DE TUS HIJOS ESPERES, LO QUE A TUS PADRES HICIERES




“Hay generación que maldice a su padre Y a su madre no bendice” (Pr 30:11).

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“Generación”, aquí, significa un tipo de persona. Las cuatro generaciones mencionadas en el proverbio son cuatro tipos de personas con pecados específicos (Pr 30:11-14). 

La primera “generación”, o clase de persona malvada, es cruel y rebelde con sus padres. Muestra un corazón vil hacia la autoridad, específicamente la primera y más tierna que se tiene en la vida. 

Tus padres tienen un oficio de parte de Dios que requiere que los honres y los respetes. Si no puedes aprender esta primera y sencilla lección de autoridad, tu vida será ciertamente dura y dolorosa.

La rebelión profana de este tipo de “generación” hace que maldiga a su padre (que tenga un deseo o intención de herirlo o perjudicarlo). Tampoco hará nada bueno por la mujer que la dio a luz. Esta “generación” no es digna del aire que respira. El Señor considera que tales crímenes merecen un castigo severo, incluso la muerte (Pr 20:20; 30:17; Ex 21:17; Lv 20:9; Dt 27:16).

Los hijos de hoy deshonran y desobedecen a los padres más que nunca antes. La sabiduría de este proverbio es esencial para que el mundo se dé cuenta de la gravedad de esta situación, pero la gran mayoría nunca se tomará el tiempo de saber que existe. Tu futura prosperidad y éxito ante Dios y los hombres depende de la obediencia cuidadosa a tus padres, y del honor que les profeses. ¿Aprenderás sabiduría y condenarás a esta generación, o te unirás a ella?

La reproducción y los padres no evolucionaron del limo primordial o de los monos que se columpiaban en los árboles, como proponen hoy los necios educados con odio a Dios y a la Biblia. La patria potestad es por perfecta sabiduría divina. Jehová ordenó el oficio de padre, y dio leyes estrictas para definirlo, severos castigos para cualquier infracción y grandes recompensas por el cumplimiento (Pr 20:20; 23:22; 30:17; Ex 20:12; 21:15,17 ; Lv 20:9; Dt 21:18-21; 27:16; Ef 6:1-3).

Debes obedecer y honrar a tus padres, sin importar la edad que tengas (Pr 23:22). Poco importa cómo te trataron, porque Dios ordenó el oficio y designó a las personas en Su presciencia (Ro 13:1-7; 1 P 2:18-21). El honrar a los padres es mucho más que sólo obedecerlos: significa tratarlos con cuidado reverente. Ya que ellos cuidaron de ti cuando eras indefenso, lo mismo le debes a ellos en su vejez (1 Ti 5:4). ¿Tratas a tu padre y madre de manera totalmente diferente a como la “generación” malvada descrita en este proverbio trata a los suyos?

También debes enseñarle esta sabiduría a tu hijo y hacer que la obedezca, no sea que destruya tu paz y traiga la maldición de Dios sobre su vida disfuncional (Pr 13:24; 19:18; 22:6,15; 23:13-14; 29:15). Dios te lo ha dado totalmente ignorante y moralmente depravado, y es tu deber moldear su voluntad y carácter para que se someta a la autoridad del Señor. Si descuidas este deber, odias a tu hijo y a ti mismo (Pr 3:12; 10:1; 13:24; 17:21,25).

La sabiduría tiene recompensa (Pr 3:13-18; 4:5-9). Obedecer la Biblia tiene recompensa (Sal 19:11; Stg 1:25). Dios nunca olvidará tus buenas obras (Sal 112:1-3; He 6:10). Promete bienaventuranza a quien honra a sus padres. Honrar a los padres es el primer mandamiento con promesa (Ef 6:1-3). Desobedecer, o deshonrar, a los padres es pérdida total, porque perderás tanto la bendición del Señor como el gozo de la salvación (Sal 51:12).

¿Cuál es la recompensa prometida por leer este proverbio y honrar a tus padres? Dios promete bendecirte con una larga vida y con bienestar (Ef 6:1-3). Si quieres buena salud, cónyuge, trabajo, hijos, protección, etc., entonces honra a tus padres a diferencia de esta generación perversa. ¡Qué regla más sencilla para tu tranquilidad y estabilidad en la vida!

Vives en los tiempos peligrosos de los postreros días, en los que el cristianismo bíblico ha sido corrompido por una piedad anti-bíblica, afeminada, satánica, y uno de sus rasgos distintivos es la deshonra a los padres (2 Ti 3:1-7). ¿Cuál es la cura? La sana predicación de la palabra inspirada de Dios (2 Ti 3:14-4:4). ¿Cómo se debe predicar? Con poder de trueno, como lo hizo Juan el Bautista para llamar a la reconciliación de padres e hijos (Mal 4:5-6; Lc 1:17).

El Señor Jesús, aunque el Creador de todo en Su naturaleza divina, el Hijo amado de Dios y Príncipe de los reyes de la tierra, eligió someterse a Sus pobres y oscuros padres terrenales, José y María, para honrar las Escrituras (Mt 3:15; Lc 2:51). Incluso antes de entregar Su espíritu mientras aún colgaba de la cruz, asignó a Juan el cuidado de su madre por el resto de su vida (Jn 19:26-27). Permite que Su santo ejemplo te convenza y te guíe para bendecir a tus padres en palabra y obra.

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