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EL HOMBRE DE DOBLE ÁNIMO

La persona de doble ánimo es alguien que está constantemente viviendo en un estado de esclavitud y miseria. La mitad de su ser, esta atada a un sin fin de emociones que hacen de su vida una doble vida: espíritu y corazón, razón y emoción, convicciones y sentimientos, un momento lo uno y al siguiente lo otro. Una parte de su ser vive para Dios, mientras que la otra vive para sus malos hábitos emocionales. Por lo tanto, es de doble ánimo

¿Qué es el doble ánimo?

El doble ánimo es la falta de firmeza en el carácter, el cual no ha sido renovado a través de la transformación del entendimiento. La persona se encuentra en el estado del viejo hombre o vida natural. Su característica principal es la inconstancia. Una persona que es inconstante, lo será “en todos sus caminos”, en toda las cosas que hace, en todos los ámbitos de su vida: familia, trabajo, congregación, finanzas. Suele ser inconstante en todo. La Palabra nos dice que quien así haga no recibirá cosa alguna del Señor. Diciéndolo de otra manera Dios no bendice ni puede confiar nada a una persona inconstante. 

Santiago dice acerca de esta persona: 

“Es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor. El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos” (Stg. 1:6-8). 

El que duda es una persona de doble ánimo. El Señor Jesús tenía en mente a tal persona cuando habló del que trata de servir a dos señores (Mt. 6:24). Como tal, es inestable, vacilante, tanto en su carácter como en sus sentimientos

Una persona de doble ánimo está inquieta y confundida en sus pensamientos, sus acciones y su comportamiento. Tal persona siempre está en conflicto consigo misma. Desgarrada por tal conflicto interno, nunca puede apoyarse con confianza en Dios y en sus promesas de gracia. 

El término inestable (inconstante) es análogo al de un hombre borracho, que se balancea de un lado al otro, que es incapaz de caminar en línea recta y erguido. No tiene una dirección definida y como resultado no llega a ninguna parte. Tal persona es inestable en todo lo que hace (inconstante en todos sus caminos”)

Los que son de doble ánimo no tienen la fe de la que se habla en Hebreos 11:1-3. No podemos tener al mismo tiempo convicción y dudas, como lo tiene la persona de doble ánimo. Una parte de su mente está segura de algo, mientras que la otra parte duda.  

El Señor dice que nadie puede servir a dos señores. Estas palabras del Señor nos demuestran que Dios y las cosas de este mundo son de naturaleza tan opuesta que es imposible amar a uno completamente sin odiar al otro. Aquellos que intentan amar a ambos son inestables, volubles, inconfiables, inconstantes en todos sus caminos. 

La persona que lucha por ser de doble ánimo, debe leer, estudiar, ENTENDER y memorizar la Palabra, porque es la Palabra de Dios la que produce fe (Ro. 10:17). Tal persona debe orar por fe. Dios da gratuitamente lo que es bueno a los que se lo piden (Lc. 11:9-12), y es bueno pedir un aumento de fe (Lc. 17:5).

Características de una persona de doble ánimo

1) Posee influencias mundanas que alimentan su pensamiento errado

La persona de doble ánimo siempre está siendo tironeada desde dos direcciones opuestas. Tiene una relación con Jesucristo como su Señor y Salvador, pero también tiene una relación con emociones inestables las cuales son pecaminosas y alimentadas por el mundo. Sufre de constante distracción mental”, lo cual es una manera miserable de intentar vivir la vida cristiana.

Los síntomas de tal tipo de persona se identifican fácilmente. Es incapaz de orar con fe debido a la duda; no teme a Dios, aunque las Escrituras declaran que el temor al Señor es el principio de la sabiduría.

La persona de doble ánimo está constantemente luchando en su mente entre su amor por Dios y su amor por las cosas de este mundo. Está inquieta en su fe porque no hay un compromiso total con Dios, sino un compartir el compromiso tanto con Dios como con otras cosas o personas.

2) Tiene un historial con dos influencias

Ninguna persona de doble ánimo se vuelve de doble ánimo de la noche a la mañana. Lleva algún tiempo desarrollar un mal hábito, aún si es mental y/o emocional. Hasta que no decida identificar y abandonar lo que traiciona a Jesús todo el tiempo, se encontrará continuamente en un estado de confusión interior.

Incluso si ha caminado con el Señor por años, una persona de doble ánimo evita que el Espíritu Santo obre en ella. Lo que esta persona necesita desesperadamente hacer es entregar completamente su corazón y espíritu al Señor, aprendiendo a distiguir cuál es cuál a través del estudio de la Palabra.

3) La persona de doble ánimo es transigente 

Satanás sabía lo que debía emplear con Adán y Eva, y, por lo tanto, tiene mucha experiencia y una variedad de tentaciones destinadas a llevar a los creyentes a ser de doble ánimo. Satanás odia ver a los creyentes totalmente rendidos al Señor. El diablo sabe por experiencia  que cuando un cristiano se rinde completamente, Dios puede obrar poderosamente en la vida de la comunidad de ese creyente.

Nuestro desafío como seres humanos pecadores es decir No al pecado y a la vida según la Palabra de Dios. Y no es como si este desafío sólo nos enfrentara una o dos veces por semana, o una o dos veces en la vida. Las tentaciones a transigir nos rodean todo el tiempo.

4) Cuando el pensamiento es impulsando por la inconstancia, no recibe guía del Espíritu Santo

La persona guiada por el Espíritu no cede al compromiso: no es transigente. En vez de eso, está enfocada en un propósito claro dado por el Señor a través de su Palabra (lo que se llama ser lleno del Espíritu Santo). Es una manera maravillosa de vivir la vida. Proporciona paz, poder y propósito.

La inconstancia, por otro lado, aumenta el deseo de caer en la tentación una y otra vez. Nunca se tiene suficiente. Así que se termina siendo de doble ánimo, y por ello, la persona no puede ser guiada por el Espíritu Santo, sino que se inclina ante los pensamientos de su corazón. Al menos que tal persona decida ser limpiada por el Señor, continuará su derrotero de fracaso e infelicidad.

5) Vive sin tener una paz mental e interna

Sólo se experimenta paz real en el corazón cuando la mente está bajo el control de Dios. No hay paz para el creyente que va contra su conciencia y contra la Palabra de Dios. Tal persona sabe que está fuera de control. Se siente atraída en la dirección de su obsesión, en lugar de ser conducida suavemente río abajo por la plácida corriente de la gracia y paz de Dios.

La mayoría de nosotros que hemos conocido al Señor por un tiempo hemos llegado a experimentar la diferencia entre la paz de Dios y la confusión de nuestros pensamientos. Realmente estos están en conflicto entre sí. Y es una batalla que no se detiene hasta que nuestra alma deja nuestro cuerpo en el punto de la muerte física.

6) Se entrega a los viejos hábitos emocionales fácilmente

A una persona de doble ánimo le resulta casi imposible mantenerse alejada de la zona de peligro. Se mueve rápidamente en esa dirección al menor impulso. Cuanto más tiempo una persona se abstenga de este mal hábito, más fácil será mantenerse alejado de él. 

La Palabra de Dios dice que el hombre de doble ánimo es inestable en todo lo que hace. No es de extrañar que los viejos hábitos se mantengan indefinidamente en la vida de un creyente de doble ánimo. Esos viejos hábitos son simplemente el fruto de un corazón y una mente inestables.

¿Te encantaría sentirte atraído sólo por las cosas de Dios?

En lo profundo del alma de cada creyente está el deseo de vivir plenamente para Dios. Este deseo fue implantado dentro de nosotros cuando nos convertimos a través de la fe en Cristo. En ese momento, el Espíritu Santo se instaló en nuestro ser. Y de inmediato comenzamos a experimentar este deseo justo de hacer las cosas a la manera de Dios.

Este deseo siempre estará ahí dentro del alma de un cristiano, aunque sea de doble ánimo. Pero la única manera de experimentar el gozo y la paz que Dios quiere para nosotros es tomar la decisión de APRENDER lo que significa andar en el Espíritu y no en la carne. La persona debe querer hacer esto, y luego tomar medidas prácticas y concretas para lograr este cometido.

Debemos recordar la importancia de tener una sola mente con Cristo. Como cristianos, debemos ser firmes, inamovibles, siempre sobresaliendo en la obra del Señor, porque sabemos que en Dios nuestro trabajo no es en vano.

El Señor Jesús declara en Mateo 6:24 que ninguna persona puede servir a dos señores. Porque aborrecerá a uno y amará al otro, o se aferrará al uno y despreciará al otro. Mucha gente quiere estar bien con Dios y al mismo tiempo estar bien con el mundo. ¡Es imposible!

Si estás bien con Dios, entonces estarás mal con el mundo. Si tienes razón con el mundo, entonces estarás equivocado con Dios. Esto es lo que significa ser una persona de doble ánimo; es decir, tratar de estar bien tanto con Dios como con el mundo al mismo tiempo.

¡Sólo puedes servir a un Maestro! Una persona de doble mente piensa tontamente que puede servir tanto a Dios como al dinero, a Dios y al mundo, o a Dios y al diablo, o a Dios y a sí mismo. Esto no es posible!

Dios nos muestra a través de las Escrituras que si carecemos de sabiduría debemos pedírsela, porque Él tiene para darnos a todos en abundancia y nos la dará si se la pedimos. Pero si estamos en una actitud vacilante con el Señor no podemos esperar que Él nos de nada; ya que nosotros no nos comprometemos ni con Él ni con su Palabra.

Todos necesitamos la sabiduría divina para poder discernir lo que es de Dios y lo que es del mundo o de Satanás mismo. ¿Cómo obtenemos la sabiduría divina de Dios? La Palabra de Dios es el vehículo que Él usa para dárnosla.

El temor del Señor es el principio de la sabiduría, y el conocimiento del Santo es la inteligencia (Pr. 9:10) 

La verdadera sabiduría no puede ser encontrada aparte de Dios.

La cura para la doble mentalidad es simplemente creer que lo que Dios dice en su Palabra es verdad. Su Palabra es infalible y no regresará a Él vacía, sino que logrará lo que Él la envía a hacer. Dios no es un Dios que comprometerá su Palabra y ciertamente no es un Dios de doble ánimo. Como pueblo de Dios, tampoco quiere que seamos personas de doble ánimo.  

Hebreos 11:6 nos dice que sin fe es imposible agradar a Dios, porque el que se acerca a Dios debe creer que Él existe, y que es galardonador de los que le buscan diligentemente.

Si queremos que Dios nos mire favorablemente, necesitamos vivir como Él quiere que vivamos con un sola mente que cree, obedece y se mantiene firme en su verdad que se encuentra en la Biblia.

Asegurémonos de creer que la Biblia es la Palabra de Dios, infalible, inerrante e inmutable. Sobre esa premisa, aprendamos lo que Dios dice en su libro y permitámosle implantar las convicciones de su Palabra y establecer los diseños celestiales en nuestras mentes.

Si eres de doble ánimo, te insto a que te rindas a Dios en el día de hoy porque sólo en Él es donde se encuentra la verdadera estabilidad de la mente (espíritu, alma y carne1 Ts. 5:23).

Dios nos ha provisto una manera de escapar de la doble mentalidad. Depende de nosotros aceptar o rechazar lo que Él nos ofrece. Independientemente de nuestra elección, no tenemos excusa porque Dios ha hecho su voluntad conocida al hombre a través de su Palabra y a través de la creación.

¿Cómo llevas tu vida? ¿En la estabilidad a través de la Palabra de Dios, o a tu propia e inestable manera a través de la duda, la vacilación y tu estado de ánimo prevaleciente?

Para dejar de ser una persona de doble ánimo debes:

Conseguir Ayuda

¿Eres una persona de doble ánimo y necesitas la sabiduría del Señor? Todo lo que tienes que hacer es pedirla sin dudar, y Dios te la dará libremente.

Santiago dice que si te falta sabiduría, debes pedirla. Esta coyuntura es un punto crucial: ¿cómo se encuentra la sabiduría? Por medio de la oración y el estudio diligente de la Palabra de Dios. Debes estudiar la Palabra, no sólo leerla. Debes esforzarte por entender lo que enseña. Debes recordar esta enseñanza y aplicarla a tu vida.

La persona de doble ánimo debe determinar ser de un sólo parecer

El Señor nos ha provisto principalmente de 3 medios para que obtener sabiduría: Oración, estudio de la Palabra de Dios, y a través de la guía de su Espíritu Santo. Tenemos al alcance a pastores, maestros de estudios bíblicos, comentaristas, escritores y otros cristianos que pueden guiarnos a la Palabra de Dios y mostrarnos la sabiduría de Dios que está escrita en ella. Para determinar quién de ellos está en lo correcto y quién está equivocado, tenemos la infalible comunión con Dios: la oración, nuevamente. 

Llamado a la acción

Debes determinar que vas a buscar la sabiduría del Señor. Y usar todos los medios de la gracia disponibles para mantenerte centrado en la sabiduría de Dios. 

Como pueblo de Dios, determinemos gozosamente que no vamos a dudar de sus verdades, sus doctrinas y sus principios; sino que, con una sola  mente e inquebrantables en nuestra fe, nos pararemos sobre lo que Él enseña en su Santa Palabra y lo pondremos por obra.

Conclusión

No hay fórmulas mágicas, atajos, ni (esta vez) maná que caiga del cielo sin que lo pidamos. Tenemos que poner manos a la obra. Dios escribió un libro, así que que una persona devota que sirve a su Señor será una persona que lee la Biblia. Escuchar sermones envasados (TV, radio, Internet, etc.), es para bebés en Cristo. Ningún creyente que quiera crecer dependerá de tales medios. El crecimiento espiritual es muy similar al crecimiento intelectual, puesto que el espíritu es una parte de la mente. Así que para crecer verdaderamente el creyente debe: leer, ESTUDIAR, memorizar, aplicar, repetir, revisar, cotejar, archivar y refrescar constantemente el conocimiento adquirido, porque la mala memoria se acentúa con el paso de los años.

Si haces esto, y persistes en ello, el doblez de tu ánimo comenzará a desaparecer a medida que se consolidan y solidifican las convicciones de la Palabra de Dios. Son estas convicciones las que te darán un carácter firme, una mente fuerte en el conocimiento de la Palabra de Dios, y unas emociones totalmente rendidas a las santas enseñanzas de tu Salvador y Señor Jesucristo.

Entonces no lucirás más como la mujer de la imagen:


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