La enseñanza del pensamiento crítico es un acto racional e intencionado. No puede enseñarse en una iglesia donde el pastor sólo predica, por ejemplo. Para que aprendamos a pensar, debemos ser puestos en situaciones en las que tengamos que hacerlo. Las situaciones en las que estamos obligados a pensar son aquellas en las que tenemos que responder preguntas, porque las preguntas exigen una respuesta activa y racional.
Así pues, no es de extrañar que la formulación de preguntas constituyera la base del método de enseñanza del Señor Jesús en entornos reducidos. Tan sólo en el Evangelio de Mateo se mencionan 104 preguntas hechas por el Señor. Estaba preguntando constantemente. Se ha dicho que el Señor Jesús “no vino a responder preguntas, sino a hacerlas; no a tranquilizar las almas de los hombres, sino a provocarlas” (H.H. Horne, Jesus the Master Teacher, New York: Association Press, 1920, 51).
A continuación repasaremos las preguntas del Señor en los Evangelios, y veremos si las podemos responder correctamente después de pensar detenidamente en su significado y trascendencia.
MATEO—104 PREGUNTAS
1. Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? (Mt 5:13)
2. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? (Mt 5:46a)
3. ¿No hacen también lo mismo los publicanos? (Mt 5:46b)
4. si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? (Mt 5:47a)
5. ¿No hacen también así los gentiles? (Mt 5:47b)
6. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? (Mt 6:25)
7. Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? (Mt 6:26)
8. ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo? (Mt 6:27)
9. Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? (Mt 6:28)
10. Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe? (Mt 6:30)
11. No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos? (Mt 6:31a)
12. o ¿Qué beberemos? (Mt 6:31b)
13. o ¿Qué vestiremos? (Mt 6:31c)
14. ¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? (Mt 7:3)
15. ¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo? (Mt 7:4)
16. ¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? (Mt 7:9)
17. ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? (Mt 7:10)
18. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? (Mt 7:16b)
19. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? (Mt 7:22)
20. El les dijo: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? (Mt 8:26)
21. Y conociendo Jesús los pensamientos de ellos, dijo: ¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones? (Mt 9:4)
22. ¿Qué es más fácil, decir: Los pecados te son perdonados, o decir: Levántate y anda? (Mt 9:5)
23. Jesús les dijo: ¿Acaso pueden los que están de bodas tener luto entre tanto que el esposo está con ellos? (Mt 9:15)
24. Y llegado a la casa, vinieron a él los ciegos; y Jesús les dijo: ¿Creéis que puedo hacer esto? (Mt 9:28)
25. ¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin vuestro Padre. (Mt 10:29)
26. Mientras ellos se iban, comenzó Jesús a decir de Juan a la gente: ¿Qué salisteis a ver al desierto? (Mt 11:7a)
27. ¿Una caña sacudida por el viento? (Mt 11:7b)
28. ¿O qué salisteis a ver? (Mt 11:8a)
29. ¿A un hombre cubierto de vestiduras delicadas? (Mt 11:8b)
30. Pero ¿qué salisteis a ver? (Mt 11:9a)
31. ¿A un profeta? (Mt 11:9b)
32. ¿A qué compararé esta generación? (Mt 11:16)
33. Pero él les dijo: ¿No habéis leído lo que hizo David, cuando él y los que con él estaban tuvieron hambre; cómo entró en la casa de Dios, y comió los panes de la proposición, que no les era lícito comer ni a él ni a los que con él estaban, sino solamente a los sacerdotes? (Mt 12:3-4)
34. ¿O no habéis leído en la ley, cómo en el día de reposo los sacerdotes en el templo profanan el día de reposo, y son sin culpa? (Mt 12:5)
35. El les dijo: ¿Qué hombre habrá de vosotros, que tenga una oveja, y si ésta cayere en un hoyo en día de reposo, no le eche mano, y la levante? (Mt 12:11)
36. Pues ¿cuánto más vale un hombre que una oveja? (Mt 12:12)
37. Y si Satanás echa fuera a Satanás, contra sí mismo está dividido; ¿cómo, pues, permanecerá su reino? (Mt 12:26)
38. Y si yo echo fuera los demonios por Beelzebú, ¿por quién los echan vuestros hijos? (Mt 12:27)
39. Porque ¿cómo puede alguno entrar en la casa del hombre fuerte, y saquear sus bienes, si primero no le ata? (Mt 12:29)
40. ¡Generación de víboras! ¿Cómo podéis hablar lo bueno, siendo malos? (Mt 12:34)
41. Respondiendo él al que le decía esto, dijo: ¿Quién es mi madre, y quiénes son mis hermanos? (Mt 12:48)
42. Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? (Mt 13:27a)
43. ¿De dónde, pues, tiene cizaña? (Mt 13:27b)
44. Jesús les dijo: ¿Habéis entendido todas estas cosas? (Mt 13:51)
45. Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste? (Mt 14:31)
46. Respondiendo él, les dijo: ¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición? (Mt 15:3)
47. Jesús dijo: ¿También vosotros sois aún sin entendimiento? (Mt 15:16)
48. ¿No entendéis que todo lo que entra en la boca va al vientre, y es echado en la letrina? (Mt 15:17)
49. Jesús les dijo: ¿Cuántos panes tenéis? (Mt 15:34)
50. Y entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Por qué pensáis dentro de vosotros, hombres de poca fe, que no tenéis pan? (Mt 16:8)
51. ¿No entendéis aún? (Mt 16:9a)
52. ¿Ni os acordáis de los cinco panes entre cinco mil hombres, y cuántas cestas recogisteis? (Mt 16:9b)
53. ¿Ni de los siete panes entre cuatro mil, y cuántas canastas recogisteis? (Mt 16:10)
54. ¿Cómo es que no entendéis que no fue por el pan que os dije que os guardaseis de la levadura de los fariseos y de los saduceos? (Mt 16:11)
55. Viniendo Jesús a la región de Cesárea de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre? (Mt 16:13)
56. Él les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? (Mt 16:15)
57. Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? (Mt 16:26a)
58. ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma? (Mt 16:26b)
59. Respondiendo Jesús, dijo: ¡Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros? (Mt 17:17a)
60. ¿Hasta cuándo os he de soportar? (Mt 17:17b)
61. Jesús le habló primero, diciendo: ¿Qué te parece, Simón? (Mt 17:25a)
62. ¿De quiénes cobran los tributos o los impuestos? (Mt 17:25b)
63. ¿De sus hijos, o de los extraños? (Mt 17:25c)
64. ¿Qué os parece? (Mt 18:12a)
65. Si un hombre tiene cien ovejas, y se descarría una de ellas, ¿no deja las noventa y nueve y va por los montes a buscar la que se había descarriado? (Mt 18:12b)
66. ¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti? (Mt 18:33)
67. Él, respondiendo, les dijo: ¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo, y dijo: ‘Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne? (Mt 19:4-5)
68. El le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? (Mt 19:17)
69. Y les dijo: ¿Por qué estáis aquí todo el día desocupados? (Mt 20:6)
70. ¿No conviniste conmigo en un denario? (Mt 20:13)
71. ¿No me es lícito hacer lo que quiero con lo mío? (Mt 20:15a)
72. ¿O tienes tú envidia, porque yo soy bueno? (Mt 20:15b)
73. El le dijo: ¿Qué quieres? (Mt 20:21)
74. ¿Podéis beber del vaso que yo he de beber, y ser bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado? (Mt 20:22b)
75. Y deteniéndose Jesús, los llamó, y les dijo: ¿Qué queréis que os haga? (Mt 20:32)
76. Y Jesús les dijo: Sí; ¿nunca leísteis: De la boca de los niños y de los que maman perfeccionaste la alabanza? (Mt 21:16b)
77. Respondiendo Jesús, les dijo: Yo también os haré una pregunta, y si me la contestáis, también yo os diré con qué autoridad hago estas cosas. El bautismo de Juan, ¿de dónde era? (Mt 21:24-25a)
78. ¿Del cielo, o de los hombres? (Mt 21:25b)
79. ¿Qué os parece? (Mt 21:28)
80. ¿Cuál de los dos hizo la voluntad de su padre? (Mt 21:31)
81. Cuando venga, pues, el señor de la viña, ¿qué hará a aquellos labradores? (Mt 21:40)
82. Jesús les dijo: ¿Nunca leísteis en las Escrituras: La piedra que desecharon los edificadores, ha venido a ser cabeza del ángulo. El Señor ha hecho esto, y es cosa maravillosa a nuestros ojos? (Mt 21:42)
83. Y le dijo: Amigo, ¿cómo entraste aquí, sin estar vestido de boda? (Mt 22:12)
84. Entonces les dijo: ¿De quién es esta imagen, y la inscripción? (Mt 22:20)
85. Pero respecto a la resurrección de los muertos, ¿no habéis leído lo que os fue dicho por Dios, cuando dijo: Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? (Mt 22:31-32)
86. ¿Qué pensáis del Cristo? (Mt 22:42a)
87. ¿De quién es hijo? (Mt 22:42b)
88. El les dijo: ¿Pues cómo David en el Espíritu le llama Señor, diciendo: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies? (Mt 22:43-44)
89. Pues si David le llama Señor, ¿cómo es su hijo? (Mt 22:45)
90. ¡Insensatos y ciegos! porque ¿cuál es mayor, el oro, o el templo que santifica al oro? (Mt 23:17)
91. ¡Necios y ciegos! porque ¿cuál es mayor, la ofrenda, o el altar que santifica la ofrenda? (Mt 23:19)
92. ¡Serpientes, generación de víboras! ¿Cómo escaparéis de la condenación del infierno? (Mt 23:33)
93. Respondiendo él, les dijo: ¿Veis todo esto? (Mt 24:2)
94. ¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su casa para que les dé el alimento a tiempo? (Mt 24:45)
95. Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber? (Mt 25:37)
96. ¿Y cuándo te vimos forastero, y te recogimos, o desnudo, y te cubrimos? (Mt 25:38)
97. ¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti? (Mt 25:39)
98. Entonces también ellos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, sediento, forastero, desnudo, enfermo, o en la cárcel, y no te servimos? (Mt 25:44)
99. Y entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Por qué molestáis a esta mujer? (Mt 26:10)
100. Vino luego a sus discípulos, y los halló durmiendo, y dijo a Pedro: ¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora? (Mt 26:40)
101. ¿Acaso piensas que no puedo ahora orar a mi Padre, y que él no me daría más de doce legiones de ángeles? (Mt 26:53)
102. ¿Pero cómo entonces se cumplirían las Escrituras, de que es necesario que así se haga? (Mt 26:54)
103. En aquella hora dijo Jesús a la gente: ¿Como contra un ladrón habéis salido con espadas y con palos para prenderme? (Mt 26:55)
104. Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? (Mt 27:46)
MARCOS— 64 PREGUNTAS
1. Y conociendo luego Jesús en su espíritu que cavilaban de esta manera dentro de sí mismos, les dijo: ¿Por qué caviláis así en vuestros corazones? (Mr 2:8)
2. ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: Tus pecados te son perdonados, o decirle: Levántate, toma tu lecho y anda? (Mr 2:9)
3. Jesús les dijo: ¿Acaso pueden los que están de bodas ayunar mientras está con ellos el esposo? (Mr 2:19)
4. Pero él les dijo: ¿Nunca leísteis lo que hizo David cuando tuvo necesidad, y sintió hambre, él y los que con él estaban; cómo entró en la casa de Dios, siendo Abiatar sumo sacerdote, y comió los panes de la proposición, de los cuales no es lícito comer sino a los sacerdotes, y aun dio a los que con él estaban? (Mr 2:25-26)
5. Y les dijo: ¿Es lícito en los días de reposo hacer bien, o hacer mal; salvar la vida, o quitarla? (Mr 3:4)
6. Y habiéndolos llamado, les decía en parábolas: ¿Cómo puede Satanás echar fuera a Satanás? (Mr 3:23)
7. Él les respondió diciendo: ¿Quién es mi madre y mis hermanos? (Mr 3:33)
8. Y les dijo: ¿No sabéis esta parábola? (Mr 4:13a)
9. ¿Cómo, pues, entenderéis todas las parábolas? (Mr 4:13b)
10. También les dijo: ¿Acaso se trae la luz para ponerla debajo del almud, o debajo de la cama? (Mr 4:21a)
11. ¿No es para ponerla en el candelero? (Mr 4:21b)
12. Decía también: ¿A qué haremos semejante el reino de Dios, o con qué parábola lo compararemos? (Mr 4:30)
13. ¿Por qué estáis así amedrentados? (Mr 4:40a)
14. ¿Cómo no tenéis fe? (Mr 4:40b)
15. Y le preguntó: ¿Cómo te llamas? (Mr 5:9)
16. Luego Jesús, conociendo en sí mismo el poder que había salido de él, volviéndose a la multitud, dijo: ¿Quién ha tocado mis vestidos? (Mr 5:30)
17. Y entrando, les dijo: ¿Por qué alborotáis y lloráis? (Mr 5:39)
18. Él les dijo: ¿Cuántos panes tenéis? (Mr 6:38)
19. Él les dijo: ¿También vosotros estáis así sin entendimiento? (Mr 7:18a)
20. ¿No entendéis que todo lo de fuera que entra en el hombre, no le puede contaminar, porque no entra en su corazón, sino en el vientre, y sale a la letrina? (Mr 7:18b-19)
21. Él les preguntó: ¿Cuántos panes tenéis? (Mr 8:5)
22. Y gimiendo en su espíritu, dijo: ¿Por qué pide señal esta generación? (Mr 8:12)
23. Y entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Qué discutís, porque no tenéis pan? Marcos 8:17a
24. ¿No entendéis ni comprendéis? (Mr 8:17b)
25. ¿Aún tenéis endurecido vuestro corazón? (Mr 8:17c)
26. ¿Teniendo ojos no veis, y teniendo oídos no oís? (Mr 8:18a)
27. ¿Y no recordáis? (Mr 8:18b)
28. Cuando partí los cinco panes entre cinco mil, ¿cuántas cestas llenas de los pedazos recogisteis? (Mr 8:19)
29. Y cuando los siete panes entre cuatro mil, ¿cuántas canastas llenas de los pedazos recogisteis? (Mr 8:20)
30. Y les dijo: ¿Cómo aún no entendéis? (Mr 8:21)
31. Entonces, tomando la mano del ciego, le sacó fuera de la aldea; y escupiendo en sus ojos, le puso las manos encima, y le preguntó si veía algo. (Mr 8:23)
32. Y en el camino preguntó a sus discípulos, diciéndoles: ¿Quién dicen los hombres que soy yo? (Mr 8:27b)
33. Entonces él les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy? (Mr 8:29)
34. Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? (Mr 8:36)
35. ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma? (Mr 8:37)
36. Respondiendo él, les dijo: “Elías a la verdad vendrá primero, y restaurará todas las cosas; ¿y cómo está escrito del Hijo del Hombre, que padezca mucho y sea tenido en nada? (Mr 9:12)
37. Él les preguntó: ¿Qué disputáis con ellos? (Mr 9:16)
38. ¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros? (Mr 9:19a)
39. ¿Hasta cuándo os he de soportar? (Mr 9:19b)
40. Jesús preguntó al padre: ¿Cuánto tiempo hace que le sucede esto? (Mr 9:21)
41. …les preguntó: ¿Qué disputabais entre vosotros en el camino? (Mr 9:33b)
42. Buena es la sal; mas si la sal se hace insípida, ¿con qué la sazonaréis? (Mr 9:50)
43. Él, respondiendo, les dijo: ¿Qué os mandó Moisés? (Mr 10:3)
44. ¿Por qué me llamas bueno? (Mr 10:18)
45. Él les dijo: ¿Qué queréis que os haga? (Mr 10:36)
46. ¿Podéis beber del vaso que yo bebo, o ser bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado? (Mr 10:38b)
47. Respondiendo Jesús, le dijo: ¿Qué quieres que te haga? (Mr 10:51)
48. Y si alguien os dijere: ¿Por qué hacéis eso? decid que el Señor lo necesita, y que luego lo devolverá. (Mr 11:3)
49. Y les enseñaba, diciendo: ¿No está escrito: Mi casa será llamada casa de oración para todas las naciones? (Mr 11:17)
50. Jesús, respondiendo, les dijo: Os haré yo también una pregunta; respondedme, y os diré con qué autoridad hago estas cosas. El bautismo de Juan, ¿era del cielo, o de los hombres? (Mr 11:29-30)
51. ¿Qué, pues, hará el señor de la viña? (Mr 12:9)
52. ¿Ni aun esta escritura habéis leído: La piedra que desecharon los edificadores ha venido a ser cabeza del ángulo; El Señor ha hecho esto, y es cosa maravillosa a nuestros ojos? (Mr 12:10-11)
53. Mas él, percibiendo la hipocresía de ellos, les dijo: ¿Por qué me tentáis? (Mr 12:15)
54. Ellos se la trajeron; y les dijo: ¿De quién es esta imagen y la inscripción? (Mr 12:16)
55. Entonces respondiendo Jesús, les dijo: ¿No erráis por esto, porque ignoráis las Escrituras, y el poder de Dios? (Mr 12:24)
56. Pero respecto a que los muertos resucitan, ¿no habéis leído en el libro de Moisés cómo le habló Dios en la zarza, diciendo: Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? (Mr 12:26)
57. Enseñando Jesús en el templo, decía: ¿Cómo dicen los escribas que el Cristo es hijo de David? (Mr 12:35)
58. David mismo le llama Señor; ¿cómo, pues, es su hijo? (Mr 12:37)
59. Jesús, respondiendo, le dijo: ¿Ves estos grandes edificios? (Mr 13:2a)
60. ¿Por qué la molestáis? (Mr 14:6b)
61. Y donde entrare, decid al señor de la casa: El Maestro dice: ¿Dónde está el aposento donde he de comer la pascua con mis discípulos? (Mr 14:14)
62. Y dijo a Pedro: Simón, ¿duermes? (Mr 14:37b)
63. ¿No has podido velar una hora? (Mr 14:37c)
64. Y respondiendo Jesús, les dijo: ¿Como contra un ladrón habéis salido con espadas y con palos para prenderme? (Mr 14:48)
LUCAS— 107 PREGUNTAS
1. Entonces él les dijo: ¿Por qué me buscabais? (Lc 2:49a)
2. ¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar? (Lc 2:49b)
3. Jesús entonces, conociendo los pensamientos de ellos, respondiendo les dijo: ¿Qué caviláis en vuestros corazones? (Lc 5:22)
4. ¿Qué es más fácil, decir: Tus pecados te son perdonados, o decir: Levántate y anda? (Lc 5:23)
5. Él les dijo: ¿Podéis acaso hacer que los que están de bodas ayunen, entre tanto que el esposo está con ellos? (Lc 5:34)
6. Respondiendo Jesús, les dijo: ¿Ni aun esto habéis leído, lo que hizo David cuando tuvo hambre él, y los que con él estaban; cómo entró en la casa de Dios, y tomó los panes de la proposición, de los cuales no es lícito comer sino sólo a los sacerdotes, y comió, y dio también a los que estaban con él? (Lc 6:3-4)
7. Entonces Jesús les dijo: Os preguntaré una cosa: ¿Es lícito en día de reposo hacer bien, o hacer mal? ¿salvar la vida, o quitarla? (Lc 6:9)
8. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? (Lc 6:32)
9. Y si hacéis bien a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? (Lc 6:33)
10. Y si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué mérito tenéis? (Lc 6:34)
11. Y les decía una parábola: ¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? (Lc 6:39a)
12. ¿No caerán ambos en el hoyo? (Lc 6:39b)
13. ¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? (Lc 6:41)
14. ¿O cómo puedes decir a tu hermano: Hermano, déjame sacar la paja que está en tu ojo, no mirando tú la viga que está en el ojo tuyo? (Lc 6:42)
15. ¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo? (Lc 6:46)
16. Cuando se fueron los mensajeros de Juan, comenzó a decir de Juan a la gente: ¿Qué salisteis a ver al desierto? (Lc 7:24a)
17. ¿Una caña sacudida por el viento? (Lc 7:24b)
18. Mas ¿qué salisteis a ver? (Lc 7:25a)
19. ¿A un hombre cubierto de vestiduras delicadas? (Lc 7:25b)
20. Mas ¿qué salisteis a ver? (Lc 7:26a)
21. ¿A un profeta? (Lc 7:26b)
22. Y dijo el Señor: ¿A qué, pues, compararé los hombres de esta generación, y a qué son semejantes? (Lc 7:31)
23. Un acreedor tenía dos deudores: el uno le debía quinientos denarios, y el otro cincuenta; y no teniendo ellos con qué pagar, perdonó a ambos. Di, pues, ¿cuál de ellos le amará más? (Lc 7:41-42)
24. Y vuelto a la mujer, dijo a Simón: ¿Ves esta mujer? (Lc 7:44)
25. Y les dijo: ¿Dónde está vuestra fe? (Lc 8:25)
26. Y le preguntó Jesús, diciendo: ¿Cómo te llamas? (Lc 8:30)
27. Entonces Jesús dijo: ¿Quién es el que me ha tocado? (Lc 8:45)
28. Aconteció que mientras Jesús oraba aparte, estaban con él los discípulos; y les preguntó, diciendo: ¿Quién dice la gente que soy yo? (Lc 9:18)
29. Él les dijo: ¿Y vosotros, quién decís que soy? (Lc 9:20)
30. Pues ¿qué aprovecha al hombre, si gana todo el mundo, y se destruye o se pierde a sí mismo? (Lc 9:25)
31. Respondiendo Jesús, dijo: ¡Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros, y os he de soportar? (Lc 9:41)
32. Él le dijo: ¿Qué está escrito en la ley? (Lc 10:26a)
33. ¿Cómo lees? (Lc 10:26b)
34. ¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones? (Lc 10:36)
35. Les dijo también: ¿Quién de vosotros que tenga un amigo, va a él a medianoche y le dice: Amigo, préstame tres panes, porque un amigo mío ha venido a mí de viaje, y no tengo qué ponerle delante; y aquél, respondiendo desde adentro, le dice: No me molestes; la puerta ya está cerrada, y mis niños están conmigo en cama; no puedo levantarme, y dártelos? (Lc 11:5-7)
36. ¿Qué padre de vosotros, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? (Lc 11:11a)
37. ¿O si pescado, en lugar de pescado, le dará una serpiente? (Lc 11:11b)
38. ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión? (Lc 11:12)
39. Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan? (Lc 11:13)
40. Y si también Satanás está dividido contra sí mismo, ¿cómo permanecerá su reino? (Lc 11:18)
41. Pues si yo echo fuera los demonios por Beelzebú, ¿vuestros hijos por quién los echan? (Lc 11:19)
42. ¿El que hizo lo de fuera, no hizo también lo de adentro? (Lc 11:40b)
43. ¿No se venden cinco pajarillos por dos cuartos? Lucas 12:6
44. Mas él le dijo: Hombre, ¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor? (Lc 12:14)
45. Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo dónde guardar mis frutos? (Lc 12:17)
46. Y lo que has provisto, ¿de quién será? (Lc 12:20b)
47. ¿No valéis vosotros mucho más que las aves? (Lc 12:24b)
48. ¿Y quién de vosotros podrá con afanarse añadir a su estatura un codo? (Lc 12:25)
49. Pues si no podéis ni aun lo que es menos, ¿por qué os afanáis por lo demás? (Lc 12:26)
50. Y si así viste Dios la hierba que hoy está en el campo, y mañana es echada al horno, ¿cuánto más a vosotros, hombres de poca fe? (Lc 12:28)
51. Y dijo el Señor: ¿Quién es el mayordomo fiel y prudente al cual su señor pondrá sobre su casa, para que a tiempo les dé su ración? (Lc 12:42)
52. ¿Pensáis que he venido para dar paz en la tierra? (Lc 12:51)
53. ¿Y cómo no distinguís este tiempo? (Lc 12:56b)
54. ¿Y por qué no juzgáis por vosotros mismos lo que es justo? (Lc 12:57)
55. Respondiendo Jesús, les dijo: ¿Pensáis que estos galileos, porque padecieron tales cosas, eran más pecadores que todos los galileos? (Lc 13:2)
56. O aquellos dieciocho sobre los cuales cayó la torre en Siloé, y los mató, ¿pensáis que eran más culpables que todos los hombres que habitan en Jerusalén? (Lc 13:4)
57. ¿Para qué inutiliza también la tierra? (Lc 13:7b)
58. Entonces el Señor le respondió y dijo: Hipócrita, cada uno de vosotros ¿no desata en el día de reposo su buey o su asno del pesebre y lo lleva a beber? (Lc 13:15)
59. Y a esta hija de Abraham, que Satanás había atado dieciocho años, ¿no se le debía desatar de esta ligadura en el día de reposo? (Lc 13:16)
60. Y dijo: ¿A qué es semejante el reino de Dios, y con qué lo compararé? (Lc 13:18)
61. Y volvió a decir: ¿A qué compararé el reino de Dios? (Lc 13:20)
62. Entonces Jesús habló a los intérpretes de la ley y a los fariseos, diciendo: ¿Es lícito sanar en el día de reposo? (Lc 14:3)
63. Y dirigiéndose a ellos, dijo: ¿Quién de vosotros, si su asno o su buey cae en algún pozo, no lo sacará inmediatamente, aunque sea en día de reposo? (Lc 14:5)
64. Porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla? (Lc 14:28)
65. ¿O qué rey, al marchar a la guerra contra otro rey, no se sienta primero y considera si puede hacer frente con diez mil al que viene contra él con veinte mil? (Lc 14:31)
66. Buena es la sal; mas si la sal se hiciere insípida, ¿con qué se sazonará? (Lc 14:34)
67. ¿Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va tras la que se perdió, hasta encontrarla? (Lc 15:4)
68. ¿O qué mujer que tiene diez dracmas, si pierde una dracma, no enciende la lámpara, y barre la casa, y busca con diligencia hasta encontrarla? (Lc 15:8)
69. Dijo también a sus discípulos: Había un hombre rico que tenía un mayordomo, y éste fue acusado ante él como disipador de sus bienes. Entonces le llamó, y le dijo: ¿Qué es esto que oigo acerca de ti? (Lc 16:1-2)
70. Entonces el mayordomo dijo para sí: ¿Qué haré? (Lc 16:3)
71. Y llamando a cada uno de los deudores de su amo, dijo al primero: ¿Cuánto debes a mi amo? (Lc 16:5)
72. Después dijo a otro: Y tú, ¿cuánto debes? (Lc 16:7)
73. Pues si en las riquezas injustas no fuisteis fieles, ¿quién os confiará lo verdadero? (Lc 16:11)
74. Y si en lo ajeno no fuisteis fieles, ¿quién os dará lo que es vuestro? (Lc 16:12)
75. ¿Quién de vosotros, teniendo un siervo que ara o apacienta ganado, al volver él del campo, luego le dice: Pasa, siéntate a la mesa? (Lc 17:7)
76. ¿No le dice más bien: Prepárame la cena, cíñete, y sírveme hasta que haya comido y bebido; y después de esto, come y bebe tú? (Lc 17:8)
77. ¿Acaso da gracias al siervo porque hizo lo que se le había mandado? (Lc 17:9)
78. Respondiendo Jesús, dijo: ¿No son diez los que fueron limpiados? (Lc 17:17a)
79. Y los nueve, ¿dónde están? (Lc 17:17b)
80. ¿No hubo quien volviese y diese gloria a Dios sino este extranjero? (Lc 17:18)
81. ¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? (Lc 18:7a)
82. ¿Se tardará en responderles? (Lc 18:7b)
83. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra? (Lc 18:8b)
84. Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? (Lc 18:19)
85. Y cuando llegó, le preguntó, diciendo: ¿Qué quieres que te haga? (Lc 18:40b-41)
86. ¿Por qué, pues, no pusiste mi dinero en el banco, para que al volver yo, lo hubiera recibido con los intereses? (Lc 19:23)
87. Y si alguien os preguntare: ¿Por qué lo desatáis? le responderéis así: Porque el Señor lo necesita. (Lc 19:31)
88. Respondiendo Jesús, les dijo: Os haré yo también una pregunta; respondedme: El bautismo de Juan, ¿era del cielo, o de los hombres? (Lc 20:3-4)
89. Entonces el señor de la viña dijo: ¿Qué haré? (Lc 20:13)
90. ¿Qué, pues, les hará el señor de la viña? (Lc 20:15b)
91. Pero él, mirándolos, dijo: ¿Qué, pues, es lo que está escrito: La piedra que desecharon los edificadores ha venido a ser cabeza del ángulo? (Lc 20:17)
92. Mostradme la moneda. ¿De quién tiene la imagen y la inscripción? (Lc 20:24)
93. Entonces él les dijo: ¿Cómo dicen que el Cristo es hijo de David? (Lc 20:41)
94. David, pues, le llama Señor; ¿cómo entonces es su hijo? (Lc 20:44)
95. Y decid al padre de familia de esa casa: El Maestro te dice: ¿Dónde está el aposento donde he de comer la pascua con mis discípulos? (Lc 22:11)
96. Porque, ¿cuál es mayor, el que se sienta a la mesa, o el que sirve? (Lc 22:27a)
97. ¿No es el que se sienta a la mesa? (Lc 22:27b)
98. Y a ellos dijo: Cuando os envié sin bolsa, sin alforja, y sin calzado, ¿os faltó algo? (Lc 22:35)
99. Y les dijo: ¿Por qué dormís? (Lc 22:46a)
100. Entonces Jesús le dijo: Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del Hombre? (Lc 22:48)
101. Y Jesús dijo a los principales sacerdotes, a los jefes de la guardia del templo y a los ancianos, que habían venido contra él: ¿Como contra un ladrón habéis salido con espadas y palos? (Lc 22:52)
102. Porque si en el árbol verde hacen estas cosas, ¿en el seco, qué no se hará? (Lc 23:31)
103. Y les dijo: ¿Qué pláticas son estas que tenéis entre vosotros mientras camináis, y por qué estáis tristes? (Lc 24:17)
104. Entonces él les dijo: ¿Qué cosas? (Lc 24:19)
105. ¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria? (Lc 24:26)
106. Pero él les dijo: ¿Por qué estáis turbados, y vienen a vuestro corazón estos pensamientos? (Lc 24:38)
107. Y como todavía ellos, de gozo, no lo creían, y estaban maravillados, les dijo: ¿Tenéis aquí algo de comer? (Lc 24:41)
JUAN—54 PREGUNTAS
1. Y volviéndose Jesús, y viendo que le seguían, les dijo: ¿Qué buscáis? (Jn 1:38)
2. Respondió Jesús y le dijo: ¿Porque te dije: Te vi debajo de la higuera, crees? (Jn 1:50)
3. Jesús le dijo: ¿Qué tienes conmigo, mujer? (Jn 2:4)
4. Respondió Jesús y le dijo: ¿Eres tú maestro de Israel, y no sabes esto? (Jn 3:10)
5. Si os he dicho cosas terrenales, y no creéis, ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales? (Jn 3:12)
6. ¿No decís vosotros: Aún faltan cuatro meses para que llegue la siega? (Jn 4:35)
7. Cuando Jesús lo vio acostado, y supo que llevaba ya mucho tiempo así, le dijo: ¿Quieres ser sano? (Jn 5:6)
8. ¿Cómo podéis vosotros creer, pues recibís gloria los unos de los otros, y no buscáis la gloria que viene del Dios único? (Jn 5:44)
9. Pero si no creéis a sus escritos, ¿cómo creeréis a mis palabras? (Jn 5:47)
10. Cuando alzó Jesús los ojos, y vio que había venido a él gran multitud, dijo a Felipe: ¿De dónde compraremos pan para que coman éstos? (Jn 6:5)
11. Sabiendo Jesús en sí mismo que sus discípulos murmuraban de esto, les dijo: ¿Esto os ofende? (Jn 6:61)
12. ¿Pues qué, si viereis al Hijo del Hombre subir adonde estaba primero? Juan 6:62
13. Dijo entonces Jesús a los doce: ¿Queréis acaso iros también vosotros? (Jn 6:67)
14. Jesús les respondió: ¿No os he escogido yo a vosotros los doce, y uno de vosotros es diablo? (Jn 6:70)
15. ¿No os dio Moisés la ley, y ninguno de vosotros cumple la ley? (Jn 7:19a)
16. ¿Por qué procuráis matarme? (Jn 7:19b)
17. Si recibe el hombre la circuncisión en el día de reposo, para que la ley de Moisés no sea quebrantada, ¿os enojáis conmigo porque en el día de reposo sané completamente a un hombre? (Jn 7:23)
18. Enderezándose Jesús, y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo: Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? (Jn 8:10a)
19. ¿Ninguno te condenó? (Jn 8:10b)
20. ¿Por qué no entendéis mi lenguaje? (Jn 8:43)
21. ¿Quién de vosotros me redarguye de pecado? (Jn 8:46a)
22. Pues si digo la verdad, ¿por qué vosotros no me creéis? (Jn 8:46b)
23. Oyó Jesús que le habían expulsado; y hallándole, le dijo: ¿Crees tú en el Hijo de Dios? (Jn 9:35)
24. Jesús les respondió: Muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre; ¿por cuál de ellas me apedreáis? (Jn 10:32)
25. Jesús les respondió: ¿No está escrito en vuestra ley: Yo dije, dioses sois? (Jn 10:34)
26. ¿Al que el Padre santificó y envió al mundo, vosotros decís: Tú blasfemas, porque dije: Hijo de Dios soy? (Jn 10:36)
27. Respondió Jesús: ¿No tiene el día doce horas? (Jn 11:9)
28. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto? Juan 11:26
29. Y dijo: ¿Dónde le pusisteis? (Jn 11:34)
30. Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios? (Jn 11:40)
31. Ahora está turbada mi alma; ¿y qué diré? (Jn 12:27a)
32. ¿Padre, sálvame de esta hora? (Jn 12:27b)
33. Así que, después que les hubo lavado los pies, tomó su manto, volvió a la mesa, y les dijo: ¿Sabéis lo que os he hecho? (Jn 13:12)
34. Jesús le respondió: ¿Tu vida pondrás por mí? (Jn 13:38)
35. Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? Juan 14:9a
36. El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre? (Jn 14:9b)
37. ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? (Jn 14:10)
38. Pero ahora voy al que me envió; y ninguno de vosotros me pregunta: ¿A dónde vas? Juan 16:5
39. Jesús conoció que querían preguntarle, y les dijo: ¿Preguntáis entre vosotros acerca de esto que dije: Todavía un poco y no me veréis, y de nuevo un poco y me veréis? (Jn 16:5)
40. Jesús les respondió: ¿Ahora creéis? Juan 16:31
41. Pero Jesús, sabiendo todas las cosas que le habían de sobrevenir, se adelantó y les dijo: ¿A quién buscáis? (Jn 18:4)
42. Volvió, pues, a preguntarles: ¿A quién buscáis? Juan 18:7
43. Jesús entonces dijo a Pedro: Mete tu espada en la vaina; la copa que el Padre me ha dado, ¿no la he de beber? (Jn 18:11)
44. ¿Por qué me preguntas a mí? (Jn 18:21)
45. Jesús le respondió: Si he hablado mal, testifica en qué está el mal; y si bien, ¿por qué me golpeas? (Jn 18:23)
46. Jesús le respondió: ¿Dices tú esto por ti mismo, o te lo han dicho otros de mí? (Jn 18:34)
47. Jesús le dijo: Mujer, ¿por qué lloras? (Jn 20:15a)
48. ¿A quién buscas? (Jn 20:15b)
49. Y les dijo: Hijitos, ¿tenéis algo de comer? (Jn 21:5)
50. Cuando hubieron comido, Jesús dijo a Simón Pedro: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que éstos? (Jn 21:15)
51. Volvió a decirle la segunda vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? (Jn 21:16)
52. Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? (Jn 21:17)
53. Jesús le dijo: Si quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué a ti? (Jn 21:22)
54. Pero Jesús no le dijo que no moriría, sino: Si quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué a ti? (Jn 21:23b)
HECHOS—1 PREGUNTA
1. Y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? (Hch 9:4)
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