"Estoy limpio de la sangre de todos; porque no he rehuido anunciaros todo el consejo de Dios" (Hch 20:26-27; Stg 4:7-8).
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LO QUE UN MINISTRO HONESTO DEBERÍA DECIRLE A UNA PAREJA EN SU CEREMONIA DE MATRIMONIO
“A la mujer [el Señor] dijo: Multiplicaré en gran manera los dolores en tus preñeces; con dolor darás a luz los hijos; y tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti.
“Y al hombre [el Señor] dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo. Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás” (Gn 3:16-19).
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Wednesday, September 23, 2026
EL CRISTIANO CARNAL
La palabra carnal es la traducción de la palabra griega sarkikos, que literalmente significa mundano.
Esta descriptiva palabra se ve en el contexto de los cristianos en 1 Corintios 3:1-3. En este pasaje, el apóstol Pablo se está dirigiendo a los corintios como “hermanos” (1 Co 3:1), un término que Pablo usa casi exclusivamente para referirse a los verdaderos cristianos; pero, a continuación, los describe como “carnales” (1 Co 3:1,3).
Por tanto, podemos concluir que los cristianos pueden ser carnales. La Biblia es absolutamente clara en que nadie está libre de pecado (1 Jn 1:8). Cada vez que pecamos, actuamos carnalmente.
La clave para entender este fenómeno es que, mientras que un cristiano puede ser carnal por algún tiempo, un verdadero cristiano no permanecerá siéndolo de por vida.
Algunos han abusado de la idea del “cristiano carnal”, diciendo que es posible que alguien venga a la fe en Cristo y luego prosiga viviendo su vida de una manera totalmente carnal, sin evidencia alguna de haber “nacido de nuevo” o de ser una “nueva criatura” (2 Co 5:17).
Tal concepto es totalmente anti-bíblico. Santiago (Stg 2:14-26) es abundantemente claro al exponer que la fe genuina siempre se reflejará en las obras. También Pablo (Ef 2:8-10) dice que aunque somos salvos solo por gracia a través de la fe, la salvación resultará en buenas obras.
¿Puede un cristiano espiritual, en un tiempo de debilidad o rebelión, comportarse como un creyente carnal? Sí, por supuesto. Repasa la caída de David (2 S 11:1-27) y el dilema de Pablo (Ro 7:19-25).
Pero, ¿puede, un cristiano verdadero, permanecer por tiempo prolongado (o, toda la vida) actuando carnalmente? No.
Aún el cristiano carnal puede ser salvo, por un tiempo. La Parábola del Sembrador es clara a este respecto (Mt 13:18-23). En tres, de los cuatro tipos de suelo sobre los que cayó la semilla, esta germinó. Pero luego la semilla murió en dos de ellos, y finalmente sólo un suelo dio fruto. El cristiano carnal puede perder la salvación. Aunque esta es un regalo de Dios, Él retirará Su perdón a quien persista en el pecado (Mt 18:23-24; Jn 15:6; Ro 11:17-22; 2 P 2:20).
Pero la pregunta no es si una persona que dice ser cristiana pero vive carnalmente ha perdido su salvación, sino más bien si esa persona ha sido verdaderamente salva en primer lugar (1 Jn 2:19).
Los cristianos que son carnales deben esperar que Dios los discipline (He 12:8-9) para que puedan ser restaurados a una estrecha comunión con Él, y para ser entrenados a obedecerle. El deseo de Dios al salvarnos es que crezcamos progresivamente hacia una semejanza a la imagen de Cristo (Ro 12:1-2), volviéndonos cada vez más espirituales y cada vez menos carnales: proceso conocido como santificación.
Hasta que seamos totalmente liberados de nuestra carne de pecado—en la resurrección, o al arrebatamiento—existirán en nuestra vida brotes de carnalidad. Sin embargo, para el genuino creyente en Cristo, estos brotes de carnalidad serán la excepción, y no la regla.
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DEÍSMO MORALISTA TERAPÉUTICO (DMT)
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Tuesday, September 22, 2026
DEÍSMO MORALISTA TERAPÉUTICO (DMT)
Basándose en una amplia investigación, identificaron las creencias predominantes de los adolescentes americanos, incluso de los que se declaran cristianos. Denominaron a estas creencias fundamentales Deísmo Moralista Terapéutico o DMT. Las cinco creencias principales del DMT son las siguientes:
1. Existe un dios que creó y ordenó el mundo y vela por la vida humana en la tierra.
2. Dios quiere que las personas sean buenas, amables y justas entre sí, tal y como enseñan la Biblia y la mayoría de las religiones del mundo.
3. El objetivo central de la vida es ser feliz y sentirse bien con uno mismo.
4. Dios no necesita estar particularmente involucrado en la vida de uno, excepto cuando Dios es necesario para resolver un problema.
5. Las personas buenas van al cielo cuando mueren.
Las creencias del DMT son moralistas en el sentido de que otorgan un gran valor al ser bueno, como se indica en los puntos 2 y 5. En realidad, el bien lo define la cultura popular más que los imperativos morales de la Biblia. Así que tolerar comportamientos que la Biblia llama pecado es bueno mientras que llamar a esos comportamientos pecado es visto como intolerante u odioso, lo cual es malo.
Las creencias del DMT son terapéuticas en el sentido de que el valor principal es sentirse bien con uno mismo, (puntos 3 y 4). El trabajo de Dios es cuidar de nosotros.
Los autores utilizan la palabra deísmo porque, en el DMT, Dios existe como Creador, pero está relativamente poco implicado con Su creación (puntos 1 y 4). Los deístas se han opuesto a este uso del término porque, en el verdadero deísmo, Dios nunca interviene en los asuntos humanos. Nos creó, pero nos deja en paz. Por esta razón, algunos han sugerido que teísmo sería un término más adecuado. Los teístas creen que Dios existe y que puede intervenir y de hecho interviene de vez en cuando en caso de necesidad, en respuesta a la oración, etc.
Sin embargo, el punto más importante en relación con el DMT no es la diferencia entre teísmo y deísmo, sino lo alejados de la verdad bíblica que están las personas. Las creencias del DMT tampoco son exclusivas de los milenials. Parece que muchas personas simplemente ven a Dios como un terapeuta cósmico, o un mecánico de asistencia en carretera: no lo conoces ni necesitas conocerlo, pero puedes llamarlo cuando tu vehículo está averiado, entonces Él vendrá y pondrá tu vehículo de nuevo en marcha. Lo más importante, según el DMT, es ser bueno, simpático y tolerante, y Dios acabará recibiéndote en el cielo.
Este punto de vista lo tienen la mayoría de los “cristianos” occidentales y parece que se está convirtiendo en la religión cívica dominante, que hace hincapié en las relaciones horizontales con otras personas, pero minimiza la relación con Dios. En resumen, el DMT pone a la humanidad en el centro y, en última instancia, a cada individuo en el centro de su propio sistema de creencias.
Los cristianos bíblicos tenemos problemas con los 5 puntos clave del DMT:
1. No solo existe un dios, sino que sólo existe el Dios de la Biblia, que se ha revelado como Padre, Hijo y Espíritu Santo. Y quien no honra al Señor Jesucristo como Dios, no honra a Dios (Jn 5:23).
2. Dios no solo quiere que la gente sea buena, sino que ordena que le obedezcan. Él es quien define lo bueno y lo agradable. Él llama al pecado pecado y promete castigarlo (Ro 1:18-32).
3. El objetivo central de la vida es dar gloria a Dios. Un subproducto puede ser que nos sintamos bien con nosotros mismos, pero ese no es el objetivo principal (Ro 11:36).
4. Nuestra meta principal como creyentes es estar constantemente en sintonía con Dios, siguiendo Su dirección y en comunión diaria con Él. Para esto, debemos orar sin cesar (1 Ts 5:17).
5. Nadie es lo suficientemente bueno para ir al cielo. Todos hemos pecado y estamos destituidos de la gloria de Dios (Ro 3:23). Nadie es lo suficientemente bueno, y por eso necesitamos a Jesús, Dios en la carne, el Mediador entre el Padre y los seres humanos. Sólo Jesús vivió la vida perfecta que nosotros no pudimos vivir, y murió para pagar por nuestros pecados, de modo que pudiéramos ser aceptados por el Padre.
“[Jesús] llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados” (1 P 2:24).
El DMT no es una religión oficial. Probablemente nadie se identificaría como Deísta Moralista Terapéutico, pero el concepto se practica y es el que prevalece en el “cristianismo” actual. El DMT ha suplantado al cristianismo bíblico.
El verdadero problema es que el moralismo (DMT) no es el cristianismo bíblico, pero aun así la mayoría de quienes sostienen estas creencias (DMT) se identifican como “cristianos”, ¡cuando en realidad viven para glorificarse a sí mismos!
El DMT es otro evangelio, que es condenado como maldición por las Escrituras inspiradas:
“Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema [sea maldito]. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema [sea maldito]” (Gl 1:6-9).
“Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo. Porque si viene alguno predicando a otro Jesús que el que os hemos predicado, o si recibís otro espíritu que el que habéis recibido, u otro evangelio que el que habéis aceptado, bien lo toleráis” (2 Co 11:3-4).
“No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad” (Mt 7:21-23).
“¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo? Todo aquel que viene a mí, y oye mis palabras y las hace, os indicaré a quién es semejante. Semejante es al hombre que al edificar una casa, cavó y ahondó y puso el fundamento sobre la roca; y cuando vino una inundación, el río dio con ímpetu contra aquella casa, pero no la pudo mover, porque estaba fundada sobre la roca. Mas el que oyó y no hizo, semejante es al hombre que edificó su casa sobre tierra, sin fundamento; contra la cual el río dio con ímpetu, y luego cayó, y fue grande la ruina de aquella casa” (Lc 6:46-49).
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ADORACIÓN
En la Biblia, la palabra hebrea que se traduce como adorar es shachah y denota literalmente el acto de inclinarse. La palabra griega proskuneō , traducida a menudo como adorar, significa literalmente prosternarse, que se define como arrodillarse o inclinarse profundamente en señal de respeto, veneración, o sumisión. Ambos términos (shachah y proskuneō) describen la adoración como una actividad o una acción. Sin embargo, una descripción precisa de la adoración bíblica va más allá de la mera actividad: La adoración es la respuesta de reverencia de la creación a la magnificencia omnipresente de Dios.
La adoración es la respuesta del creyente con todo lo que es —mente, emociones, voluntad y cuerpo— a todo lo que Dios es, dice y hace. Es una respuesta amorosa equilibrada por el temor al Señor, y es una respuesta que se profundiza a medida que el creyente llega a conocer mejor a Dios.
La adoración es el propósito último y esto es para lo que fuimos creados los seres humanos. Dios dice:
“todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice” (Is 43:7; cf. Sal 29:1-2; 1 Co 10:31; Ef 1:3-6; Fil 2:9-11).
La adoración es la forma de vida del creyente (1 Co 10:31; Col 3:17). Todo lo que decimos y hacemos debe ser un acto de adoración ante Dios.
La adoración no puede definirse únicamente por las prácticas físicas, porque la verdadera adoración bíblica se centra en Dios y en Su grandeza incomparable. No se trata de asistir a un servicio religioso, cantar, tocar un instrumento, levantar las manos en alabanza o inclinarse. Todas estas acciones son elementos de la adoración (Sal 95:2-3; Hch 13:2; He 13:15; 1 Co 11-14; Ef 5:19-20; 1 Ti 4:13), pero no la constituyen en su totalidad. También pueden ser evidencia de adoración, pero la adoración auténtica va más allá de las manifestaciones externas o las actuaciones corporales, y se traduce en innumerables expresiones del corazón humano que responde a la revelación de Dios de Sí mismo, de Sus propósitos y de Su voluntad.
La adoración se origina en una postura interior del corazón que siempre se inclina con humildad y reverencia ante el valor de Dios, honrándolo y venerándolo en todo momento como la Autoridad suprema sobre la vida (Sal 51:17; 95:6; Ap 4:11).
Jesús les dijo a los fariseos y a los escribas que eran como el pueblo de los días de Isaías, que honraban a Dios con los labios, pero su corazón estaba lejos de Él (Mt 15:7-9; cf. Is 29:13). Según Jesús, esa adoración era una farsa. La verdadera adoración solo puede provenir de un corazón que ha sido redimido y está en una relación correcta con Dios.
Debemos nacer de nuevo y estar llenos del Espíritu Santo antes de poder conocer a Dios y responderle “en espíritu y en verdad” (Jn 4:23; cf. Is 59:2; Os 6:6; 1 Co 2:11; 2 Ti 3:5).
Adorar a Dios en espíritu y en verdad implica amarlo con todo nuestro corazón, alma, mente y fuerzas (Mr 12:30; Lc 10:27). La definición de adoración del apóstol Pablo refleja esta devoción total de la vida de uno a Dios:
“Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional” (Ro 12:1).
La verdadera adoración se centra en Dios. Él es el único Objeto apropiado de nuestra adoración. Adorar cualquier otra cosa o persona es idolatría (Ex 20:3; Dt 5:7; 1 Cr 16:25; Is 2:8). La adoración genuina y centrada en Dios exalta solo al Señor; se ofrece únicamente para complacerlo a Él, porque solo Él es digno (Ex 34:14; 1 Cr 16:25-19; Sal 86:9-10).
Una definición simplificada de adoración puede expresarse como una actitud continua del corazón, de inclinarse con reverencia y humildad ante el Señor supremo y Creador del universo.
La adoración es el latido del corazón de la existencia del creyente, una celebración de toda la vida de la dignidad de Dios. Adorar es responder con todo tu ser en contemplación, exaltación, sumisión humilde y obediencia a Dios (Jn 4:24; Mr 12:30).
“Venid, adoremos y postrémonos; Arrodillémonos delante de Jehová nuestro Hacedor. Porque él es nuestro Dios; Nosotros el pueblo de su prado, y ovejas de su mano” (Sal 95:6-7).
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Saturday, September 19, 2026
THEY'RE REALLY NOT CRAZY
DISCLAIMER
This is not a Christian YT Channel, nor is it run by a Christian. However, it contains many truths that all men should seriously evaluate before considering marriage. “Examine all things, hold fast to what is good” (1 Ts 5:21).
Friday, September 18, 2026
EVIDENCIA DE QUE PABLO ES EL AUTOR DE HEBREOS
Descripción que Pablo hace de sí mismo:
Esta es la Primera Prueba que Demuestra que Pablo es el Autor de Hebreos
El nivel de erudición necesario para escribir la Epístola a los Hebreos no podría haber sido alcanzado por ningún otro autor del siglo I. La idea de que Lucas fuera capaz de semejante proeza de erudición hebrea es absurda. Lucas era “un historiador de primer orden”, según el renombrado arqueólogo Sir William Ramsay, pero el amado Médico no poseía las habilidades necesarias para integrar los textos hebreos en una carta que demostrara que Jesús era el cumplimiento de estas 400 profecías.La Habilidad de Pablo para Atribuir Características Mesiánicas a Jesús
En la carta a los Hebreos, la habilidad de Pablo como erudito nos permite comprender, por ejemplo, que en el Salmo 45:6, Dios tenía la intención desde la fundación del mundo que el Mesías sería Dios, y Jesús es la Persona que menciona esta profecía.Jesús es el objeto de esta profecía porque solo Él resucitó de entre los muertos después de haber estado sepultado durante tres días, y sin embargo Su cuerpo no se descompuso.
¿Cómo podía Saulo creer que el Jesús que fue crucificado era el verdadero Mesías, si sabía que cualquiera que fuera “colgado en un madero” estaba maldito por Dios?
Leemos el relato de esta conversión repentina en Hechos 9:
En su testimonio a los creyentes de Corinto, Pablo afirma haber visto a Jesús resucitado con sus propios ojos:
- Declaración de Pablo (arriba): 1 Corintios 9:1
- En el camino a Damasco: Hechos 9:3-6
- Ananías dijo que Pablo vio a Jesús: Hechos 9:17
- Bernabé dijo que Pablo vio a Jesús: Hechos 9:27
- En Corinto: 1 Corintios 15:8
- En Corinto: Hechos 18:9-10
- En Jerusalén: Hechos 22:6-10
- Mientras oraban en el Templo: Hechos 22:12-21
- En el cuartel romano: Hechos 23:11
- Ante el rey Agripa: Hechos 26:12-18
Cuando Pablo relata este suceso al rey Agripa en Hechos 26:16, cita las palabras que Jesús le dijo en aquel momento. Pablo le dijo a Agripa que Jesús le había dicho lo siguiente:
El abandono por parte de Pablo de su condición de fariseo respetado no tiene sentido si no vio a Jesús resucitado.
Pablo fue uno de los fariseos más importantes de Israel durante este período, solo superado por Gamaliel. Cuando se encontró con Jesús en el camino a Damasco (Hch 9:1-19), llevaba consigo cartas que le habían entregado los líderes de Israel, las cuales le otorgaban autoridad para arrestar a los cristianos que proclamaban que Jesús era el Mesías resucitado. Antes de este encuentro, Pablo no creía que Jesús hubiera resucitado ni que fuera el Mesías.
Después de que Jesús se le apareció a Pablo, todo cambió. Pablo no dudó ni un instante. Inmediatamente comenzó a contarle a la gente que había visto a Jesús y que creía que era el Mesías resucitado.
Evidencia Forense de una Narración Veraz
Esta evidencia interna del repentino cambio de Saulo es una prueba contundente de la veracidad de los relatos sobre la vida, muerte y resurrección de Jesús. Comenzando con Pablo y continuando con cada hombre que Jesús eligió para seguirlo, vemos profundos cambios en la vida de estos hombres. Ningún mito ni artificio literario podría contener la profundidad y minuciosidad que encontramos en las Escrituras del Nuevo Testamento. Solo un relato auténtico podría incluir tantos detalles. Estas son las características de los relatos honestos escritos por hombres que simplemente informan lo que vieron y oyeron.
Los hombres que escribieron la narración de la vida y el ministerio de Jesús constituyen una de las pruebas más contundentes de la veracidad de toda la historia. A medida que continuamos examinando a cada uno de los hombres que registraron los detalles del Nuevo Testamento, queda meridianamente claro que se trata de hombres sinceros y testigos fidedignos.
Examen del Texto de Hebreos
Si examinamos tan solo el primer capítulo de Hebreos, vemos la habilidad de Pablo como erudito, una capacidad que ningún otro escritor del Nuevo Testamento alcanzó (aunque se podría argumentar que el apóstol Juan está a la par a este respecto). Nótese la cantidad de citas que Pablo hace de las Escrituras del Antiguo Testamento para probar que Jesús es el Mesías. Esta cualidad se repite a lo largo de todo el libro de Hebreos, evidencia de la autoría de Pablo.Hebreos, Capítulo Uno: Jesús es el Hijo de Dios
Pablo cita Salmo 104:4En su descripción de la paciencia de Dios al esperar a que las personas se arrepientan y crean en el Evangelio, Pedro describe la paciencia que Pablo describe en referencia a Abraham en el Génesis.
Estos versículos de las Escrituras están unidos para siempre, ya que Pedro cita las palabras de Pablo que se encuentran en el libro de Hebreos y se las atribuye a Pablo:
En su bendición a los Hebreos, Pablo se despide citando a su compañero de trabajo y fiel discípulo, Timoteo:
Vemos a Timoteo mencionado por Pablo en doce de sus cartas.
“Y el Dios de paz aplastará en breve a Satanás bajo vuestros pies. La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vosotros. Os saludan Timoteo mi colaborador, y Lucio, Jasón y Sosípater, mis parientes” (Ro 16:20-21).
“Por esto mismo os he enviado a Timoteo, que es mi hijo amado y fiel en el Señor, el cual os recordará mi proceder en Cristo, de la manera que enseño en todas partes y en todas las iglesias” (1 Co 4:17).
“Y si llega Timoteo, mirad que esté con vosotros con tranquilidad, porque él hace la obra del Señor así como yo. Por tanto, nadie le tenga en poco, sino encaminadle en paz, para que venga a mí, porque le espero con los hermanos” (1 Co 16:10-11).
En sus Homilías sobre Hebreos, Orígenes escribe:
Teodoro de Mopsuestia registra la razón por la cual Pablo no incluyó su nombre en Hebreos:
[2] Tosef., Ber. iv. 12.
- El reino de los cielos y el reino de Dios (Mt. 13:11; Mc. 4:11; Lc. 8:10)
- La ceguera de Israel (Romanos 11:25)
- La salvación en Cristo (Romanos 16:25)
- La sabiduría de Dios (1 Corintios 2:7)
- Las doctrinas de Dios (1 Corintios 4:1; Colosenses 2:2; 1 Timoteo 3:16)
- El evangelio (Efesios 6:19)
- Don de conocimiento (1 Corintios 13:2)
- Hablar en lenguas (1 Corintios 14:2)
- El rapto de la iglesia (1 Corintios 15:23, 51-58; Juan 14:1-3; 1 Tesalonicenses 4:13-16)
- La voluntad de Dios (Efesios 1:9)
- La iglesia (Efesios 3:1-9; 5:32)
- Cristo en las personas (Col. 1:26-27)
- Doctrinas de Cristo (Col. 4:3)
- Espíritu de iniquidad (2 Tesalonicenses 2:7)
- La fe del evangelio (1 Timoteo 3:9)
- Siete candelabros (Apocalipsis 1:20)*
- La demora de Dios en expulsar a Satanás (Apocalipsis 10:7; 12:7-17)*
- El misterio de Babilonia (Apocalipsis 17:5,7)*
[7] 1. Eusebio, Historia Eclesiástica 6.14.2 2. Los primeros exégetas alejandrinos Pantaeno y Clemente aceptaron la autoría paulina, aunque Clemente sugirió que las diferencias estilísticas en Hebreos se deben a que Lucas tradujo la carta de Pablo del hebreo original al griego, una tradición que se incorporó a la glosa ordinaria y se convirtió en la opinión tradicional de la iglesia occidental medieval.




