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Tuesday, June 30, 2026

LAS VISIONES DE DANIEL (3)



En Daniel 9 encontramos dos profecías muy importantes: la primera duró 70 años y la segunda comprende 70 semanas. La segunda profecía se aborda en el artículo titulado “Las 70 semanas de Daniel”. En la primera parte de este artículo nos centraremos en la primera profecía; en la segunda parte, en la segunda profecía.

Primera Parte: La Profecía de los 70 Años

Daniel escribió refiriéndose a la primera profecía de esta manera: 

“En el año primero de Darío hijo de Asuero, de la nación de los medos, que vino a ser rey sobre el reino de los caldeos, en el año primero de su reinado, yo Daniel miré atentamente en los libros el número de los años de que habló Jehová al profeta Jeremías, que habían de cumplirse las desolaciones de Jerusalén en setenta años” (Dn 9:1-2).

La referencia que Daniel hace a “los libros” es con relación a las profecías que Dios dio a través de Jeremías. La profecía de la cual habla Daniel era específicamente una que se dio en Jerusalén justo antes de la invasión de Babilonia y que luego se repetiría a través de una carta enviada desde Jerusalén a los cautivos en Babilonia (Jer 25:1-11; 29:1-10).

Esta profecía predijo que “esta tierra será puesta en ruinas y en espantos” y que los judíos “servirán estas naciones al rey de Babilonia setenta años” (Jer 25:11). Después de que se completaran los 70 años en Babilonia, Dios les dijo que Él iba “haceros volver a este lugar (Jerusalén) (Jer 29:10).

Esta profecía tenía dos componentes: la “desolación” de la Tierra y el hecho de que los judíos tendrían que servirle “al rey de Babilonia setenta años” (Jer 25:11). Cada componente parece haberse cumplido con muy poca diferencia, incluso superponiéndose, en períodos de 70 años.

Los 70 años de desolación de la Tierra se pueden calcular como el tiempo entre la destrucción del templo por parte de los babilonios —que de hecho sí fue una desolación para la ciudad de Jerusalén— y la reconstrucción del templo. La cautividad del pueblo judío, que duró 70 años, comenzó antes de la destrucción del templo con la primera deportación de judíos hacia Babilonia y terminó con el decreto de Ciro que le permitía a los judíos volver a Jerusalén.

Fechas Para los 70 Años

La primera deportación de judíos hacia Babilonia (en la que estaban incluidos Daniel y sus amigos Sadrac, Mesac y Abed-Nego) empezó los 70 años de cautividad. Los comentarios bíblicos indican que esto ocurrió entre 607 y 605 a.C. Varias fuentes dicen que el regreso de los judíos a Jerusalén ocurrió entre 539 y 536 a.C.

Con relación al periodo de la destrucción del templo y su reconstrucción, las fechas más citadas son de 586 o 585 a 516 o 515 a.C. Aunque citar años exactos es difícil, los que comúnmente se citan si se ajustan a los 70 años profetizados.

El Comentario Bíblico del Expositor dice lo siguiente: “Nótese que es importante mantener en mente estas etapas de la cautividad, cuando se calculan los 70 años de exilio anunciados por Jeremías 29:10. El intervalo entre la primera deportación en 605 a.C, en la que el mismo Daniel estuvo involucrado, a 536 a.C, cuando los primeros repatriados bajo el mando de Zorobabel construyeron de nuevo un altar en Jerusalén, suma 70 años. Así mismo, el periodo de tiempo desde la primera destrucción del templo a manos de Nabucodonosor en 586 y la finalización del segundo templo por parte de Zorobabel en 516 a.C, es de 70 años aproximadamente” (Comentario de Daniel 1:1-2).

¿Por Qué 70 Años de Castigo?

Esta profecía de castigo vino sobre el pueblo de Judá por no obedecer las leyes de Dios. Jeremías le explicó al pueblo de Judá: 

“Desde el año trece de Josías hijo de Amón, rey de Judá, hasta este día, que son veintitrés años, ha venido a mí palabra de Jehová, y he hablado desde temprano y sin cesar; pero no oísteis. Y envió Jehová a vosotros todos sus siervos los profetas, enviándoles desde temprano y sin cesar; pero no oísteis, ni inclinasteis vuestro oído para escuchar” (Jer 25:3-4).

Los pecados de Judá incluían actos malvados e idolatría (Jer 25:5-7). Con respecto a los 70 años de castigo, Dios pudo haber escogido este periodo de tiempo ya que coincidía aparentemente con el número de veces que el pueblo de Judá quebrantó el mandamiento de Dios de dejar descansar la tierra cada siete años (Lv 25:1-7; Lv 20:22; Lv 26:33-:35; 2 Cr 36:20-21).

Esta profecía de castigo vino sobre el pueblo de Judá por no obedecer las leyes de Dios. Según el Comentario de Jamieson, Fausset y Brown los 70 años eran “el número exacto de sábados de 490 años, el período de tiempo desde Saúl hasta la cautividad en Babilonia… Los 70 años probablemente comienzan a partir del cuarto año de Joaquim, cuando Jerusalén fue capturada por primera vez, y fueron tomados muchos prisioneros así como los tesoros del templo. Terminaron en el primer año del rey Ciro, quién, en consideración de Babilonia, emitió un decreto para la restauración de los judíos (Es 1:1)” (comentario de Jeremías 25:11).

El Papel de Daniel en el Castigo de los 70 años

En Daniel 1:21 se explica que: “Y continuó Daniel hasta el año primero del rey Ciro” —y ese fue el año en el que el rey Ciro proclamó que los judíos podían volver a Jerusalén y reconstruir el templo. El año de este anuncio marcó el fin de los 70 años de cautividad para los judíos, así como Dios lo profetizó a través de Jeremías.

Esta escritura nos cuenta que Daniel vivió en Babilonia durante los 70 años de cautividad de los judíos. Él vivió para ver la caída del imperio babilónico y el surgimiento repentino del imperio Medo-Persa con Ciro, su primer gobernante.

El Rey Ciro

Uno de los primeros actos de Ciro fue emitir un decreto permitiéndoles a los judíos que se fueran de Babilonia. Esdras registra este alegre acontecimiento para los judíos de la siguiente manera: 

“En el primer año de Ciro rey de Persia, para que se cumpliese la palabra de Jehová por boca de Jeremías, despertó Jehová el espíritu de Ciro rey de Persia, el cual hizo pregonar de palabra y también por escrito por todo su reino, diciendo: Así ha dicho Ciro rey de Persia: Jehová el Dios de los cielos me ha dado todos los reinos de la tierra, y me ha mandado que le edifique casa en Jerusalén, que está en Judá. Quien haya entre vosotros de su pueblo, sea Dios con él, y suba a Jerusalén que está en Judá, y edifique la casa a Jehová Dios de Israel (él es el Dios), la cual está en Jerusalén” (Esd 1:1-3).

Es interesante saber que Dios anunció el nacimiento de Ciro y lo que haría, con 150 años de antelación. Dios, dijo a través del profeta Isaías: 

“Así dice Jehová a su ungido, a Ciro, al cual tomé yo por su mano derecha, para sujetar naciones delante de él y desatar lomos de reyes; para abrir delante de él puertas, y las puertas no se cerrarán: Yo iré delante de ti, y enderezaré los lugares torcidos; quebrantaré puertas de bronce, y cerrojos de hierro haré pedazos; y te daré los tesoros escondidos, y los secretos muy guardados, para que sepas que yo soy Jehová, el Dios de Israel, que te pongo nombre. Por amor de mi siervo Jacob, y de Israel mi escogido, te llamé por tu nombre; te puse sobrenombre, aunque no me conociste” (Isaías 45:1-4).

Antes del castigo que traería sobre los descendientes de Jacob —el pueblo de Judá— Dios había previsto la persona que llegaría al poder y liberaría de la cautividad a los judíos.

Lecciones Para Nosotros

Una de las primeras lecciones que debemos aprender de esta profecía contra Judá, es la expectativa que Dios tiene de la obediencia de Sus mandamientos. Él requería especialmente la obediencia de los descendientes de Abraham, que más adelante fueron llamados israelitas, y más tarde los reinos de Judá e Israel (después de que la nación se dividiera en estos dos reinos). Las bendiciones por la obediencia y los castigos por la desobediencia que se encuentran en Levítico 26 y Deuteronomio 28, regían para este pueblo.

Tristemente, los descendientes de los antiguos israelitas han continuado desobedeciendo las leyes de Dios. Y tal como ocurrió con el reino de Judá durante la profecía de los 70 años, este pueblo va a ser castigado nuevamente por rehusarse a seguir los mandamientos perpetuos de Dios. Para aprender más acerca de la identidad de este pueblo y lo que les va a ocurrir según lo que está profetizado ver: El Medio Oriente en Perspectiva

Otra importante lección para nosotros la encontramos en la reacción de Daniel frente a la profecía de los 70 años de Jeremías. Así como Daniel, a través del estudio de la Palabra de Dios, reconoció en qué lugar de la línea de tiempo de la profecía bíblica se encontraba, Cristo nos exhorta a que percibamos “las señales de los tiempos” en los que vivimos (Mt 16:1-3).

¿Sabes en qué momento estamos en la profecía? ¿Sabes lo que debe ocurrir antes del regreso del Señor Jesucristo a esta tierra? Y más importante aun, ¿sabes que espera el Señor de ti?

Segunda Parte: Las 70 Semanas de Daniel

En Daniel 9:24-27 encontramos una detallada y compleja profecía acerca de la fecha en que vendría el Mesías (Jesucristo) a la tierra, el establecimiento del Nuevo Pacto y las consecuencias de algunos de los eventos que precederán a Su segunda venida.

Pero antes de analizar esta profecía conocida como las 70 semanas de Daniel, leamos lo que escribió el profeta:

“Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar la prevaricación, y poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos. Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos. Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por sí; y el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario; y su fin será con inundación, y hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones. Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador” (Dn 9:24-27).

¿Qué Sucedería y Cuándo?

Como vemos, el versículo 24 de Daniel 9 nos habla de seis cosas que el Mesías haría al cumplirse las 70 semanas anunciadas por el profeta:

  1. Terminar la prevaricación
  2. Poner fin al pecado
  3. Expiar la iniquidad
  4. Traer la justicia perdurable
  5. Sellar la visión y la profecía
  6. Ungir al Santo de los santos

Al terminar su ministerio, el Señor Jesucristo había cumplido al menos una parte de las tres primeras profecías. Por medio de Su sacrificio, Cristo se convirtió en la expiación de nuestra iniquidad, hizo posible el perdón de pecados y nos reconcilió con Dios (Col 1:19-20). Y eventualmente, cuando regrese a la tierra, cumplirá éstas y las tres profecías siguientes en su totalidad.

Más adelante, en el versículo 25, encontramos el cuándo, pues Daniel especifica el tiempo en que se cumplirían estas profecías. Siguiendo el principio de otras profecías bíblicas, donde a menudo un día representa un año, las 70 semanas de las que habla el profeta simbolizan 490 años (Ez 4:4-6; Nm 14:33-34). Por lo tanto, la división de las 70 semanas que Daniel hace en los versículos 25 y 27 es de: siete semanas (49 años), 62 semanas (434 años) y una semana (siete años).

Como también leemos en el versículo 25, el inicio de las 70 semanas de Daniel estaría marcado por “la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén”. Esto sucedió cuando, en el cuarto año de su reinado (457 a.C.), el rey Artajerjes publicó un decreto permitiendo a Esdras regresar a Jerusalén y terminar de reconstruir la ciudad (Esd 7:6-10; 9:9).

Si tomamos el año 457 a.C. como punto de referencia, veremos que, a pesar de los obstáculos puestos por sus enemigos, los judíos que habían regresado a Jerusalén para reconstruir la ciudad y sus murallas lograron completar la tarea dentro de las primeras siete semanas—49 años—de la profecía (457-408 a.C.). Y según el profeta, el Mesías habría de venir a la tierra 62 semanas (434 años) después de esta fecha, lo cual coincide con el año 27 d.C.—año en que Cristo fue bautizado y comenzó su ministerio como Mesías (para realizar el cálculo, se debe restar 408 de 434 y sumar 1, ya que no existe el año 0).

Luego, en la primera parte del versículo 26, Daniel profetizó que “se quitaría la vida al Mesías” una vez que se hubiesen cumplido las siguientes 62 semanas—que, contando las primeras siete, suman un total de 69 semanas proféticas.

Ordenando la Profecía de las 70 Semanas de Daniel

El versículo 26 nos habla también de un príncipe malvado que destruiría la ciudad (Jerusalén) y el santuario donde se ofrecen los sacrificios.

Y más adelante, en el versículo 27, leemos: “por otra semana confirmará el pacto con muchos”. Pero el verbo “confirmar” de este pasaje no se refiere al príncipe mencionado en el versículo anterior, sino al Mesías—Jesucristo. En otras palabras, la frase “por otra semana confirmará el pacto con muchos” es una profecía acerca del Mesías.

Otra frase del versículo 27 que requiere explicación es: “vendrá el desolador”. ¿Quién es este “desolador”?

En el Tanak, la versión judía de la Biblia, el “desolador” del versículo 27 no es una persona, sino la causa de la desolación que habría de ocurrir en el lugar santo: “El concertará con muchos una firme alianza una semana; y en media semana hará cesar el sacrificio y la oblación, y en el ala del Templo estará la abominación de la desolación…”.

Y obviamente, el responsable de esta “desolación” es el príncipe malvado que se menciona en el versículo 26. Sin embargo, como vemos en el texto judío, la palabra hebrea traducida como “desolador” en la versión popular en realidad no se refiere a este príncipe específicamente, sino a la “desolación” en sí—que al parecer será causada por algo dentro o alrededor del templo donde se realizan los sacrificios.

Es importante tener en cuenta que los versículos 26-27 fueron escritos siguiendo un patrón de alternancia que es común en el idioma hebreo. Mientras la primera parte del versículo 26 se refiere al Mesías, la segunda habla del príncipe malvado, y lo mismo sucede en el versículo 27, donde primero se habla del Mesías y luego de la desolación que el príncipe malvado causaría en el templo.

En resumen, según la profecía de Daniel, la confirmación del pacto mencionado en el versículo 27 sería realizada por el Mesías. Y, por otro lado, la destrucción de la ciudad y la desolación del santuario serían causadas por el príncipe malvado.

El Mesías “confirmará el pacto con muchos”

Como hemos visto, el versículo 27 de Daniel 9 nos dice que el Mesías confirmaría el pacto con muchos por una semana y luego, a la mitad de la semana, haría cesar el sacrificio y la ofrenda.

En el texto judío, la frase “confirmará el pacto” es traducida como “concertará con muchos una firme alianza” y la palabra hebrea traducida allí como “concertar” es gabar, que significa “ser sólido, prevalecer,…enmendar algo roto, afirmar…fortalecer, reforzar, fortificar” (Wilhelm Gesenius, Diccionario hebreo y caldeo del Antiguo Testamento).

En otras palabras, “confirmar el pacto” significa reafirmar y fortalecer un pacto que existía desde antes. Como dice Isaías 42:21, “Jehová se complació por amor de su justicia en magnificar la ley y engrandecerla”—“magnificar” quiere decir reafirmar o extender.

El pacto que fue fortalecido o reafirmado es el Nuevo Pacto, en el cual la ley de Dios ya había sido confirmada y reforzada. Recordemos que, en el Sermón del Monte (Mateo 5-7), el Señor Jesús profundizó el significado de los mandamientos y además enfatizó esta “nueva” y “fortalecida” (“firme”) ley durante los tres años y medio de Su ministerio, antes de ser crucificado.

El Mesías “hará cesar el sacrificio y la ofrenda”

Además, el Señor Jesús “hizo cesar el sacrificio y la ofrenda” al invalidar la necesidad de los sacrificios levíticos con Su muerte, pues estos eran sólo una representación de Su propio sacrificio por el perdón de pecados. Si bien los judíos siguieron ofreciendo sacrificios hasta que el templo fue destruido en el año 70 d.C., esta práctica fue innecesaria desde que Cristo murió. De hecho, una de las razones por las que fue escrito el libro de Hebreos era convencer a los judíos de que el sacrificio de Jesús y el establecimiento del Nuevo Pacto habían invalidado el antiguo sistema expiatorio (He 10:14-18).

Otra de las profecías que encontramos en Daniel 9:26-27 es que el Mesías moriría luego de que fueran cumplidas 69 semanas (las primeras siete semanas más 62 semanas posteriores).

Como hemos visto, la última semana profética (los últimos siete años) comenzó con el inicio del ministerio de Cristo. Y, tal como profetizó Daniel, Jesucristo murió “a la mitad de la semana”, al pasar tres años y medio de Su ministerio. Pero no solo murió a la mitad de la semana de siete años profética, sino que además murió a la mitad de la semana según el calendario (un miércoles por la tarde), como lo demostrará un análisis cuidadoso de las Escrituras. (Leer el artículo Tres Días y Tres Noches.)

Pero, claramente, el ministerio que el Mesías debía realizar durante la última semana de la profecía según Daniel aún no ha sido terminado. Como dijimos, sólo se cumplió parte de las tres primeras profecías del versículo 24 al terminar las 70 semanas, y además faltan por cumplirse las otras tres. Sin embargo, todas ellas serán completadas en el futuro, cuando el Mesías regrese para cumplir con la totalidad de su tarea durante la segunda mitad de la semana profética número 70.

¿Cuándo sucederá esto? La profecía de las 70 semanas de Daniel no nos dice la respuesta, pero sí nos las dice Juan en el Apocalipsis.

Apéndice

Hoy en día es común escuchar a supuestos “expertos en profecía” decir que la gran tribulación (Mt 24:9,21) será de una duración de siete años, y que estos siete años son el cumplimiento de la Semana Septuagésima de Daniel, la cual comenzará cuando el Anticristo confirme un pacto de paz con Israel por siete años. Nada de esto es bíblico. Es una teoría popular, y nada más. El libro de Apocalipsis nos dice claramente que el tiempo asignado para el Anticristo será de “un tiempo, y tiempos, y la mitad de un tiempo” (Ap 12:14), que son 1.260 días (Ap 11:3; 12:6), que son 42 meses (Ap 11:2;13:5). Es decir, tres años y medio. La cantidad exacta de tiempo para completar la “semana” cuya mitad el Señor cumplió en Su primera venida. Incluso Daniel termina su profecía con el tiempo que completa la  “semana”, más 75 días adicionales para la purificación de la tierra (Dn 12:11-12).

El  “pacto” no es entre el Anticristo e Israel, fue entre el Señor Jesús y Sus redimidos. No hay “siete” años de tribulación, sino tres años y medio que completarán la “semana” cuando el Señor regrese. No hay arrebatamiento pre-tribulacional, los creyentes pasarán por la tribulación y serán arrebatados por el Señor tal y como lo describen Mateo 24:29-31 y Apocalipsis 6:12-17. 

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