Más concretamente, el movimiento Bautista-pentecostal está formado por un grupo de iglesias bautistas contemporáneas que han incorporado aspectos del movimiento carismático o pentecostal. Estas iglesias ponen un gran énfasis en la “presencia” y “manifestación” del Espíritu Santo, incluyendo la sanidad y el hablar en lenguas.
La Iglesia Bapticostal Internacional se describe a sí misma como un “Movimiento Global” que surgió de The River Church, una iglesia bautista “llena del Espíritu” en Perry, Florida. La Iglesia Bauticostal Internacional fue fundada en 2019 por el obispo Charles W. Willis III y el hermano Justin Earl Wagner.
Los bautistas y los pentecostales comparten muchas creencias en común. La mayoría de las iglesias bautistas y pentecostales son tradicionalmente conservadoras en su teología e interpretación de las Escrituras. Ambas son evangélicas y creen que la salvación es un don de Dios para la vida eterna a través de la obra de Jesucristo en la cruz. Creen en la inerrancia y autoridad de la Biblia, la Trinidad, la Cena del Señor y el bautismo de creyentes. También están de acuerdo en que el Espíritu Santo llena, capacita y regenera a los creyentes en el momento de la salvación y que lleva a cabo la obra interna de santificación.
Sin embargo, a diferencia de la mayoría de los bautistas, los pentecostales creen que es posible, e incluso habitual, que los cristianos experimenten hoy las mismas manifestaciones sobrenaturales del Espíritu Santo que los apóstoles en el día de Pentecostés (Hch 2:1-13; 1 Co 12:4-10, 28). Estos creyentes buscan intencionalmente la dirección del Espíritu Santo y la manifestación de los dones espirituales en sus vidas personales y en la adoración congregacional, con un énfasis particular en el “hablar en lenguas”, la profecía y la sanidad.
Muchos pentecostales o cristianos carismáticos creen que debe haber un bautismo del Espíritu Santo después de la conversión. Según esta perspectiva, este bautismo en el Espíritu suele ir acompañado del “hablar en lenguas” como evidencia de la experiencia (basado en Hechos 8:14-17). Denominaciones pentecostales como las Asambleas de Dios y la Iglesia de Dios sostienen esta creencia.
Los servicios de adoración bautistas tradicionales enfatizan la enseñanza bíblica y la evangelización. Los servicios de adoración pentecostales también priorizan estos aspectos, pero se suelen caracterizar por una adoración más expresiva y espontánea, incluyendo el baile, los gritos y el levantar las manos en alabanza. La mayoría de las iglesias carismáticas creen en permitir libertad para un “mover del Espíritu” y para que los creyentes operen en los distintos “dones espirituales”.
No existe una única definición para el movimiento bauticostal. Más bien, un Bautista-pentecostal define, entiende y experimenta los “dones” del Espíritu Santo y el “bautismo” del Espíritu Santo, combinando los puntos de vista bautistas y pentecostales. Un creyente, ya sea bautista o pentecostal, que elija no centrarse en las diferencias entre ambas denominaciones, podría identificarse como bauticostal. Asimismo, alguien con antecedentes en una, en la otra o en ambas denominaciones, podría ser etiquetado o etiquetarse a sí mismo como bauticostal.
El bauticostalismo no es sino otra muestra de la tremenda confusión, ignorancia y superstición que existe en la cristiandad hoy en día. Esto es el cumplimiento en tiempo real de lo profetizado por Pablo cuando dice:
“Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas” (2 Ti 4:2-4).
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