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miércoles, 29 de junio de 2011

¿PUEDEN LAS MUJERES SER PASTORAS Y PREDICADORAS?




En un clima social de completa igualdad en todas las cosas, la enseñanza bíblica de sólo permitir a los hombres ser pastores (ancianos) y predicadores no es muy popular. Muchas organizaciones feministas denuncian esta posición como anticuada y machista. Además, muchas iglesias han adoptado la "política correcta" de los estándares sociales del mundo y han permitido mujeres pastoras y predicadoras en la iglesia. Pero la pregunta permanece: ¿Es esto bíblico?

La respuesta bíblica a esta pregunta es: "No. Las mujeres no están para pastorear ni predicar". Puede que a muchos no les guste esta respuesta, pero es una presentación exacta de los estándares bíblicos. Tome su decisión después de leer este artículo.

Primero que todo, las mujeres son poco apreciadas y subutilizadas en muchas iglesias. Existen muchas mujeres con talento que podrían hacer un mejor trabajo en la predicación y la enseñanza que muchos hombres. Sin embargo, el asunto no es si son más capaces, sino ¿cuál es el orden dado por Dios al respecto? ¿Qué dice la Biblia? Nosotros no podemos venir a la Palabra de Dios con nuestros compromisos sociales y hacer que encajen en nuestros deseos. Más bien, debemos cambiar y adaptarnos a lo que la Palabra dice.

En el principio Dios creó los cielos y la tierra, el huerto del Edén, a Adán y a Eva. Él colocó a Adán en el huerto y le dio autoridad para llamar a todos los animales por su nombre. Después, hizo a Eva como ayuda para Adán. Este es un concepto importante debido a que Pablo se refiere al orden de la creación en su epístola a Timoteo cuando discute la relación entre los hombres y las mujeres en el contexto de la iglesia. Echemos un vistazo.

"Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio. Porque Adán fue formado primero, después Eva; y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión" (1 Timoteo 2:12-14).

Este pasaje tiene áreas interesantes para discutir, pero nuestro propósito se enfocará en la autoridad. Existe un orden establecido por Dios. A la mujer no le está permitido ejercer autoridad sobre el hombre en el contexto de la iglesia. Y esto se extiende al mundo político/económico (Isaías 3:12). En el Antiguo Testamento, Débora, fue juez sobre los hombres en Israel, pero para vergüenza de ellos: para humillarlos (Jueces 4:9). En el Nuevo Testamento, Febe es el ejemplo a seguir: ella es elogiada por Pablo debido a su servicio como diaconisa en la iglesia en Cencrea (Romanos 16:1-2). El término diácono se aplica en el Nuevo Testamento a cualquier tipo de servicio no especificado, pero que ciertamente no tiene relación con ningún cargo de autoridad.

No hay duda que las mujeres sostuvieron a Pablo en muchas áreas y fueron de gran ayuda en la iglesia (Hechos 2:17; 18:24; 21:8); pero de lo que Pablo está hablando en 1 Timoteo 2, es de la relación entre los hombres y las mujeres en el contexto de la iglesia.

Cuando leemos más cuidadosamente las enseñanzas de Pablo vemos que el pastor, o anciano, u obispo, o predicador (todos estos términos son sinónimos) debe ser marido de una sola mujer (1 Timoteo 3:2), debe gobernar bien su casa y debe tener una buena reputación (1 Timoteo 3:4-5). Los diáconos deben ser "hombres honestos" (1 Timoteo 3:8). Después, Pablo les habla a las mujeres en el versículo 11. En el versículo 12 Pablo dice: "Los diáconos sean maridos de una sola mujer…" Otra vez en Tito 1:5-7, Pablo dice: "Por esta causa te dejé en Creta, para que corrigieses lo deficiente, y establecieses ancianos en cada ciudad, así como yo te mandé; el que fuere irreprensible, marido de una sola mujer, y tenga hijos creyentes que no estén acusados de disolución ni de rebeldía. Porque es necesario que el obispo sea irreprensible, como administrador de Dios…" Nótese que Pablo intercambia el uso de las palabras “anciano”, “obispo” y “administrador”, por ser éstas tres sinónimos.

En cada caso, se dan instrucciones para que el anciano, el diácono, el obispo o el administrador sean de sexo masculino. Él es marido de una sola mujer, capaz de "…exhortar con sana enseñanza y convencer a los que contradicen" (Tito 1:9); es decir, es también un predicador. No vemos ningún mandamiento para que las mujeres sean administradoras. Al contrario, a las mujeres se les dice que "sean honestas, no calumniadoras, sino sobrias, fieles en todo" (1 Timoteo 3:11). ¿Por qué será que los hombres solteros están fuera como administradores? Esto se debe al orden creado por Dios, al cual Pablo hace referencia (Génesis 1-2; 1 Timoteo 2:12-14). Esta no es simplemente una costumbre social que decayó con el antiguo Israel.

Adicionalmente, en el Antiguo Testamento en las más de 700 veces que se mencionan sacerdotes, cada uno de ellos fue un hombre. No hay ni un sólo ejemplo de una sacerdotisa. Esto es significativo debido a que los sacerdotes fueron ordenados por Dios para llevar a cabo un oficio importante en cuanto a realizar los sacrificios. Este nunca fue un trabajo para mujeres.

Por lo tanto, por lo que vemos en Génesis 1-2 y 1 Timoteo 2 y Tito 1, la persona normal y apropiada para sostener el oficio del anciano/pastor/predicador/administrador eclesiástico, es un hombre.


¿Qué hay acerca de Gálatas 3:28?


"Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús." (Gálatas 3:28).


Con frecuencia, éste versículo es usado para sostener la idea de que las mujeres pueden llevar a cabo los oficios de anciano y pastor debido a que no hay hombre ni mujer en Cristo. El argumento declara que si todos somos iguales, entonces, las mujeres pueden ser pastores.


Desafortunadamente, aquellos que usan este versículo de esta manera, han fallado en leer el contexto. El versículo 23 habla acerca de "aquella fe que iba a ser revelada" y cómo hemos sido traídos al Señor Jesús convirtiéndonos en hijos de Dios por la fe. Ya no estamos más bajo la ley, sino bajo la gracia y somos "ciertamente linaje de Abraham… y herederos según la promesa" (v. 29). El punto de este pasaje es que somos salvos por la gracia de Dios de acuerdo a Su promesa y que no importa quién es: si judío, griego, esclavo, libre, hombre o mujer. Todos somos salvos de la misma forma: por gracia. Aquí, no hay ni hombre ni mujer.


Este versículo no está hablando acerca del orden en la iglesia; está hablando acerca de la salvación "en Cristo". Este versículo no puede ser usado para sostener que las mujeres sean pastoras ya que no está hablando acerca del tema. Más bien, para encontrar más acerca del orden de la iglesia y del liderazgo se necesita ir a los pasajes que hablan acerca de esto: 1 Timoteo 2 y Tito 1.


Ser un Pastor o Predicador es Estar en Autoridad


Dios, es un Dios de orden y de equilibrio. Él ha establecido orden dentro de la familia (Génesis 3:16; 1 Corintios 11:3; Efesios 5:22-23; Colosenses 3:18-21) y en la iglesia (1 Timoteo 2:11-14; 1 Corintios 11:8-9). Aún dentro de la Trinidad hay un orden, una jerarquía. El Padre mandó al Hijo (Juan 6:38) y tanto el Padre como el Hijo mandaron al Espíritu Santo (Juan 14:26; 15:26). El Señor Jesús dijo: "Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió" (Juan 6:38). Es claro que Dios es un Dios de orden y de autoridad.


En la creación, Dios hizo primero a Adán y después a Eva como su ayuda. Éste es el orden de la creación. Así lo menciona Pablo en 1 Timoteo 2:11-14 cuando se refiere a la autoridad. Ser un pastor o un predicador es estar en el lugar de la autoridad; por lo tanto, dentro de la iglesia, si una mujer fuera pastora o predicadora, significaría que estaría ejerciendo autoridad sobre los hombres en la iglesia, lo cual se opone a lo que Pablo dice en 1 Timoteo 2:11-14.


¿Pero Esto no Enseña a Menospreciar a las Mujeres?


No. Al Señor Jesús se le dio la autoridad de Dios el Padre (Mateo 28:18). Él fue enviado por Dios (Juan 6:38). Él dijo que el Padre era mayor que Él (Juan 14:28). ¿Se sintió Jesús menospreciado por esto? Claro que no. Las mujeres son de gran valor dentro de la iglesia y deben trabajar en ella, pero de acuerdo a los dones que la Biblia dice Dios se les ha dado.


¿No significa la sumisión de la esposa al marido que ella es menos que el esposo, menos importante que él? Una vez más: no. El hecho de que no tenga un lugar de liderazgo en la iglesia no significa que una mujer es menos importante o inferior para Dios. Todos somos iguales delante de Dios ya sean judíos, gentiles, libres, esclavos, hombres o mujeres. Pero en la iglesia, Dios ha establecido un orden de la misma forma como lo ha hecho en la familia. La cadena de mando es: el Señor Jesús, el hombre, la esposa y los hijos.


¿Qué Hay Acerca de las Mujeres Que Dicen Que Son Llamadas Para Ser Pastoras?


En el mundo, existen mujeres pastoras que afirman que son llamadas por Dios para ejercer esta función. Claro está, que no podemos estar de acuerdo con esto considerando el análisis de la posición bíblica. Más bien, creemos que estas mujeres han usurpado la posición de los hombres y han ido en contra de la norma de la revelación escritural. Adicionalmente, aquellas que afirman que son llamadas por Dios debido al gran trabajo que están llevando a cabo y los talentos que han recibido, están basando su teología en la experiencia, no en la Escritura.


El tema es simple: ¿Se están sometiendo a la Palabra de Dios o están haciendo que la Palabra de Dios se someta a sus deseos y/o emociones?


¿Qué Pasa con una Mujer Misionera la Cual Establece una Iglesia?


Una vez más, la Escritura es la que establece la norma. Como cristianos aplicamos lo que aprendemos de la Palabra, a las situaciones que tenemos a mano. Entonces, ¿qué sucede en una situación donde una misionera ha convertido a un grupo de personas, digamos, en algún lugar de la selva y ella ha establecido una iglesia? En esa iglesia, ella se encuentra cumpliendo las funciones de pastora y de maestra con autoridad sobre los hombres en la iglesia. ¿Debería hacer esto?


En primer lugar, ella no debería estar ahí sola. Debería estar con su marido, o por lo menos bajo la supervisión de una iglesia compuesta por hombres y mujeres. La obra misionera no es un esfuerzo solitario para ser manejado por una mujer soltera.


Segundo, si en algún caso de circunstancias inusuales hay una mujer solitaria, es más importante que la Palabra de Dios sea predicada y el evangelio de salvación siga adelante hacia el perdido que no tener nada. Si es mujer u hombre, permitamos que el evangelio sea predicado. Sin embargo, tan pronto como existan hombres lo suficientemente maduros para que tomen el liderazgo, ella entonces debería obedecer el orden correcto en la iglesia como está revelado en la Escritura, y de esta manera demostrar sumisión a la Palabra dejando cualquier cargo de autoridad.


¿Esto también significa que las mujeres no deberían usar joyas?


"Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia; no con peinado ostentoso, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos, sino con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan piedad. La mujer aprenda en silencio, con toda sujeción. Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio. Porque Adán fue formado primero, después Eva…” (1 Timoteo 2:9-13).


Algunos argumentan que si a las mujeres se les prohíbe ser pastoras, entonces el contexto de 1 Timoteo 2:9-13 demanda que le pidamos también que no usen peinados, oro o vestidos caros.


Primero, la objeción ignora que las Escrituras enseñan simple y llanamente que el pastor/anciano debe ser marido de una sola mujer. Segundo, ésta también falla en dirigir el tema real del liderazgo bíblico, el cual reside en el hombre. Tercero, falla también en el uso correcto de la exégesis bíblica en cuestión. 


En 1 Timoteo 2:9-13, Pablo dice que las mujeres deben vestir modestamente. Él usa el ejemplo de aquel tiempo para explicar la forma como no deberían usarse los adornos: definitivamente una valoración por parte de Pablo, basada en la cultura. Nótese que Pablo enfatiza las buenas obras y la piedad como un calificador (de la misma forma como lo hace Pedro en 1 Pedro 3:2). Esta no es una declaración doctrinal atada a algo diferente que la de ser una mujer piadosa tanto en apariencia como en actitud.


En el versículo 12, Pablo dice "Porque no permito a la mujer enseñar,… sino estar en silencio". Nótese que "La palabra 'esuquia', traducida 'silencio' en éste versículo no significa completo silencio o no hablar. Es claro que es utilizada en otros lugares como en Hechos 22:2; 2 Tesalonicenses 3:12 y se traduce como 'calmado, tranquilo, no indisciplinado/no rebelde'. Una palabra diferente como 'sige' significa 'estar en silencio, no decir nada' (Compárese Lucas 18:39; 1 Corintios 14:34)". En este versículo, Pablo no está haciendo nada más que defender el orden en la iglesia.


Después en el versículo 13, Pablo dice: “Porque Adán fue formado primero, después Eva”. Nótese que Pablo explica el tema de la autoridad en la iglesia con el orden de la creación. Él no hace esto con el código del vestir en la mujer. Por lo tanto, este código puede ser visto como cultural y el tema de la autoridad como doctrinal, ya que están separados por la conjunción “porque” la cual Pablo usa para explicar por qué es que la mujer no puede ejercer autoridad sobre el varón.


Conclusión


La Palabra de Dios claramente nos enseña que el anciano/pastor debe ser marido de una sola mujer, y por lo tanto debe ser un varón. Una mujer no puede calificar para esta posición por su naturaleza. Si a alguien le gusta esto o no, es irrelevante debido al hecho de que esto es lo que la Biblia enseña. No importa que en el mundo las mujeres sean escogidas como líderes políticas sobre las naciones, ni que las iglesias apóstatas de ahora imiten el ejemplo. Esta desobediencia flagrante a la Palabra de Dios no hace más que confirmar la misma, que predice en sus páginas una gran y última rebelión contra el Señor por parte de la humanidad en general, y por parte de la cristiandad en particular. Rebelión que recibirá la recompensa que aparece descrita alegóricamente en Apocalipsis 17. 

Ver UNA MUJER CABALGA LA BESTIA - Apocalipsis 17:1-18


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