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Monday, September 7, 2026

LAS PROFECÍAS DE JACOB SOBRE SUS HIJOS



Jacob tuvo, en total, trece hijos: doce hombres y una mujer, de cuatro mujeres diferentes. Sus hijos varones son de gran importancia en la historia bíblica, ya que los doce hijos de Jacob se convirtieron en los jefes (patriarcas) de las doce tribus. La historia del nacimiento de los hijos de Jacob se encuentra en Génesis 29-30, 35. 

Este es el orden en que nacieron los 13 hijos:

1) Rubén fue el primogénito de Jacob. Era hijo de Lea, la primera esposa de Jacob.

2) Simeón fue el siguiente, y también era hijo de Lea.

3) Leví fue el tercero de los hijos de Jacob y de Lea.

4) Judá fue el siguiente. Después de dar a luz a Judá, Lea dejó de tener hijos por un tiempo.

5) Dan fue el hijo de Jacob nacido de Bilha, la sierva de su esposa Raquel. En aquella época era una práctica común que una esposa estéril diera su sierva a su esposo para que tuviera hijos en su nombre.

6) Neftalí fue el siguiente hijo, también a través de Bilha.

7) Gad era el número siete. Era el hijo de Jacob y Zilpa, la sierva de Lea.

8) Aser fue el siguiente. Era el segundo hijo de Zilpa.

9) Isacar fue otro hijo dado a Lea.

10) Zabulón fue el siguiente hijo, el sexto de Lea.

11) Dina fue la única hija de Jacob, y su madre fue Lea

12) José fue el duodécimo hijo de Jacob y el primero de Raquel, pues Dios abrió su vientre y le dio la posibilidad de concebir.

13) Benjamín fue el último hijo de Jacob. Su madre, Raquel, que murió durante el parto, le puso el nombre de Ben-Oni, que significa “hijo de mi dolor”, pero Jacob le cambió el nombre por el de Benjamín, que significa “hijo de mi mano derecha”.

Así que los cuatro primeros hijos de Jacob fueron a través de Lea, quien posteriormente le dio dos hijos más y una hija—siete hijos en total. Los dos últimos hijos de Jacob fueron a través de Raquel. Entre ellos hubo dos hijos de Bilha (la criada de Raquel) y dos hijos de Zilpa (la criada de Lea).

El plan de Dios para esta familia incluía la grandeza, aunque llegó acompañada de grandes dificultades. Los hijos de Jacob fueron bendecidos según el pacto que Dios había hecho con Abraham: 

“... de los cuales son la adopción, la gloria, el pacto, la promulgación de la ley, el culto y las promesas; de quienes son los patriarcas, y de los cuales, según la carne, vino Cristo, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amén” (Ro 9:4-5).

LAS PROFECÍAS

Justo antes de morir, Jacob llamó a sus doce hijos y les dijo: 

“Juntaos, y os declararé lo que os ha de acontecer en los días venideros”  (Gn 49:1). 

El capítulo continúa con las profecías de Jacob sobre sus hijos. Jacob no sigue un estricto orden cronológico, sino que el aspecto espiritual de cada uno de sus hijos es lo que prevalece.

1) Rubén: Era el primogénito, pero perdió su derecho de primogenitura por sus malas acciones. Ese derecho pasó entonces a José, quien recibió una doble porción como hijo mayor de la esposa de Jacob, Raquel.

2), 3) Simeón y Leví: Estos dos hermanos fueron mencionados juntos como hombres violentos (Gn 49:3-4). Su territorio sería dispersado. Esto se cumplió más adelante, ya que Simeón recibió solo unas pocas ciudades en Israel, y los levitas, siendo la tribu sacerdotal, no recibieron herencia territorial.

4) Judá: Judá fue comparado con un león y sería líder entre las demás tribus (Gn 49:8-12). Su tribu produciría una línea de reyes, comenzando con el rey David y, mucho tiempo después, Jesucristo.

5) Zabulón: A este hijo le fue asignada más tarde la tierra entre el mar Mediterráneo y el mar de Galilea (Gn 49:13). Zabulón también tendrá un territorio que se extenderá hasta el mar en el futuro Reino Milenial (Ez 48:1-8, 23-27).

6) Isacar: Los versículos 14–15 indican que la tierra de Isacar sería agrícola. Tal como se profetizó, su tribu heredó las fértiles tierras del valle de Jezreel en Galilea.

7) Dan: Génesis 49:16-18 señalan que Dan sería juez en Israel. Sansón, uno de los jueces más destacados, vino de esta tribu. Sin embargo, muchos líderes de Dan adoraron ídolos (como se ve en Jueces 18), lo que trajo el juicio de Dios.

8) Gad: Génesis 49:19 simplemente menciona que Gad sería eficaz en los combates. Es difícil vincular esto con un cumplimiento directo debido a lo breve de la profecía. Algunos ven su cumplimiento en la gran cantidad de soldados de la tribu de Gad que sirvieron al rey David (1 Crónicas 12).

9) Aser: Génesis 49:20 afirma que Aser disfrutaría de buena tierra. La tribu de Aser heredó más adelante las fértiles tierras del Carmelo, a orillas del mar.

10) Neftalí: Génesis 49:21 menciona que las demás tribus lo admirarían. El significado de esta profecía no está del todo claro, aunque podría indicar que su tribu tendría una vida más tranquila que otras.

11) José: José recibió muchas bendiciones en Génesis 49:22–26, incluyendo una doble porción. Sus dos hijos, Manasés y Efraín, llegaron a ser fundadores de dos tribus de Israel.

12) Benjamín: El hijo menor de Jacob sería un guerrero, y su tribu produciría varios de los líderes militares de Israel, como Aod, Saúl y Jonatán. Su tribu se caracterizaría por su espíritu combativo (Jue 5:14; 20:16; 1 Cr 8:40).

Las bendiciones y predicciones de Jacob ofrecen más evidencia del poder sobrenatural de Dios para anunciar el futuro de Su pueblo y revelárselo a quien Él desea.

EN EL APOCALIPSIS

Y oí el número de los sellados: ciento cuarenta y cuatro mil sellados de todas las tribus de los hijos de Israel. De la tribu de Judá, doce mil sellados. De la tribu de Rubén, doce mil sellados. De la tribu de Gad, doce mil sellados. De la tribu de Aser, doce mil sellados. De la tribu de Neftalí, doce mil sellados. De la tribu de Manasés, doce mil sellados. De la tribu de Simeón, doce mil sellados. De la tribu de Leví, doce mil sellados. De la tribu de lsacar, doce mil sellados. De la tribu de Zabulón, doce mil sellados. De la tribu de José, doce mil sellados. De la tribu de Benjamín, doce mil sellados (Ap 7:4-8).

Los 144.000 israelitas sellados mencionado en Apocalipsis 7:1-8 constituyen un grupo especial de israelitas que son apartados con el propósito de ser protegidos durante la gran tribulación, primero; y, luego, para ser protegidos durante el derramamiento de la ira de Dios. Este grupo de israelitas es sellado con el fin de que sea protegido tanto de las persecuciones del Anticristo como de los juicios que Dios ha de derramar a continuación sobre la tierra. Esa protección permitirá que los 144.000 sobrevivan para luego entrar como los principales súbditos y habitantes del reino milenial del Señor en la tierra.

Se ha objetado con bastante énfasis y se han ofrecido múltiples explicaciones respecto a las “irregularidades” que aparecen en la lista de los nombres de las tribus en Apocalipsis 7:1-8. Entre las principales impugnaciones está el hecho de que Judá aparece primero, aunque era el cuarto hijo de Jacob. Se ha especulado mucho respecto a la omisión tanto de Dan como de Efraín. También se ha discutido el porqué de la inclusión de José y Manasés.  

La explicación del porqué Judá encabeza la lista es casi universalmente reconocida. La gran mayoría de los expositores acepta el hecho de que se debe a que Cristo procede de dicha tribu. Muchos apelan correctamente a la profecía de Génesis 49:l0 y al hecho de que en Apocalipsis 5:5 el Cordero es identificado como “el León de la tribu de Judá”

Además de la lista inicial que aparece en Génesis 29:32-35:18, a través del Antiguo Testamento hay otras 19 listas con los nombres de las tribus de los hijos de Israel. Un detalle importante que debe destacarse es que dichas listas difieren la una de la otra y que todas ellas, a su vez, se diferencian de la lista de Apocalipsis 7:1-8.

Otra de las diferencias notorias de la relación de las tribus en Apocalipsis 7:1-8 es la ausencia de la tribu de Dan. La mayoría de los comentaristas concuerda en que la ausencia de Dan se debe a que dicha tribu se hizo infame a causa de la práctica de la idolatría. Hay numerosas citas en el Antiguo Testamento que atestiguan acerca de las prácticas idolátricas de la tribu de Dan (véanse Jue 18:1-31; 1 R 12:28-30). 

Si bien es cierto que todas las tribus de Israel, de un modo u otro, estuvieron implicadas en la idolatría, la tribu de Dan llegó al colmo de dicha abominable práctica, de modo que Dios soberanamente la excluye de la protección dada al resto de las tribus durante el terrible período de tribulación, primero; y del derramamiento de su ira, luego. No obstante, como muestra de la gracia de Dios, Dan será incluida en la futura distribución de la tierra (Ez 48:1,32).

Otra “irregularidad” en la lista es la ausencia de Efraín. Este patriarca fue el segundo hijo de José. Su nombre significa 
“doblemente fructífero” y nació durante los siete años de abundancia en Egipto. Junto con su hermano mayor, Manasés, fue adoptado por su abuelo Jacob y recibió de él la bendición mayor (véase Gn. 48). De modo que, al adoptar a Manasés y a Efraín, Jacob dio a José una doble bendición. A lo largo de la historia de la nación de Israel, Efraín llegó a ocupar un lugar preeminente. Llegó a ser cabeza del sector oeste del campamento alrededor del tabernáculo con el apoyo de Manasés y Benjamín (Nm 2:18-24). Entre los líderes preeminentes de la tribu de Efraín estaba Josué, quien posteriormente reemplazó a Moisés y a la postre condujo al pueblo a la tierra prometida.

Durante el periodo de los jueces, el centro religioso de Israel era Silo, en el territorio de Efraín (véanse Jos 18:1; 22:12; Jue 18:31; 21:29; 1 S 1:3, 9, 24; 2:14; 3:21). Allí se erigió el tabernáculo donde permaneció hasta que el Arca del Pacto fue secuestrada por los filisteos. Sin embargo, la tribu de Efraín también se prostituyó con la idolatría (véanse Jue 17:13; 1 R. 12:25-29; Os 4:17; 5:3-5). Es probable, no obstante, que la principal razón de la omisión de Efraín de la lista de Apocalipsis 7:1-8 fue causada por su deserción de la casa de David (véase 2 S 2:9). No es de dudarse que, en su misericordia, Dios optase por incluir a Efraín en la tribu de José, aunque no hay una explicación rotunda del porqué Manasés aparece clasificado conjuntamente con José. Como ya se ha observado, Manasés y Efraín eran los hijos de José adoptados por Jacob antes de morir (Gn 48:5, 6). Ambos recibieron heredad con los demás patriarcas. En la lista de Apocalipsis 7:1-8, Dios en su soberanía escoge incluir tanto a José como a Manasés y dejar fuera a Efraín. Tal decisión corresponde a Dios, quien es el que escoge y ordena que sean sellados en sus frentes aquellos que son sus “siervos” .

Resumiendo, Apocalipsis 7:1-8 presenta la escena del acto de sellar a 144.000 israelitas, 12.000 de cada una de las tribus de los hijos de Israel. Ningún pasaje de la Biblia propiamente interpretado permite que el sustantivo Israel se use para designar a otra cosa que no sea los descendientes de Abraham a través de Isaac y Jacob.

Si bien es cierto que la lista de las tribus en Apocalipsis 7:1-8 presenta varias “irregularidades” , también es cierto que en el Antiguo Testamento hay unas 19 listas de dichas tribus que difieren la una de la otra. Es evidente que el propósito divino es destacar el aspecto espiritual más que el natural o cronológico de las tribus. Esta es la razón por la que la lista no es estática ni final antes de Apocalipsis 7:1-8. 

No es correcto intentar manipular el pasaje de Apocalipsis 7:1-8 para adaptarlo a algún concepto teológico. Lo más prudente es tomar el texto en su sentido llano, normal, gramático-histórico dentro de su entorno o contexto y permitir que el pasaje diga lo que su autor original quiso decir cuando lo escribió.

En Apocalipsis 7:1-8 vemos que “las 12 tribus perdidas de Israel” están pérdidas sólo en el sentido humano, para Dios no sólo siguen vigentes, sino que sabe quiénes son cada uno de los israelitas que las componen. Él tiene a 12.000 israelitas en cada una de las 12 tribus protegidos y guardados de forma especial y soberana para la hora, el día, el mes y el año en que entrarán como Sus “primicias” a poblar Su reino de mil años en la tierra. [Nota: No hay un sólo pasaje bíblico que enseñe que estos 144.000 israelitas van a viajar por todo el mundo predicando el evangelio ni que van a ser arrebatados al cielo. El texto es claro en cuanto a que son sellados para ser protegidos en la tierra de los juicios de las copas y las trompetas que afectarán a la tierra y a su población después de que ellos sean sellados.) 

 “Estos son los que no se contaminaron con mujeres, pues son vírgenes. Estos son los que siguen al Cordero por dondequiera que va. Estos fueron redimidos de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero (Ap 14:4).