El fundamento de la fe cristiana es la muerte y resurrección del Señor Jesús, sin las cuales no habría fe cristiana ni salvación. Estas verdades están registradas en la Biblia. Sin embargo, como reacción a algunas personas que cuestionan la relevancia y fiabilidad de la Biblia, algunos creyentes adoptan un enfoque diferente, alejando a la gente de la Biblia para centrar su fe únicamente en Jesús. ¿Es correcto decir que la Biblia es el fundamento de nuestra fe, o lo es solo Jesús?
Sin duda, el Señor Jesús es el objeto de nuestra fe. Juan 3:16 dice:
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”
Hechos 16:31 dice:
“Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa” (Hch 16:31).
Un fundamento es la base o el cimiento de una construcción. La fe cristiana tiene como fundamento a la persona y la obra del Señor Jesucristo: nuestra fe se basa en Cristo, la “piedra probada, angular, preciosa, de cimiento estable”, “Y el que creyere en él, no será avergonzado” (Is 28:16-17; 1 P 2:6).
El Señor Jesús, Dios hecho carne, es una persona real que vino a la tierra en un momento específico de la historia. Su muerte y resurrección son acontecimientos históricos. Al mismo tiempo, la persona y la obra de Jesús no pueden entenderse al margen de la Palabra de Dios, la Biblia. Pablo nos dice:
“... edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor” (Ef 2:20-21)
Cristo es la piedra angular de nuestra fe, y nuestra comprensión de esto se basa en el fundamento que pusieron los apóstoles y profetas; es decir, lo que ellos registraron en la Biblia (Mt 23:35; 2 Ti 3:16).
Toda la Biblia apunta al Señor Jesús (Jn 5:39):
El Antiguo Testamento revela nuestra necesidad de un Salvador, predice Su venida y prepara el escenario para el significado de Su sacrificio; y el Nuevo Testamento describe Su venida, Su muerte y resurrección para traer la salvación a nuestro mundo pecador, y Su obra continúa mientras esperamos el reino de Dios y la restauración de todas las cosas (Hch 3:21; Ap 21:1). La Biblia establece al Señor Jesús como nuestro fundamento y nos lleva a comprender la salvación (2 Ti 3:15).
Romanos 10:17 nos revela que nuestra fe proviene de oír la Palabra de Dios: “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios”. Del mismo modo, 1 Pedro 1:23 nos dice que nacemos de nuevo por “la palabra de Dios que vive y permanece para siempre”.
¿Qué nos salva? 1 Corintios 15:2-4 define qué es el evangelio:
Nótese cómo la obra de Cristo está vinculada a las Escrituras (“la palabra que os he predicado”). El fundamento de nuestra fe es la persona y la obra del Jesús histórico, y esto lo sabemos a través de lo que Dios, en Su gracia, nos ha revelado en Su Palabra.
Romanos 10:17 nos revela que nuestra fe proviene de oír la Palabra de Dios: “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios”. Del mismo modo, 1 Pedro 1:23 nos dice que nacemos de nuevo por “la palabra de Dios que vive y permanece para siempre”.
¿Qué nos salva? 1 Corintios 15:2-4 define qué es el evangelio:
“...por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano. Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras” (1 Co 15:2-4).
Nótese cómo la obra de Cristo está vinculada a las Escrituras (“la palabra que os he predicado”). El fundamento de nuestra fe es la persona y la obra del Jesús histórico, y esto lo sabemos a través de lo que Dios, en Su gracia, nos ha revelado en Su Palabra.
No podemos tener fe salvadora ni creer en el fundamento de la fe sin la Biblia, porque sin ella no sabríamos quién es Jesús ni lo que hizo por nosotros. En este sentido, la Biblia es el fundamento de nuestra fe. Pero debemos recordar que la Biblia no es Dios. Más bien, la Biblia nos revela quién es Dios y nos señala el objeto de nuestra fe: el Señor Jesucristo.
Algunos intentan separar al Señor Jesús de la Biblia, pero las implicaciones de este enfoque tienen consecuencias de gran alcance. Si eliminamos la Biblia como fundamento de nuestra fe, ¿en qué podemos creer? ¿Qué hay de verdad en Jesús y qué hay de falso? ¿En qué basamos nuestra comprensión de Jesús? Dios nos dio Su Palabra para que pudiéramos conocerlo y creer en Él. Gloria a Dios por habernos dado Su Palabra.
El Señor Jesús es el objeto de nuestra fe; depositamos nuestra confianza en Cristo. Él es el fundamento de nuestra fe. La Biblia también es el fundamento de nuestra fe, ya que nos lleva a conocer a Dios y Su plan de salvación. Tener al Señor Jesús y a la Biblia como fundamento de nuestra fe no es una contradicción. A medida que buscamos a Dios a través de Su Palabra, somos guiados a la fe salvadora en Cristo Jesús.
“Esta es la palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado. Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan; porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo” (Ro 10:8-13).
