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Tuesday, June 2, 2026

LAS PUERTAS DEL HADES



La frase “las puertas del infierno” o las “puertas del Hades” se encuentra una sola vez en toda la Biblia, en Mateo 16:18. 

En este pasaje, el Señor Jesús se está refiriendo a Su iglesia: 

“Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella” (Mt 16:18).

Esta es la primera mención de la palabra iglesia en el Nuevo Testamento. La palabra iglesia utilizada por Jesús, se deriva del griego ekklesia, que significa los “llamados”, o los “escogidos” (eklektos). En otras palabras, la iglesia a la que el Señor Jesús hace referencia, es el conjunto de los creyentes que han salido del mundo gracias a aceptar el evangelio de Cristo.

Estudiosos de la Biblia debaten el significado exacto de la frase “y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella”. Una de las mejores interpretaciones del significado de esta frase es la siguiente. 

En tiempos antiguos, las ciudades estaban rodeadas de murallas con grandes puertas, y en las batallas las puertas de estas ciudades era lo primero que los enemigos atacaban. Esto era porque la protección de la ciudad se determinaba por la fortaleza o la resistencia de sus puertas.

Por lo tanto, la frase “las puertas del infierno” o las “puertas del Hades” significa el poder del Hades. El nombre “Hades” originalmente fue el nombre del dios que presidía el reino de los muertos y generalmente los antiguos se referían a ella como la “casa del Hades”. Denominaba el lugar a donde todos los que partían de esta vida descendían independientemente de su carácter moral. En el Nuevo Testamento, el Hades es el reino de los muertos, y en este versículo el Hades (o infierno) se representa como una ciudad muy fuerte, con sus puertas impenetrables.

El Señor Jesús se refiere aquí a Su muerte inminente. Aunque Él sería crucificado y sepultado, iba a resucitar de entre los muertos y edificaría a Sus “escogidos” (eklektos). El Señor Jesús está haciendo hincapié en el hecho de que los poderes de la muerte no podrían retenerlos a ellos tampoco. No sólo los “escogidos” (eklektos) serán edificados a pesar de los poderes del Hades o del infierno, sino que resucitarán como Él resucitó a pesar de estas potestades. Los “escogidos” (eklektos) no serán vencidos por la muerte. Y aunque generación tras generación sucumba ante el poder de la muerte física, otras generaciones surgirán para que la obra del Señor continúe. Y va a continuar hasta que el Señor haya cumplido Su misión en la tierra, tal como Jesús lo dijo:

Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén (Mt 28:18-20).

Es claro que el Señor Jesús está declarando que la muerte no tiene poder para mantener cautivos a los “escogidos” (eklektos). Sus puertas no son lo suficientemente fuertes como para mantener a los “escogidos” (eklektos). El Señor ha vencido la muerte (Ro 8:2; Hch 2:24). Y ya que “la muerte no se enseñorea más de él” (Ro 6:9), no enseñorea tampoco sobre aquellos que pertenecen a Cristo.

Satanás tiene el poder de la muerte, y él siempre va a utilizar ese poder para tratar de destruir a los “escogidos” de Cristo. La promesa del Señor Jesús respecto a los “escogidos” es que prevalecerán: 

Todavía un poco, y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis; porque yo vivo, vosotros también viviréis (Jn 14:19).

Lo mismo se aplica en cuanto al evangelismo. Cuando el Señor Jesús comisionó a Pablo como apóstol a los gentiles, lo hizo con estas palabras:

Pero levántate, y ponte sobre tus pies; porque para esto he aparecido a ti, para ponerte por ministro y testigo de las cosas que has visto, y de aquellas en que me apareceré a ti, librándote de tu pueblo, y de los gentiles, a quienes ahora te envío, para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados (Hch 26:16-18).

Los que están cautivos en incredulidad (tinieblas y la potestad de Satanás) serán librados por el evangelio que les es llevado por quien atraviesa las puertas del hades con el mensaje de la salvación por fe en Cristo Jesús.

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